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La primera jornada del viaje de Estado de los reyes Carlos III y Camila a Estados Unidos culmin� con un banquete de gala en la Casa Blanca marcado por el despliegue de alta etiqueta y un complejo equilibrio diplom�tico. Mientras la reina consorte luc�a un vestido fucsia de Fiona Clare con joyas hist�ricas de la princesa Marina de Grecia, y la primera dama Melania Trump optaba por un dise�o de Alta Costura de Dior, el ambiente oscilaba entre la cordialidad y el desaf�o protocolario.
Durante los brindis, el humor se convirti� en la herramienta principal para aligerar la pompa del evento. Carlos III despert� sonoras carcajadas al responder a un comentario previo de Trump sobre la influencia de EE. UU. en Europa: "Si no fuera por Estados Unidos, los pa�ses europeos hablar�an alem�n; pues si no fuera por nosotros, usted hablar�a franc�s", brome� el monarca en referencia a la fundaci�n de las Trece Colonias en 1607. Como gesto de la "relaci�n especial" entre ambas naciones, el rey obsequi� a Trump con la campana del HMS Trump, un submarino brit�nico de la Segunda Guerra Mundial, apelando a una historia compartida para rebajar la tensi�n de los �ltimos meses.
Sin embargo, la velada no estuvo exenta de fricciones. Donald Trump puso en un compromiso la neutralidad de la Corona al afirmar que Estados Unidos hab�a "derrotado militarmente" a Ir�n y asegurar que el monarca apoyaba su estrategia nuclear "incluso m�s que �l mismo". Estas declaraciones obligaron al Palacio de Buckingham a emitir un comunicado aclarando que el rey mantiene su "escrupulosa neutralidad" y se alinea con la postura de su Gobierno, liderado por Keir Starmer, que actualmente mantiene relaciones g�lidas con Washington por las diferencias en Oriente Pr�ximo.
El broche de oro a la controversia lo puso una publicaci�n de la Casa Blanca en redes sociales con la leyenda "DOS REYES", ilustrando una foto de Trump y Carlos III. El gesto fue calificado de inoportuno, dado que el pa�s enfrenta protestas masivas bajo el lema "No a los reyes" contra la deriva autoritaria de la Administraci�n. Pese a los incidentes y el uso de temas como The Music of the Night para amenizar la cena, la visita busca, ante todo, preservar el esp�ritu atlantista ante un panorama internacional incierto.






















