Carne de ca��n
Se cumplen 20 a�os de 'Una verdad inc�moda', el documental del presidente de EEUU que auspici� toda la pol�tica clim�tica. A �l no le va nada mal.

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En las pr�ximas semanas se cumplir�n 20 a�os desde el estreno de An Inconvenient Truth [Una verdad inc�moda], el documental del exvicepresidente Al Gore sobre el calentamiento global que amenazaba con destruirnos. Es seguro -y, si no lo tiene planeado, pueden usar la idea- que S�nchez celebrar� el aniversario con alg�n acto en el que convocar� a �los buenos�. Gore imagin� un mundo actual demasiado gore (y falso), pero lo que logr�, sobre todo, fue politizar como nunca antes las instituciones cient�ficas del clima.
Eran los tiempos de Bush hijo. Para entonces ya se hab�an estrenado Bowling for Columbine (2002), sobre las matanzas con armas de fuego en EEUU y Super Size Me (2004), en la que el director com�a en McDonald's durante 30 d�as, con los consiguientes perjuicios para la salud. Al final, los dos documentales buscaban lo mismo: denigrar a la Am�rica de los deplorables (as� los llam� Hillary), lo que en 2016 (y en 2024) llev� a Trump a la Casa Blanca.
El catastrofismo -una suerte de milenarismo a-Gore-ro- convirti� esta ciencia clim�tica en las nuevas escrituras de una religi�n. Y los cient�ficos se unieron a los pol�ticos y a las llamadas gentes de la cultura (mejor que intelectuales) para convencer a la ciudadan�a de que hab�a que actuar ante una cat�strofe planetaria. Se empezaron a primar entonces las llamadas energ�as verdes, entre las que entonces (ya, s�) no entraba la energ�a nuclear, la m�s efectiva y de la que reniega el Gobierno. S�nchez, como Gore, tambi�n se empe�a en discernir entre creyentes y negacionistas (un t�rmino que antes estaba reservado al campo sem�ntico de la Shoah).
Escribe Roger Pielke Jr. en Substack: "Una verdad inc�moda no trataba realmente de ciencia: era un serm�n —con un arco moral (los malvados y los justos), un relato claro del pecado (las emisiones de combustibles f�siles), una advertencia de juicio inminente (inundaciones, tormentas, puntos de no retorno) y un camino hacia la redenci�n (voluntad pol�tica, energ�as renovables, responsabilidad personal)".
Y Hollywood tambi�n contribuy� a que crey�ramos en la llegada del apocalipsis. El d�a de ma�ana, sobre una supertormenta que llega a Nueva York con efectos devastadores, recaud� 552 millones. Es verdad, como sostiene Gore, que el CO calienta el planeta, el hielo �rtico disminuye y los glaciares retroceden. Sin embargo, los huracanes no son tan frecuentes como anunciaba y el nivel del mar no ha subido los seis metros que auguraba. Cuando los vaticinios no se cumplieron, los cient�ficos de la causa optaron por sustituir calentamiento global por cambio clim�tico, por lo que, como en el lago Chad -del que a Gore le preocupaba su reducci�n-, ahora se habla tambi�n de inundaciones.
Termina Pielke Jr.: "No estamos al borde del apocalipsis. El mundo se calienta, pero los escenarios extremos han perdido realismo: de 4 �C a unos 2,5 �C en estimaciones actuales. Los impactos sociales han disminuido: menos muertes, menor vulnerabilidad. Un mundo m�s rico aguanta mejor el clima. (...) La pol�tica disfrazada de ciencia no salvar� el mundo. El coste -en confianza p�blica- sigue pag�ndose hoy�. Y en muchos casos explica el auge de la llamada derecha populista. A Gore, sin embargo, le ha ido muy bien. Su fondo de inversi�n, Generation Investment Management, est� valorado en 15.100 millones. Tambi�n sigue cobrando por charlas y eso... Seguro que a Bego�a le mola el plan.
Lo que un mundo en el que el cambio clim�tico no ha causado los desastres que anunciaba Gore nos ense�a es que son la tecnolog�a y la ciencia las que nos permiten avanzar. Otra cosa es que lleguen los pol�ticos a beneficiarse -y a beneficiar a algunos-. Y ah� tienen a Forestalia y a otros. Los parques e�licos y solares son en t�rminos de corrupci�n las viejas recalificaciones urban�sticas.
El estreno de Una verdad inc�moda fue el 24 de mayo de 2006. Por muy poco no ha coincidido con el aniversario del apag�n, que ha hecho que el gas ruso relegue a las solares y las e�licas.



























