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El Ejército de Estados Unidos ha reanudado esta semana los bombardeos estratégicos sobre Irán en respuesta al derribo de un helicóptero Apache sobre el Estrecho de Ormuz. El Comando Central (CENTCOM) confirmó que los ataques, calificados como de "defensa propia" y "proporcionales", fueron ordenados directamente por el presidente Donald Trump tras la agresión iraní. La operación aérea, que involucró a la Fuerza Aérea y la Armada, se centró en neutralizar defensas aéreas, estaciones de control terrestre y emplazamientos de radares en la costa iraní, afectando enclaves clave como Bandar Abbas, Qeshm y Sirak.
A pesar de la magnitud de la ofensiva, los dos pilotos involucrados en el derribo inicial resultaron ilesos y fueron rescatados por un dron acuático. Trump, quien comunicó la noticia con cierta resignación inicial, defendió posteriormente que la respuesta debía ser "muy fuerte y poderosa". Por su parte, la Guardia Revolucionaria de Irán afirmó haber derribado un dron MQ-9 y lanzado misiles contra bases estadounidenses en Jordania y Bahréin, aunque Washington ha desmentido tales éxitos. La inestabilidad provocó que países vecinos como Kuwait, Bahréin y Jordania activaran sus sistemas de defensa antiaérea para interceptar proyectiles lanzados desde Teherán.
Paradójicamente, esta escalada ocurre mientras la Casa Blanca asegura que un acuerdo sólido para estabilizar la región está "muy cerca". El vicepresidente JD Vance indicó que el pacto podría concretarse la próxima semana, destacando que la economía iraní está sufriendo enormemente bajo la presión actual. Trump ha intentado mediar para mantener un frágil alto el fuego entre Irán e Israel tras escaramuzas previas con drones y misiles.
Este panorama de confrontación global no se limita a Oriente Próximo; fuerzas estadounidenses también interceptaron recientemente en el Atlántico a un petrolero vinculado a redes sancionadas que intentaba llegar a Venezuela tras una persecución de tres semanas. Mientras el ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, exige la salida de las tropas extranjeras de la región para evitar nuevos incidentes, el mundo observa con cautela si la diplomacia logrará imponerse sobre el estruendo de los misiles.






















