


























El temor a caer desde la cima va in crescendo conforme la altura es cada vez mayor. El mercado se encuentra en plena transición hacia la segunda parte del año y lo hace sacudiéndose los excesos. Con el foco puesto, literalmente, sobre el estrecho de Ormuz, el rally protagonizado por bolsas como la surcoreana o la taiwanesa había pasado de puntillas ante el elevado peso de compañías de semiconductores, claves para el desarrollo de la inteligencia artificial y cuya producción se encuentra en media decena de empresas, entre ellas Nvidia, Micron Technologies, Samsung o SK Hynix. De pronto, la sacudida bajista en Asia había hecho despertar a los inversores europeos de su propia realidad, entre la dimisión en Reino Unido del séptimo primer ministro en diez años de Brexit y la reciente subida de tipos de interés del BCE.
La inteligencia artificial, que todo lo envuelve y todo lo ocupa, sigue siendo la gran protagonista de los mercados, tras la salida a escena de SpaceX, compañía especializada en el uso de cohetes reutilizados y satélites espaciales, pero cuyo grueso de negocio a futuro pasa por la IA. La velocidad que alcanza el mercado ha desbordado a los pequeños inversores, muchos de los cuales han vendido sus posiciones en las últimas semanas ante el temor de lo que pueda estar por venir en términos de burbuja en las bolsas. Punto que los expertos desmienten, aunque cada vez son más quienes lo hacen con matices. En la madrugada del martes española se sintió el pánico entre los inversores mientras presenciaban una sangría del 10% en el índice Kospi de la Bolsa de Seúl, donde el regulador tiene limitadas las pérdidas por sesión del mercado local. Europa replicó mucho más modestamente esta caída, que no fue más allá del punto porcentual; y en EEUU las ventas llevaron a los inversores a pérdidas de más del 2% el martes. El índice del miedo, el VIX estadounidense (que mide la volatilidad sobre los futuros del S&P 500), se disparó ayer más del 10%.
La realidad es que el Kospi había logrado duplicar su capitalización en el año gracias, sobre todo, al enorme peso de Samsung y de SK Hynix y al uso extendido que se hace en el país de inversiones apalancadas, incluso, por el gran público. El propio regulador ha salido a la palestra para pedir orden en una práctica que se incentivó desde las propias instituciones públicas para respaldar a su mercado y hacer que los ciudadanos participasen de él.
Todos coinciden en que la abultadísima demanda de semiconductores y la escasez de compañías que los controlan provocan un tremendo cuello de botella que está teniendo su reflejo en cotizaciones disparadas porque nadie ve el final de su desempeño bursátil ni tampoco de la demanda de sus servicios. Aun tras la debacle del martes, el índice Kospi surcoreano sube cerca del 95% solo este año; seguido del Taiex de Taiwán, con otro 63% de revalorización y del Nikkei japonés, que se anota ganancias que rozan el 40%.
Samsung Electronics -que no solo fabrica chips, sino también teléfonos o lavadoras- se dispara un 140% en el año y SK Hynix, otro 277%. El rival de semiconductores estadounidense de los dos gigantes coreanos, Micron Technology, ha llegado a dispararse un 324% en la bolsa estadounidense en menos de seis meses, hasta colocarse por encima de los 1,2 billones de dólares de capitalización. Ayer su desplome fue próximo al 10%. Esta misma semana ha anunciado la firma de un acuerdo con el gigante de la IA Anthropic para el suministro de memoria y almacenamiento y para el desarrollo conjunto de infraestructuras e inversión; y este miércoles publica resultados, lo que puede constituir un auténtico catalizador para el sector las próximas semanas. Tal es el FOMO (fear of missing out, o ese miedo por quedarse fuera de una tendencia) que existe entre los inversores que el ETF de BlackRock centrado en semiconductores ha alcanzado una capitalización de más 46.100 millones de dólares, en la previa a la escabechina vista el martes, después de que sus compañías hayan disparado sus cotizaciones en el mercado por encima del 100% y del 200% como es el caso de STMicroelectronics, United Microelectron, Marvell Technology o ARM Holdings, además de las ya mencionadas.
Con un mercado de semiconductores que, cuanto menos, ha duplicado su valor en menos de seis meses, por comparación, el S&P 500 sube un 8%, con un Nasdaq que llega al 18% de ganancias este año, tras la caída de ayer, cercana al 3%, siguiendo la estela de las bolsas asiáticas. El Ibex 35 gana otro 11% de revalorización en 2026.
"El ritmo y la intensidad del repunte del Nasdaq 100 ha empezado a inquietar a algunos inversores, y con razón, ya que las fuertes caídas y las rápidas recuperaciones son características típicas de la formación y propagación de burbujas", sostienen en una nota a clientes los analistas de Bank of America. A ello se suma la decisión de Nasdaq de modificar sus criterios de admisión de nuevas compañías ante la megasalida protagonizada por SpaceX hace dos semanas. En cuestión de días la firma de Elon Musk formará parte de Nasdaq 100, no así del S&P 500 que decidió mantener sus criterios -aunque sí modificó los de índices menores- precisamente para poner un cortafuegos ante lo que pueda estar por venir.
Hay que tener en cuenta que el selectivo de las 500 mayores empresas cotizadas de EEUU es el índice más replicado y con mayor gestión indexada del mundo, lo que obligaría a que miles de millones de dólares compraran automáticamente acciones de SpaceX si esta entrara a formar parte de sus filas. Bien por el lado de las compras, pero sobredimensionaría la caída cuando lleguen las ventas. Y todo con la mirada puesta en el próximo otoño cuando darán el toque de campana dos gigantes de la inteligencia artificial como son Anthropic y OpenAI, que esperan levantar de manera conjunta otros 120.000 millones de dólares entre los inversores, a los que suman los 75.000 millones de la ampliación de capital de SpaceX, más la colocación de deuda de las grandes tecnológicas americanas (Amazon, Alphabet, etc.) para sostener sus planes y velocidad de crecimiento. La propia SpaceX estaría planeando colocar deuda por valor de 100.000 millones de dólares para continuar financiando sus planes de ver "vida interplanetaria" en los próximos años, señalan analistas de Bloomberg, lo que consumiría más dinero de los inversores cualificados, que parecen estar ávidos por comprar activos vinculados a la IA en vista del rally de los últimos años.
El tamaño de las compañías vinculadas a la IA, tales como el fabricante de semiconductores Nvidia, la mayor compañía cotizada del planeta con cerca de 5 billones de dólares de capitalización, es que cada vez que se produce una gran caída, las pérdidas son magnánimas. Así, SpaceX protagonizó la segunda mayor sangría de la historia, con la caída del 16,4% vista el lunes, de más de 400.000 millones de dólares. Solo le superó Nvidia, que en una sola sesión vio cómo se evaporaban 593.000 millones en 2025.
No obstante, SpaceX ha protagonizado una auténtica montaña rusa en las siete sesiones que acumula en Wall Street, con tres días de ganancias, incluido el de su debut, en las que se anotó una revalorización acumulada de casi el 50%, para luego desplomarse otro 23% por tres días consecutivos, y subir ayer cerca del 5% con la sesión de Europa cerrada. Esto eleva las pérdidas por encima de los 500.000 millones de dólares, que es el equivalente a Inditex, Banco Santander, CaixaBank e Iberdrola juntos.
"Si bien la concentración en Corea del Sur y Taiwán es elevada, esta viene acompañada de unos beneficios igualmente extraordinarios (...) La revalorización reciente no responde a unos múltiplos exigentes, sino que ha ido acompañada de un crecimiento de beneficios extraordinario debido a la escasez y la falta de capacidad de fabricación de chips, lo que posiciona a estas empresas entre las que más beneficios generarán a nivel global tanto este año como el próximo", aseguran desde Banca March a quienes les parece prematuro hablar de una burbuja.
La mismísima Cathie Wood, fundadora de Ark Invest y reconocida gurú de la tecnología estadounidense, ve este riesgo muy alejado precisamente porque está en la mente de todos los bancos de inversión y "todo el mundo está preocupado por ello", confesaba en una entrevista con este periódico la semana pasada, al tiempo que afirmaba que la IA había tomado prestado "todo el oxígeno de la habitación", sin dejar espacio para nadie más.
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