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Una gigantesca bola de fuego iluminó anoche el cielo de Florida tras la explosión del New Glenn, el cohete estrella de la empresa Blue Origin, durante una prueba de rutina en la base de Cabo Cañaveral. El accidente, que generó una onda expansiva perceptible en zonas alejadas de la costa, representa un revés técnico y visualmente devastador para la compañía aeroespacial fundada por Jeff Bezos.
El incidente ocurrió alrededor de las 21:00 hora local durante un ensayo estático de los siete motores de la fase propulsora. Aunque el objetivo era mantener el cohete anclado a la plataforma mientras se encendían los motores, las imágenes muestran cómo las llamas se descontrolaron rápidamente por los laterales del fuselaje, provocando una explosión masiva inmediata. A pesar de la magnitud del fuego, Blue Origin confirmó que todo el personal está sano y a salvo. El propio Bezos reaccionó en sus redes sociales afirmando que, aunque es un día duro, "reconstruiremos lo que necesite ser reconstruido y volveremos a volar". Incluso su rival, Elon Musk, envió un mensaje de apoyo tras el suceso.
Las consecuencias operativas son graves, ya que el New Glenn afectado tenía previsto transportar 48 satélites para la constelación de internet Leo de Amazon. Además, la explosión ha dañado la única plataforma de lanzamiento que la empresa posee para este gigante reutilizable de casi 100 metros de altura, lo que podría paralizar las operaciones durante meses.
Este accidente supone también un problema crítico para el programa Artemis de la NASA. Blue Origin posee contratos clave para transportar vehículos exploradores y astronautas a la superficie lunar en misiones futuras. El administrador de la agencia, el astronauta Jared Isaacman, ha anunciado una investigación exhaustiva para evaluar el impacto en los cronogramas de la Base Lunar y las misiones Artemisa IV y V. Con el calendario ya muy ajustado, este fallo complica enormemente las a
























