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Los 'madrile�os venezolanos' abrazan la esperanza con Mar�a Corina Machado: "Queremos poder regresar a Venezuela en libertad"
Nuria López, · 2026-04-17 · via Premium

No son pol�ticos, periodistas perseguidos, ex presos o l�deres sociales, pero ellos tambi�n forman parte de la historia reciente de Venezuela. En concreto, han escrito, y siguen haci�ndolo, el cap�tulo del exilio forzado. Aquel que no pudo o no quiso continuar viviendo bajo el chavismo. Que construy� una naci�n fuera de su territorio. Que sali� a la calle enarbolando la bandera tricolor y cantando el himno nacional 'Gloria al Bravo Pueblo'.

Se consideran 'madrile�os venezolanos' porque la capital espa�ola les dio una calurosa bienvenida. Saber cu�ntos son resulta complejo. Muchos de ellos son espa�oles o ciudadanos de otra naci�n europea por sus antepasados y algunos todav�a no tienen el estatus de residente. Seg�n las �ltimas cifras del Instituto Nacional de Estad�sticas (INE), ser�an 692.316 venezolanos en Espa�a, de los cuales 210.408 estar�an en Madrid. Una ciudad que se ha convertido en todo un s�mbolo para la di�spora. Sus calles han acogido manifestaciones masivas en los peores momentos de crisis del pa�s latinoamericano. En ellas han gritado, llorado e incluso celebrado el pasado 3 de enero la captura de Nicol�s Maduro. Una marcha m�s, pero quiz�s la m�s importante, se vivir� ma�ana, cuando Mar�a Corina Machado se re�na con sus compatriotas en la Puerta del Sol.

Los venezolanos que tuvieron que huir, abrazan ahora la esperanza del cambio con la Premio Nobel. Aqu� algunas de sus historias de lucha y resiliencia.

Jos� Alberto Alves, propietario de La Empanadera

Este joven caraque�o, de 29 a�os, es uno de los muchos casos de venezolanos que eran ni�os o incluso no hab�an nacido cuando Hugo Ch�vez ya estaba en el poder. No conocieron otro sistema pol�tico, pero casi de manera innata siempre supieron que estaban en contra y protestaron como los que m�s. "Crec� en el chavismo y a veces es complicado discernir o pensar diferente. Y yo creo que ese es el valor que tenemos muchos de los j�venes venezolanos", explica en uno de sus locales de La Empanadera, en Villaverde Bajo -el otro est� situado en Ciudad Lineal y ambos son puntos estrat�gicos de la migraci�n latinoamericana-. "Hemos sido muy irreverentes. Desde el 2007, los universitarios han estado en las calles, han estado batallando por lo que creen que es correcto, aunque no lo hayan vivido. Mi generaci�n en general ha luchando por ese pa�s diferente", contin�a Alves.

Jos� Alberto Alves, propietario de La Empanadera.

Jos� Alberto Alves, propietario de La Empanadera.

Parti� de Venezuela en 2017, primero se dirigi� a Portugal porque sus padres son de all� y, desde hace cinco a�os, vive en Espa�a. Aqu� se ha formado y, con mucho esfuerzo, ha emprendido. Ya tiene obrador propio y dos establecimientos de venta de empanadas y pasteles andinos, donde ofrece un pedacito de la cultura de su tierra. Es as� como volvi� a "reconectar nuevamente" con su patria despu�s de verse obligado a migrar porque "actuaba pol�ticamente en la universidad, en el movimiento estudiantil y en uno de los partidos pol�ticos m�s perseguidos en Venezuela: Voluntad Popular [de Leopoldo L�pez]". "Eso hac�a que fu�semos blanco f�cil", recuerda, citando algunos de los peligros que vivi�: "Ten�a que sacar la tarjeta SIM fuera del m�vil, porque pod�an rastrearnos. Llegaba a mi casa y ten�a patrullas del SEBIN [Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional]. Una cosa constante era ir por la autopista y que te persiguieran o intentaran secuestrar porque hab�as estado con ciertos personajes pol�ticos...".

"�Qu� peligro podr�a representar yo para una dictadura? Lo que buscan es sembrar el miedo y que personas como nosotros terminemos y�ndonos de Venezuela", apunta el due�o de La Empanadera. Sin embargo, �l no considera el exilio como algo negativo sino "como una oportunidad". "Yo estoy seguro que ser� uno de los primeros en montarme en un avi�n e ir a mi pa�s a reconstruir. Es una misi�n de vida que tenemos muchos venezolanos", asegura con esperanza porque ve una Venezuela diferente despu�s del 3 de enero. "Hay una intenci�n real de Estados Unidos de hacer algo diferente, porque sino no hubiese pasado lo que pas�".

Aunque ha habido cambios econ�micos desde aquel d�a tan se�alado, Alves asegura que la gente de a pie no ha percibido todav�a mejoras. La familia que le queda all� y sus conocidos le cuentan que "la inflaci�n est� peor que nunca". Los avances todav�a no se aprecian y, de hecho, el d�a de la captura de Maduro lo vivieron "con mucho miedo al inicio y ni siquiera han tenido la oportunidad de celebrarlo". Los problemas con la gasolina contin�an y no hay desabastecimiento, pero "los gastos en Venezuela hoy son incluso m�s altos que los de Espa�a. Algo que te cuesta aqu� un euro en el supermercado, all� ya te cuesta cinco".

Para nuestro pa�s s�lo tiene palabras de agradecimiento. "Espa�a acoge a los venezolanos de una manera �nica, yo creo que todos los que estamos aqu� nos sentimos como si estuvi�semos en nuestra casa. Somos madrile�os de Venezuela". "Hemos venido a aportar, a sumar, a que Espa�a siga creciendo", puntualiza, destacando el esp�ritu emprendedor de sus compatriotas.

No fue sencillo montar su propio negocio. "Hay un mont�n de restaurantes en Madrid, pero nosotros ten�amos un punto diferenciador, nos quer�amos especializar 100% en empanadas, las cuales no ibas a conseguir en otro lado, que fuesen reci�n hechas, s�per tostadas como en el Oriente del pa�s, libres de gluten... Y hasta cierto punto eso ha sido parte de nuestro �xito", subraya Alves. "Hemos tenido muchos sacrificios en lo personal, tal vez algunos meses sin cobrar un sueldo o de reducir ciertas cosas, pero ha sido tan buena la receptividad del p�blico venezolano, como latinoamericano y espa�ol, que dio la posibilidad de abrir el segundo local sin tener que hacer una gran reinversi�n", narra con orgullo. Sus empleados son latinoamericanos: "Ayudarnos entre nosotros creo que es fundamental".

Este s�bado no faltar� a la concetraci�n de Sol porque el simple hecho de que Machado venga a Espa�a "demuestra que al final las cosas en Venezuela est�n cambiando". Para este joven el �xito de su pa�s es fruto del trabajo de todos sus ciudadanos, que est�n capacidos para ejecutar las instrucciones que reciban tanto de la l�der opositora como de Edmundo Gonz�lez.

Jos� Rub�n Limardo y Mar�a Lisbeth De Abreu, en su negocio de Prosperidad.

Jos� Rub�n Limardo y Mar�a Lisbeth De Abreu, en su negocio de Prosperidad.

Jos� Rub�n Limardo y Mar�a Lisbeth De Abreu, pareja de empresarios

El objetivo de este matrimonio nunca fue emigrar. Ten�an casa, trabajo y una vida c�moda en Caracas pese a los palpables problemas de seguridad. Incluso su c�rculo cercano les preguntaba por qu� no se marchaban. El nacimiento de su primer hijo y el futuro que le pod�a esperar en Venezuela cambiaron todos sus planes.

Limardo, de 43 a�os, es ingeniero de materiales y en su pa�s trabajaba en construcci�n civil. Llevaba varios a�os dedicado a la parte de tuber�as, en la que hab�an incorporado una nueva tecnolog�a. Un trabajo vital en una naci�n en la que de repente hay apagones y la poblaci�n se queda desabastecida de agua potable. De Abreu (42) trabaj� en banca y en una de las entidades m�s importantes: Empresas Polar (la que hace la famosa harina de las arepas). Cuando ella sali� de la compa��a, tras 10 a�os, empezaron a montar un negocio juntos enfocado en la especialidad de su marido.

Entonces, su peque�o pas� 15 d�as sin ir al colegio por falta de agua y, viendo que parte de su familia ya se hab�a marchado, Rub�n propuso a Lisbeth irse a Espa�a. �l tiene descendencia espa�ola y ella portuguesa, as� que el tema del pasaporte no era un problema. "Fue de un d�a para otro", recuerda De Abreu. Como otras tantas venezolanas valientes, viaj� con su hijo a Madrid, donde ya viv�a su hermana, para abrir el camino a la familia. Por medio de un contacto conoc�an el comercio Mi Alcampo que ahora dirigen en el madrile�o barrio de Prosperidad y que por aquel entonces no era nada boyante.

"Lo que nosotros ten�amos pensado montar en Venezuela lo descartamos totalmente porque el Gobierno empez� a decomisar productos por situaci�n nacional de emergencia. Yo voy a montar un negocio donde voy a tener bombas para el agua, voy a tener tanques y el Gobierno los est� quitando...", explica Limardo sobre sus reflexiones en aquel momento. Entonces, su mujer recuerda c�mo Rub�n le pregunt�: "�Vienes o me voy?". Su respuesta fue tajante: "No pod�a devolver a Juan Jos� [su hijo] a la pizarra de tiza". El nivel educativo y la seguridad fueron claves en su decisi�n. El 15 de agosto de 2019 �l aterriz� en la capital espa�ola dipuesto a comenzar una nueva vida. En un lugar donde la competencia es brutal, supieron sacar a flote la franquicia, con la singularidad de la multiculturalidad de sus productos, entre los que no pueden faltar los t�picos venezolanos. Bajo la marca de Casa Turpial exportan al extranjero y hoy son un referente de alimentaci�n latina.

Lejanos parecen los a�os en los que participaban en manifestaciones. Limardo, con s�lo 19, estuvo en uno de los hechos hist�ricos que cambiaron el pa�s. Fue testigo de los asesinatos desde Puente Llaguno, en 2002. De ah�, a las movilizaciones de apoyo a Juan Guaid� cuando se le nombra presidente de la Asamblea Nacional, a las que asisti� con su hijo de dos a�os a hombros.

Pese a no haber corrido grandes peligros por no estar metidos en pol�tica, llegaron a normalizar la p�rdida de libertades. Como el d�a que se casaron, que era casi imposible recorrer las calles de Caracas porque era la �poca de las guarimbas (barricadas opositoras a modo de protesta). O cuando se encontraban en una posada en una zona de playa conocida como Boca Uchire y hubo un secuestro de hu�spedes.

El 3 de enero dej� una sensaci�n agridulce en ellos, porque pese a la ca�da del l�der chavista, segu�a al frente Delcy Rodr�guez. "El tema est� en que con Maduro o sin Maduro no hay seguridad jur�dica y nadie va a invertir un solo duro en un pa�s donde no sabes si lo vas a perder", alerta Limardo sobre la situaci�n actual. "Una transici�n en Venezuela tiene que pasar por unas elecciones, donde podamos votar todos los venezolanos, porque cabe destacar que nosotros no hemos podido votar porque no nos hemos podido inscribir", subraya este empresario. Mientras todo eso llega, sue�an con que alg�n d�a sus tres hijos puedan conocer su patria.

Amalyz Carvajal y Mar�a Perdomo, madre e hija. Ambas optometristas.

Amalyz Carvajal y Mar�a Perdomo, madre e hija. Ambas optometristas.

Amalyz Carvajal y Mar�a Perdomo, madre e hija. Optometristas

La historia que atraviesa a esta familia es de mucho sufrimiento y de un resurgimiento admirable. Amalyz Carvajal, caraque�a de 56 a�os, era empresaria y optometrista en Venezuela. Lo arriesg� todo por montar las diferentes �pticas que regent� y por criar a sus dos hijas. "Llega un gobierno, que lo voy a llamar desgobierno, que nos va quitando a paso lento pero seguro la libertad tanto f�sica como econ�mica. Los obst�culos cada vez eran m�s altos y la inseguridad lleg� a meterse dentro de casa. Vivimos todo lo incontable", denuncia Carvajal.

Siempre se dedic� junto a su hija Mar�a, hoy con 35 a�os, a la labor social. Desde su �ptica en el municipio de Baruta, comenz� a ayudar a gente sin distinci�n ideol�gica. Un d�a, casi a punto de emprender su viaje a Espa�a para poder darle una vida mejor a su nieto, Machado y su equipo visitaron el lugar y un cliente que estaba en el local -que ella cree que era de la l�nea oficialista- subi� un v�deo a redes sociales. Ah� comenz� su temor a que pudiera haber represalias. "Yo dije: 'ya est�, nos van a pasar cosas terribles'", relata la veterana optometrista. "Ya por la �ptica hab�an pasado militares a cobrar 'vacunas' [sobornos], que no lo lograron porque yo me negu� siempre. Pero ya nos hab�an robado, secuestrado a una de mis hijas y metida presa a la otra a los 15 a�os", enumera para argumentar su decisi�n de marcharse.

Mar�a sufri� en sus carnes lo que es ser joven y enfrentarse al sistema. Junto a su hermana sal�a a las protestas pac�ficas. En una de esas concentraciones, tiraron bombas lacrim�genas. Esos gases le afectaron a la respiraci�n y se desmay�. Cuando se despierta, no encuentra a su hermana de 15 a�os. Ella s�lo ten�a uno m�s. "Estuvo 24 horas metida en un lugar horroroso que se llama Zona 7 (como una comisar�a), la esposaron, escupieron, maltrataron y ten�a moratones por todos lados", resume en la conversaci�n con EL MUNDO desde la �ptica en la que trabaja junto a su madre, en Chamber�. Finalmente, queda en libertad pero con la condici�n de que no cuente nada. M�s tarde, fue ella quien sufri� la violencia del chavismo. Antes de entrar a la universidad, sal�a del cine con un amigo y fueron v�ctimas de un secuestro expr�s. "Atentaron contra mi intimidad, mi salud mental, cinco hombres abusaron de m�...", recuerda con templaza. Consiguen salir de esa situaci�n y les sueltan en una zona muy peligrosa de Caracas.

Todo aquello le gener� un trauma y no quer�a seguir viviendo. Su madre y su hijo, que naci� a�os despu�s, fueron su "sost�n". Gracias a ella estudi� �ptica. Ninguna de las dos ten�a pensando exiliarse, pero Amalyz ten�a que "salvar a su familia" una vez m�s. Su hija menor ya se hab�a ido a Espa�a, a ella una amiga le regal� un pasaje para ir de visita -"aquel bolero se convirti� en la llama de una antorcha"- y, a trav�s de una fundaci�n, logr� billetes para Mar�a y su peque�o de siete a�os. Corr�a el a�o 2018, resumieron sus vidas en pocas maletas y atravesaron en aeronaves diferentes el charco. Aqu� fueron acogidas en un centro y empezaron totalmente de cero, con la dificultad a�adida de la imposibilidad de homologar su t�tulo universitario. Cada vez que pasaba por una �ptica, aspiraba a poder volver a entrar alg�n d�a. Y alcanz� su meta. En cuanto tuvo permiso de trabajo pudo comenzar como asesora gracias a que una empresa crey� en ella. Despu�s, entrar�a como empleada su hija Mar�a.

La joven caraque�a todav�a se pregunta si tom� la decisi�n correcta. Pero fue por su peque�o, quien sufri� depresi�n y lleg� a perder parte del pelo. "Lo hice para darle seguridad, educaci�n, una posibilidad de que tuviese un lugar donde crecer, donde pudiese avanzar, tener paz, donde no lo persiguieran, no le pasara lo que le pas� a su madre...", rememora. Ahora, es un chico de 13 a�os.

En su pa�s natal lo perdieron todo. Parte de su familia sigue all� "sobreviviendo". "Estamos todos agradecidos de que hayan sacado, esperamos que de ra�z, esos dos tumores [en referencia a Maduro y a Cilia Flores], pero todav�a quedan m�s", asegura Carvajal, quien se siente muy representada por la Premio Nobel de la Paz: "Es admirable. Ha recibido golpes, malos tratos, se qued� sin libertad y qui�n sabe todo lo que no cuenta que ha vivido ella solita en silencio". "La salida de Mar�a Corina de Venezuela nos llena de esperanza. La vamos a acompa�ar, es como un sue�o hecho realidad", comenta con alegr�a. "A lo mejor no todos regresaremos, pero quisiera que se baje la frontera, poder ir cuando quiera y con libertad", apostilla. Tambi�n muestra su admiraci�n hacia Edmundo: "Me acuerdo de mi pap�, me acuerdo de esos hombres de bien. Es esa parte de Venezuela".

"Yo quiero que Mar�a Corina haga el intento de quitarnos ese miedo de volver", recapitula en un �nico sentimiento Perdomo. "Ella es la representante de nuestra casa, es la madre, la que est� all� dando la cara por todo un pa�s", contin�a. Ambas lanzan un mensaje de �nimo a la l�der venezolana: "Que no se sienta sola, somos un equipo".

Romel Ram�rez, camarero y periodista.

Romel Ram�rez, camarero y periodista.

Romel Ram�rez, camarero y periodista.

En estos �ltimos a�os, la crisis venezolana se ha dejado sentir con m�s fuerza en determinadas zonas del pa�s. Es el caso del estado de T�chira, fronterizo con Colombia. De ah� procede Romel Ram�rez, de 28 a�os, quien s�lo lleva tres en Espa�a y cuenta �nicamente con la "tarjeta roja", es decir un documento provisional hasta que se resuelva su solicitud de asilo. Su 'pecado' fue interesarse por la pol�tica desde muy joven y estudiar periodismo.

"T�chira es muy opositor. Siempre ha estado en contra de Ch�vez y, posteriormente, de Maduro", puntualiza para entender la ra�z de sus problemas. Cuando Ram�rez estaba en sus pr�cticas universitarias tuvo varios enfrentamientos con Freddy Bernal, quien se convirti� en gobernador por ese estado. Entonces trabajaba para 'La Prensa del T�chira' y le llegaron a censurar al desvelar que la polic�a estaba robando y extorsionando a comerciantes locales.

"Ah� fue la primera vez que fueron a mi casa y al peri�dico", recuerda este venezolano que en la actualidad trabaja como camarero y llevando una empresa de 'marketing', pero que sigue so�ando con volver a los medios. Despu�s trabaj� para una agencia de publicidad, pero todo empeor� por su colaboraci�n con Vente Venezuela (partido de Machado). "El gobernador se enter� y empez� otra vez un tipo de acoso que ya no era normal", rememora. "Rompieron los cristales de mi casa, tiraron una moto contra el port�n para ver si lo pod�an abrir y yo sent�a que me estaban siguiendo", contin�a.

La persecuci�n creci�. Un d�a se le acercaron unas personas en moto, sin identificaci�n y le dijero: "Segunda advertencia, no va a haber una tercera". Como encima estaba solo en Venezuela porque toda su familia hab�a salido en 2017, decidi� que era el momento de huir.

De su �poca como estudiante, destaca la dureza de las manifestaciones contra el chavismo. En especial, una que ejecutaron frente al Consejo Nacional Electoral. "Llegaron los paramilitares directamente a dispararnos. Mataron ese d�a a dos o tres personas que yo no conoc�a, pero lo presenci�".

Tras recibir Machado el Nobel, volvi� a colaborar en temas de comunicaci�n con Vente Venezuela. Ya en territorio seguro, en Espa�a.

Del 3 de enero recuerda que su madre comenz� a gritar a las 8 de la ma�ana: "Est�n atacando Caracas". �l respondi�: "No me enga�es, no me mientas". Al ver las noticias, sinti� "una alegr�a incre�ble". De una Venezuela sin Maduro, espera "decencia porque no solamente el chavismo, sino tambi�n gran parte de la oposici�n, durante muchos a�os hicieron negocio con la pol�tica para enriquecerse ellos y dejar a los dem�s sin nada". Y por encima de todo: "No volver a caer nunca en lo que sucedi�".

A trav�s de la familia que le queda en la ciudad de San Crist�bal, sabe que "hay una zozobra por el tema de la delincuencia, los narcos, los paramilitares, que hay muchos en la frontera".

En opini�n de Ram�rez, el acto de Machado este s�bado en la Puerta del Sol trae "esperanza". "Es la �nica persona con un discurso coherente y espero instrucciones, que nos digan cu�les son los siguientes pasos", concluye, aunque mientras llegan, en Espa�a se siente como en casa.