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¿Esta mañana te ha sonado el despertador temprano? Probablemente en Miami, David Beckham, a sus 51 años, ya se había terminado su desayuno habitual a base de carbohidratos complejos, grasas saludables y fruta fresca. Lo toma a las 9, pero lleva en pie desde las 4 de la mañana. Media hora de estiramientos dinámicos y luego, a las 7, el "método F45". ¿Pero qué es eso? La F viene de Functional (funcional) y el 45 indica la duración en minutos de la sesión, con intervalos de alta intensidad y ejercicios siempre diferentes para quemar calorías y mejorar el tono muscular.
No queremos que te deprimas, ya basta. Quizá sea mejor disfrutar del Mundial con una buena pizza frente a la televisión. Lo malo: aparecen las fotos de Cristiano Ronaldo en bañador y gafas de sol en Palm Beach. 41 años, pero una edad biológica de 28.9 según su pulsera inteligente "Whoop". Come y duerme seis veces al día; siestas de 90 minutos cada una. Un sueño, ¿verdad? ¿Basta con eso para tener esos abdominales? No, también tiene el vicio de la crioterapia, con la que somete a su cuerpo a temperaturas extremas, a veces de hasta -160 grados (algo que también hace Ibrahimovic, que ganó la Serie A con el AC Milan a los 40 años). Una tortura que favorece la contracción de los vasos sanguíneos, los cuales luego se dilatan llenando el organismo de sangre rica en sustancias antiinflamatorias.
Cuando se muda de una mansión a otra, la prioridad de Ronaldo es la máquina de hielo. Se ha gastado 60.000 euros en ella. Y es que para volverse 'inmortal' no solo hace falta fuerza de voluntad; el dinero juega un papel fundamental en el biohacking, el conjunto de prácticas orientadas a "hackear" (es decir, modificar, controlar y optimizar) la propia biología para mejorar el rendimiento físico y cognitivo, frenar el envejecimiento y promover una mayor longevidad. Nutrición específica, sueño, exposición al frío, ejercicios cognitivos y tecnología son sus pilares fundamentales.
Isabel Haugseng Johansen, la novia del delantero noruego Haaland (que cumplirá 26 años en julio), cuando entra en el dormitorio lo encuentra con unas enormes gafas naranjas. Sus lentes lo protegen por la noche de las frecuencias de luz azul de los smartphones y pantallas. Esta luz, de hecho, impide la producción de melatonina, la hormona que regula los ritmos del sueño. Dormir bien y mucho es crucial. Marcus Thuram, jugador del Inter, se regala 14 horas de sueño al día y se presenta en cada aeropuerto con su inseparable almohada. A su lado, Roger Federer, que ganó su último Grand Slam a los 36 años, era un principiante con sus 11 o 12 horas.
Novak Djokovic, su rival, ha creado escuela con su rechazo total al gluten y el uso de tecnologías: desde guantes refrigerantes hasta un imán de aleación de boro, hierro y neodimio para prevenir inflamaciones en huesos y articulaciones; desde el "disco verde" para mejorar las funciones metabólicas hasta la meditación, pasando por la placenta de yegua o la amatista, una piedra que, según él, refuerza el autocontrol y la fuerza mental. Tiene 39 años, dos más que Robert Lewandowski, el delantero que busca equipo tras inflarse a meter goles con el Bayern y el Barcelona. Su esposa, Anna, le revolucionó la dieta: primero se come el postre, luego el entrante y finalmente el plato principal, "porque los carbohidratos se asimilan más rápido que las proteínas".
Tom Brady, leyenda de la NFL, se retiró a los 45 años tras 23 temporadas y siete títulos. Seguía el ayuno intermitente pero, sobre todo, prestaba atención a la mente con meditación, ejercicios de respiración y pensamientos positivos. Su amigo LeBron James, que a sus 41 años sigue destrozando los parqués de la NBA, se ha montado en casa una zona de relax con luces tenues. Allí está prohibido cualquier dispositivo electrónico: "El cuerpo y la mente son los cimientos", suele repetir. En biohacking se gasta un millón y medio de dólares al año, lo que incluye terapia de luz roja para la regeneración celular y botas de compresión, fundamentales para el drenaje linfático de las piernas.
De esto sabe un rato Allyson Felix, la atleta olímpica más condecorada de la historia del atletismo estadounidense, que se ha metido entre ceja y ceja competir en los Juegos de Los Ángeles 2028, cuando tendrá 42 años. Utiliza suplementos, saunas, terapia de infrarrojos, pero también mucha piscina, pilates y caminatas metabólicas. Por su parte, Gnabry, jugador del Bayern de Múnich, toca el piano para mejorar su sentido del ritmo. Si se quiere, se puede.
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