






















17 de septiembre de 2025. Fuerzas especiales de la Infantería de Marina y policías de la Secretaría de Seguridad del Estado de México irrumpen en un rancho situado a unas dos horas de coche de la capital en respuesta a un aviso que ha llegado a través de canales diplomáticos. La alerta advertía de que una joven española se encontraba retenida contra su voluntad en una fiesta celebrada en una narcohacienda llamada Los Leones.
La denominación no estaba escogida al azar. Se trata de una finca ubicada en el municipio de Ixtapan de la Sal, donde se celebraban eventos conocidos como «Sin Censura». Según la Fiscalía, en esas fiestas se comercializaban drogas como el tusi y la Coco Chanel y se ofrecían espectáculos de contenido erótico dirigidos a invitados de «elevado nivel adquisitivo», en cuyo contexto se habría asesinado a dos músicos colombianos.
Hasta allí había llegado la joven española rescatada para celebrar el 18 cumpleaños de su amiga Yaiza, una madrileña que le había invitado al viaje a México. Según la versión trasladada por la familia de Yaiza, ambas habían viajado al país durante una estancia programada de cinco días, después de que «un grupo de amigos» les prometiera celebrar el cumpleaños en una gran finca.
La fiesta, sin embargo, terminó en un operativo de película y en una acusación de secuestro. Según el testimonio de la joven española rescatada, en un determinado momento comenzó a sentirse incómoda y quiso marcharse del rancho, pero los anfitriones se lo impidieron. Fue entonces cuando, según declaró, recibió una amenaza: «Si intentas huir, te echamos de comer a los leones».
En cualquier otro contexto, la frase podría parecer una expresión hecha. En el rancho Los Leones, no. En la finca había cuatro leones en cautividad -un macho y tres hembras- que también fueron localizados durante el operativo.

Los leones del rancho en una foto difundida por las autoridades mexicanas.E.M.
El asalto al rancho terminó con siete personas detenidas: Yaiza, una mujer y dos hombres de nacionalidad venezolana y un individuo de nacionalidad mexicana.
Tras la liberación de la joven española, la Fiscalía acusó a Yaiza de participar en el secuestro de su amiga. El caso es especialmente grave por la calificación penal. El secuestro está castigado en México con penas de entre 40 y 80 años de prisión, una horquilla muy superior a la prevista en España para delitos equivalentes. Debido a la severidad de la pena y a la gravedad que la ley mexicana atribuye a este delito, el juez ordenó el ingreso en prisión provisional de Yaiza.
La madre de la madrileña, Cecibel Meléndez, ofreció una versión completamente distinta en el programa Directo al Grano, de RTVE. Según su relato, «es un secuestro que nunca se produjo». La mujer sostiene que su hija no participó en ninguna retención y que «la joven supuestamente secuestrada no estaba privada de libertad, sino en un lugar en el que ya no quería permanecer».

Yaiza, la tercera en la fila superior de la imagen, en una foto difundida por la fiscalía.E.M.
«Yo con la víctima, entre comillas, he tenido conversaciones y sus amigas han hablado con ella», explicó la madre de Yaiza. «Dice que lo ha pasado mal y cuenta que ella nunca estaba secuestrada. Simplemente estaba en un sitio donde no quería seguir estando. Yo le decía que tienes en tu mano poder resarcir todo ese daño y ese dolor, pero no ha sido posible convencerla».
En este sentido, y en contra del criterio de la Fiscalía, fuentes del entorno de Yaiza aseguran a GRAN MADRID que, durante su permanencia en la finca, la amiga por la que se puso en marcha el operativo tendría supuestamente alteradas sus capacidades intelectivas y volitivas por haber consumido tusi, una de las sustancias que, según la Fiscalía mexicana, se comercializaban en los eventos «Sin Censura».

Leones del rancho.E.M.
Además, la madre de Yaiza denuncia que su hija se encontraría sometida a tratos vejatorios por parte de las autoridades mexicanas. «La están tratando como a un bulto», asegura. «Mi hija, cuando la trasladan, va esposada de manos y pies y encadenada como si fuera un bulto, tirada, con las esposas demasiado apretadas. Tiene dolor de espalda, pies y tobillos porque le ajustan demasiado las esposas durante los traslados».
Ese es el escenario en el que quedó atrapada la joven española rescatada y por el que Yaiza permanece en prisión preventiva en México. La madrileña, que había viajado al país para celebrar su mayoría de edad, se enfrenta ahora a una acusación de secuestro por la que podría pasar décadas en una cárcel mexicana si finalmente fuera condenada.
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