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La vida siempre ha tratado bien a Jos� Luis Rodr�guez Zapatero. Por eso la vida y �l tienen, ya veremos si siguen teniendo, una excelente relaci�n. Es un hombre con suerte. Lo era hasta ahora. La �nica desgracia que registra su biograf�a es la muerte de su madre demasiado pronto. Purificaci�n Zapatero muri� a los 73 a�os en 2000.
Su hijo le hab�a prometido que ser�a presidente del Gobierno. Su padre a�n vive, ha llegado a los 99 a�os. El ex l�der socialista se cri� en una buena familia. Estudi� lo que quiso. Se cas� con la chica m�s guapa. Sonsoles y �l son un matrimonio feliz. Tambi�n fue un diputado feliz. Le gan� un Congreso a Jos� Bono con una �nica frase, no estamos tan mal. Gan� las elecciones a la primera.
M�s de media Espa�a quer�a a Zapatero, as� en general. Dej� de quererle cuando cerr� los ojos ante la crisis financiera. Pero despu�s de unos a�os de ostracismo, el ex presidente sali� otra vez a la luz y se dio cuenta de que los espa�oles le hab�an perdonado haber obedecido a la Troika siendo �l muy de izquierdas. M�s o menos. La derecha le convirti� en el mism�simo diablo. Y eso a �l le ha hecho gracia.
Lejos de amilanar su �nimo, las cr�ticas y los insultos estimulaban sus ganas de volver al ruedo. En su ascenso a la cumbre del poder, Zapatero descubri� que el talante, el optimismo antropol�gico, el respeto a la cr�tica, el buen trato hacia los medios y la buena educaci�n le rentaban mucho pol�ticamente y as� aliment� su propia leyenda con virtuosismo y la ayuda de asesores de lujo y amigos sinceros. Una familia unida completaba el cuadro.
Para los periodistas, y de todas las tendencias, Zapatero es una fuente inagotable. Su pasi�n por la pol�tica pura y su experiencia de Gobierno le daban un plus de simpat�a. Eso, y su s�lido discurso pacifista y de valores. Como tantos compa�eros suyos han dicho desde el martes de la imputaci�n, nunca nadie se imagin�, ni por activa ni por pasiva, que a este hombre le pudiera gustar el dinero. Tanto como para incurrir, presuntamente, en operaciones de riesgo. De ah� que a mucha gente, entre los que me cuento, le parezca on�rico y delirante que el apellido Zapatero aparezca unido a conceptos como tr�fico de influencias, organizaci�n criminal, bloqueo de dinero, sociedades opacas o falsedad documental.
Cuando algunos medios publicaron, la semana pasada, que Zapatero estaba siendo investigado por esos presuntos delitos, le dije, pasmada: hablan de ti como si fueras uno de esos oligarcas rusos. Delirio y persecuci�n obsesiva, me respondi�. Seg�n parece, ni siquiera lleg� a imaginarse que el juez le iba a imputar en un auto tan brutal que acredita, sin lugar a dudas, que la suerte ha abandonado a este hombre feliz.
Le quedan a�os de calvario que pondr�n a prueba su optimismo antropol�gico y le obligar�n a reinventarse. El infortunio es ya su compa�ero de viaje y alg�n maleficio le ha estado rondando. Parece incre�ble que no supiera nada de nada de lo que le esperaba. Que no se oliera nada. Que creyera que todas las informaciones de los medios estaban dirigidas por la inquina que la derecha siempre le tuvo. La imputaci�n de Zapatero por delitos de corrupci�n pol�tica viene a ser como si la madre Teresa de Calcuta fuera acusada de liderar una trata de seres humanos desde su voto de pobreza.
Ten cuidado. Ese consejo ha salido de la boca de sus amigos sinceros durante los �ltimos a�os. Ten cuidado con esas amistades peligrosas de Venezuela, ten cuidado con 'Julito', ten cuidado con volver a la pol�tica activa para mimar a Pedro S�nchez, ten cuidado...
Hay mucha gente sinceramente decepcionada. Gente que espera que todo sea un sue�o, un malentendido, una cr�nica de 88 p�ginas de quienes no le quieren bien, cr�nica de una fallida investigaci�n de la Udef. Cualquier cosa menos lo que es. Un acto bien motivado de un juez serio y riguroso de la Audiencia Nacional, refractario a los medios, que qui�n sabe si alg�n d�a admir� al presidente del talante. Es posible que un juez como Peinado le hubiera detenido personalmente en su casa. El juez Jos� Luis Calama preserv� su figura institucional, no registr� su casa, ni le reclam� el tel�fono m�vil.
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