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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y su homólogo iraní, Masoud Pezeshkian, sellaron este miércoles en el Palacio de Versalles un "memorando de entendimiento" para poner fin a las hostilidades y restablecer la libre navegación en el estratégico estrecho de Ormuz. La firma, realizada de forma electrónica tras una cena con el presidente francés Emmanuel Macron, se adelantó al acto oficial que estaba inicialmente previsto para este viernes en Suiza.
El documento, que consta de 14 puntos, establece compromisos cruciales para ambas naciones. Irán se ha comprometido formalmente a "no producir armas nucleares", dejando el tratamiento de sus reservas de uranio enriquecido bajo la supervisión del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA). Por su parte, Estados Unidos suspenderá de inmediato el bloqueo a los puertos iraníes y las sanciones a la venta de petróleo. Además, Washington respaldará un plan de reconstrucción y desarrollo para Irán valorado en 300.000 millones de dólares, financiado por socios regionales.
Uno de los efectos más inmediatos del pacto es la reapertura "al instante" del estrecho de Ormuz, una vía por la que transita una quinta parte del petróleo mundial y cuyo cierre durante los tres meses de conflicto ha golpeado severamente la economía global. No obstante, el negociador principal iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, advirtió que Irán ejercerá su soberanía cobrando peajes por los servicios en el estrecho, asegurando que la situación no volverá al estado anterior a la guerra.
Desde el Líbano, el líder de Hizbulá, Naim Qasem, calificó el acuerdo como una "gran victoria" para Teherán, agradeciendo la inclusión del frente libanés en el cese de hostilidades. El conflicto, que estalló el pasado 28 de febrero tras ataques de Estados Unidos e Israel, ha dejado miles de muertos en la región. Mientras el G7 celebra esta "oportunidad histórica" para abordar las amenazas regionales, China insiste en que todas las partes apliquen el acuerdo sin injerencias externas. Ambas potencias disponen ahora de un plazo de 60 días para negociar un acuerdo final definitivo.





























