Actualizado
El complejo tablero de alianzas internacionales de Santiago Abascal ha vivido este miércoles un momento destacable en los pasillos del Congreso de los Diputados. La portavoz de Vox, Pepa Rodríguez de Millán, se ha visto obligada a marcar distancias con el expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, tras los recientes ataques de este hacia figuras clave para la formación española.
En declaraciones a los medios, Millán ha tildado de "poco comprensibles" las críticas vertidas por el mandatario estadounidense contra la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, y el Papa León XIV. La controversia estalló después de que Trump cargara duramente contra la mandataria italiana en una entrevista, asegurando sobre ella: "Pensaba que tenía valor, me equivoqué".
El reproche de Trump llega tras la decisión de Italia de romper el acuerdo militar con Israel y el firme apoyo de Meloni al Pontífice frente a las arremetidas de Washington. Ante esto, Vox ha salido en tromba a proteger a su socia europea. Según Pepa Millán, "Meloni es una de las políticas más valientes, diría que en todo el mundo", subrayando que la italiana es una "aliada y amiga" de su partido.
Para la formación de Abascal, la actitud de la primera ministra responde a una cuestión de principios y defensa de la autonomía nacional. "Las naciones tienen derecho a proteger su soberanía, es el deber de todos los presidentes de cualquier gobierno occidental", ha recalcado la portavoz parlamentaria, defendiendo que los líderes deben priorizar los intereses de sus países por encima de las presiones exteriores.
Otro punto de fricción relevante ha sido el trato de Trump hacia el Papa León XIV por sus llamadas a la paz. Vox ha defendido que la misión del Pontífice es "no someterse a ningún político". Millán ha sido tajante al respecto en su comparecencia: "El Papa y la Iglesia están para otras cosas, y los políticos tampoco tienen por qué controlarles a ellos". Asimismo, ha recordado que "la misión del Papa no es la de someterse al escrutinio de ningún político", rechazando cualquier intento de tutela por parte de la política estadounidense.
Este distanciamiento sitúa a Vox en una "disyuntiva comprometida", ya que tanto Trump como Meloni son pilares fundamentales de su red de apoyos internacionales. Aunque los de Abascal han sido criticados anteriormente por una supuesta "falta de autonomía" frente a EE. UU. en el contexto de la guerra de Irán, el partido ha decidido esta vez marcar su propio territorio.
Mientras que el líder de Vox afirmó ver "con gran esperanza" que el "régimen de los ayatolás pueda caer", el partido ha optado ahora por priorizar su lealtad a Meloni frente a la agresividad dialéctica de Trump. Este movimiento reafirma la sintonía de Vox con la mandataria italiana, a pesar de que la formación española se integró recientemente en el grupo europeo Patriotas, impulsado por el húngaro Viktor Orbán.

























