


























Donald Trump y su mujer, Melania, tienen al menos una cosa en com�n: su desprecio por Michael Wolff. Las investigaciones del periodista de Nueva Jersey establecieron un v�nculo tan cercano entre los Trump y Jeffrey Epstein, el pederasta acusado de abusar sexualmente de menores durante d�cadas, que la primera dama amenaz� en octubre del a�o pasado con demandarle por mil millones de d�lares por sus presuntas calumnias. Wolff estaba trabajando en su libro Fire and Fury sobre los entresijos de la campa�a electoral de Trump en 2016 y su llegada al poder, cuando Epstein le cont� que sab�a de buena tinta que el primer encuentro sexual entre la ex modelo eslovena y el entonces empresario inmobiliario hab�a sido a bordo del Lolita Express, el jet privado del ped�filo. "�C�mo sabe todo esto?", le pregunt� Wolff a Epstein. "Fui el mejor amigo de Donald (Trump) durante 10 a�os".

El autor y periodista estadounidense Michael Wolff fotografiado en su casa en los HamptonsAFP
Casi una d�cada despu�s de aquella conversaci�n -dos a�os antes de que Epstein se suicidara en una prisi�n federal de Nueva York, en agosto de 2019-, Wolff sigue firme en su intenci�n de desenmascarar las verdaderas intenciones de la pareja presidencial en torno a la figura del depredador sexual. Poco parece importarle la amenaza en tribunales de Melania, a la que �l mismo demand� a finales de octubre por tratar de coartar "maliciosamente" su libertad de expresi�n, ni el batall�n de insultos que le ha dedicado Trump a lo largo de los a�os. El presidente le ha llamado "absoluto perdedor" y "mentalmente trastornado", entre otras lindezas.
Para saber m�s

Wolff, autor de m�s de 10 libros -al menos cuatro de ellos bestsellers-, sigue soltando sus verdades. Por ejemplo, que los motivos detr�s del discurso de Melania Trump desde la Casa Blanca para distanciarse de su relaci�n con Epstein atienden �nicamente a su bajo cociente intelectual. "Estoy seguro de que es est�pida", dice en una conversaci�n telef�nica con LOC.
Sobre el presidente tambi�n tiene una opini�n contundente. "Trump es un sujeto despreciable", afirma, un hombre que fue el mejor amigo de Epstein durante casi 15 a�os y que mantuvo una relaci�n "turbia, libertina y depravada" con el pederasta. Los describe como dos hombres "que pasaban la mayor parte de su tiempo persiguiendo a mujeres de una manera, digamos, retr�grada y primitiva", algo que considera totalmente "inaceptable en los tiempos que corren", con "much�simos negocios que resultaron dudosos, cuanto menos".
Les consum�a la misma "obsesi�n": acostarse con modelos, sin fijarse en la edad. "�Eran menores de edad las chicas? Eso no lo s�. Lo que s� s� es que buscaban modelos �Qu� edad tienen las modelos? Con frecuencia son menores de edad. As� que de eso es de lo que est� huyendo Trump".
Wolff afirma que no es la clase de imagen "que uno asociar�a con el presidente de Estados Unidos" ni que ser�a bien recibida por el pueblo estadounidense, especialmente por "todos esos evang�licos". Por eso ha tratado de enterrar el caso y evitar que saliera a la luz una investigaci�n con millones de documentos en los que aparece mencionado en multitud de ocasiones.

Trump jurando el cargo de presidente mientras Melania le sujeta la BibliaAP
Pocas personas conocen el esc�ndalo tan de cerca como este periodista de 72 a�os. Lleg� a grabar hasta 100 horas de conversaciones con Epstein, como explic� en el podcast que comparte con la periodista brit�nica Joanna Coles, Inside Trump's Head, y que acaba de superar el centenar de episodios. En una de esas charlas, Epstein le explic� que Trump era, en el fondo, un hombre sin amigos incapaz de ser bondadoso, un ad�ltero compulsivo que le encantaba "follarse a las mujeres de sus mejores amigos", seg�n The Daily Best.
Para Wolff, Melania apareci� en esos mismos c�rculos en los que se mov�an Epstein y Trump. "Melania era s�lo una de las chicas de Trump", explica. "Epstein hab�a visto a cientos de las chicas de Trump y creo que la consideraba simplemente una modelo m�s. No era distinta a cualquier otra modelo que Trump hubiera tenido. El hecho de que se casara con ella... bueno, sospecho que fue algo m�s bien transaccional. No significaba necesariamente que hubiera descubierto al amor de su vida".
Es algo que explicar�a la frialdad de su relaci�n actual, pese a las ocasionales apariciones en p�blico cogidos de la mano. "Apenas hablan", sostiene Wolff, desmontando las teor�as que apuntan a una Melania con poder de influencia en los asuntos de Estado que maneja su marido, como las relaciones con Israel o la guerra en Ir�n. "En realidad, ella no habla con la gente de la Casa Blanca. No vive en la Casa Blanca. No forma parte de la Casa Blanca. Es, en realidad, un sat�lite aparte en todo esto". De hecho, Wolff va m�s all�. "Yo no descartar�a que ella odie a su marido, que est� furiosa con �l y que est� intentando desarrollar su propio negocio y su propia marca". De ah� que diera un discurso sobre su relaci�n con Epstein sin previo aviso. Ni siquiera lo sab�a su marido, supuestamente.
Ex periodista de The New York Times y colaborador del USA Today y de The Hollywood Reporter, Wolff tiene claro que la batalla legal que mantiene con la primera dama no es peccata minuta. "Lo aterrador de ser demandado por la Casa Blanca es que ellos tienen recursos ilimitados. Nosotros no tenemos recursos ilimitados", analiza. Eso s�. Han contado con el respaldo de los miles de contribuyentes que han aportado dinero a su cuenta de Gofundme para su defensa legal: 830.000 d�lares ha alcanzado ya la campa�a de recaudaci�n de dinero en internet.

Melania Trump durante su desmentido p�blico sobre su relaci�n con Jeffrey EpsteinEFE
Mientras, sigue lanzando dardos a la Casa Blanca desde su podcast, producido por The Daily Beast. Tras alcanzar los 100 episodios, su conclusi�n sobre lo que pasa por la cabeza del republicano es que no hay misterio: "lo que ves es lo que hay", indica. "No hay un hombre m�s inteligente de lo que aparenta ser. No hay alguien que, m�s all� de la fanfarroner�a, la actuaci�n y el exhibicionismo, sea en realidad m�s competente para ser presidente de Estados Unidos".
Wolff augura que estamos ante "el principio del fin de su era", por mucho que haya coqueteado con la posibilidad de un tercer mandato. Cree que Trump ha entrado en una espiral tan negativa que ya no hay marcha atr�s. "La cuesti�n del ICE es un desastre. La econom�a es un desastre. La guerra es un desastre. Y el equipo que le rodea... todo el mundo puede ver a esos malditos imb�ciles", como describe a su equipo de gobierno.
Cualquiera, en su opini�n, dar�a un golpe de tim�n para rectificar el rumbo. Pero Trump no. "Lo que har� ser� redoblar la apuesta", especula. "As� que va a insistir en todos los errores que ya ha cometido". Por eso no ve mucha diferencia entre el primer y el segundo mandato presidencial, sin una racionalidad o un plan f�cilmente explicable. "A estas alturas de segundo mandato ya nos hemos dado cuenta de que no hay ninguna l�gica", lo que resulta, a su modo de ver, "m�s descarado y m�s aterrador".
El pasado siempre vuelve, dicen. El caso de Donald y Melania Trump no es una excepci�n. Por mucho que la pareja se empe�e en maquillar su v�nculo con Jeffrey Epstein, las fotos, publicadas hasta la saciedad en medios de todo el mundo. hablan por s� solas. Trump y Epstein agarrados a las cinturas de Melania y Ghislane Maxwell en la residencia de Mar-a-Lago en 2000 es una de ellas. Sonrientes y relajados, la imagen sugiere una relaci�n que Melania se empe�a en desmentir.
Otra de las personas que ha tra�do de vuelta el pasado es Paolo Zampolli, el empresario que se jacta de haber presentado a Trump a Melania. Era due�o de una agencia de modelos en la que trabajaban Melania y la brasile�a Amanda Ungaro, que acab� cas�ndose con �l. Amiga de Melania, Ungaro ha sido deportada por el ICE a instancias de Zampolli, con quien mantiene una batalla por la custodia de su hijo. Ungaro ha amenazado con airear trapos sucios y dar detalles del tipo de relaci�n que ten�an con Epstein.
La mayor�a de los votantes de Trump son evang�licos ultraconservadores y no ven con buenos ojos el 'caso Epstein'. Mientras, los Trump intentan mostrarse como un matrimonio ejemplar, c�mplice y unido, pese a la frialdad que emanan sus apariciones juntos. Melania ni siquiera vive en la Casa Blanca.
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