Miles de manifestantes protestan en Tirana ante las pretensiones de Ivanka y su marido de construir un resort de lujo en la isla de Sazan, la costa adriática, protegida su rica biodiversidad y donde anidan tortugas marinas y hay presencia de focas y flamencos.

Jared Kushner e Ivanka Trump.GTRES
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Los grandes complejos turísticos que el yerno de Donald Trump, Jared Kushner, tiene proyectado construir en la isla de Sazan y en los humedales protegidos de Vjosa-Narta, cerca de Zvernec, en la costa adriática de Albania, tendrán que seguir esperando. Pese a que el primer ministro albanés, el socialista Edi Rama, ha dado su apoyo a un proyecto inmobiliario que pretende poner a disposición de los turistas más adinerados alrededor de 10.000 exclusivas habitaciones de hotel, la decisión definitiva depende de la resolución que está elaborando la Fiscalía Especial Anticorrupción de Albania (SPAK, por sus siglas en albanés), una institución independiente del poder judicial y alentada desde la UE y EEUU para luchar contra los numerosos casos de corrupción de las élites económicas, políticas y empresariales del país.
Mientras tanto, miles de personas se vienen manifestando en Tirana, la capital del país, desde principios del mes de mayo para protestar por un modelo turístico de resorts de lujo en una zona de gran biodiversidad, donde anidan tortugas marinas y hay presencia de focas y flamencos entre otras especies. Varias ONG ya han advertido de que se ha iniciado la tala de árboles en un pinar protegido y han acusado a la policía de cometer actos violentos contra algunos manifestantes el pasado domingo, según algunas imágenes difundidas por las redes sociales. Las organizaciones ecologistas exigen la paralización de los proyectos, la protección medioambiental de la zona y las dimisiones tanto de Edi Rama como de Sali Berisha, líder de la oposición, las dos principales figuras de la política albanesa desde hace décadas. En las protestas se podían escuchar lemas como Albania no está en venta" o Ivanka, vete a casa.
En agosto de 2024, Affinity Partners, la firma de inversión fundada y dirigida por Kushner, con sede en Miami, presentó públicamente el proyecto, valorado en aproximadamente 1.400 millones de euros, justo cuando el Gobierno albanés le otorgó el estatus de inversor estratégico para el desarrollo de la isla de Sazan. A principios de este año, Kushner visitó la zona junto a su esposa Ivanka Trump y poco después el propio yerno de Trump ha reconocido que descubrió la isla -un enclave de carácter estratégico donde durante el régimen comunista de Enver Hoxa existía una base militar y hoy es utilizado como campo de tiro- gracias a su amigo Nat Rothschild.
Fue durante unas vacaciones en el yate del financiero de la conocida dinastía bancaria, afincado en Suiza, en el verano de 2021, y ya entonces se produjo un encuentro con el primer ministro albanés, que se mostró muy entusiasmado con el proyecto. No obstante, ante las protestas ciudadanas, Rama ha tenido que reconocer que de momento no hay ningún acuerdo cerrado en firme, aunque el pasado lunes, tras otra jornada de protestas, declaró: "Quiero convertir Albania en un país que sea un destino envidiado en la región, y este proyecto forma parte de ese esfuerzo". No hay que olvidar que Albania ya ha iniciado las negociaciones para su adhesión a la UE, prevista para el año 2030, y que la actividad turística representa un 26% de su PIB.

Jared Kushner e Ivanka Trump bajando del 'Air Force One' del presidente de EEUU, en Roma, en una imagen de 2017.Armando DadiShutterstock
Para este proyecto, Kushner, al que el presidente de EEUU encarga habitualmente labores de mediación diplomática en conflictos, cuenta con dos socios cataríes, Moutaz y Ramez Al-Khayyat, que adquirieron recientemente varios terrenos frente al mar en Zvernec, donde el complejo inmobiliario proyectado tiene un coste estimado en más de 4.000 millones de euros.
Si la SPAK fallara en contra del proyecto, sería el segundo revés de Kushner en poco tiempo. Debido a la actuación de la Fiscalía de Serbia para el Crimen Organizado, en 2025 Affinity Partners tuvo que cancelar un desarrollo inmobiliario en Belgrado, valorado en 500 millones de dólares, que pretendía convertir las ruinas del edificio del Estado Mayor yugoslavo, bombardeados por la OTAN en 1999, en un hotel y un complejo residencial, con tiendas y hasta un museo.
























