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El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ha instado públicamente a Rusia a alcanzar un acuerdo para poner fin al conflicto con Ucrania durante la cumbre del G7 celebrada en la ciudad francesa de Evian. Tras haber alcanzado recientemente un acuerdo marco con Irán, Trump llegó a la cita con la intención de centrar sus esfuerzos en la guerra europea, asegurando que ahora este asunto se convertiría en su prioridad inmediata. "Rusia debería alcanzar un acuerdo. Rusia ha perdido una enorme cantidad de personas, y Ucrania también", declaró el mandatario ante la prensa.
Durante una reunión bilateral con el emir de Catar, Trump expresó su rechazo a la continuación de la violencia, calificando la situación actual como "ridícula". El presidente estadounidense justificó su intervención en el conflicto basándose en el elevado coste humano, señalando que le resulta inaceptable ver morir a unos "25.000 jóvenes cada mes". Ante esta realidad, el inquilino de la Casa Blanca se comprometió firmemente a actuar: "Haré todo lo que pueda" para detener el enfrentamiento.
En el marco de la cumbre, Trump mantuvo una reunión de una hora y quince minutos con su homólogo ucraniano, Volodimir Zelenski, junto a otros líderes del G7 para discutir vías que permitan "construir la paz y la seguridad" en la región. Zelenski, quien no se reunía con Trump desde diciembre en Mar-a-Lago, buscó en Evian un encuentro a solas para reforzar el apoyo estadounidense ante los "ataques bárbaros" perpetrados recientemente por Moscú contra objetivos civiles en Kiev.
Mientras Trump abogaba por la vía diplomática, los aliados del G7 acordaron aumentar la presión económica sobre el Kremlin mediante nuevas sanciones dirigidas al gas y al petróleo. Por su parte, el canciller alemán Friedrich Merz mostró optimismo sobre la apertura de una "ventana para la diplomacia" y tuvo un gesto de cortesía con Trump al regalarle una camiseta de la selección alemana con el número 47, en referencia a su mandato presidencial. Simultáneamente, el Reino Unido anunció el suministro de uranio enriquecido para las centrales nucleares ucranianas, reafirmando el compromiso occidental de sostener a Kiev frente a la ofensiva de Vladímir Putin.



























