惯性聚合 高效追踪和阅读你感兴趣的博客、新闻、科技资讯
阅读原文 在惯性聚合中打开

推荐订阅源

V
Visual Studio Blog
博客园 - 司徒正美
Hugging Face - Blog
Hugging Face - Blog
博客园 - 叶小钗
The Cloudflare Blog
D
DataBreaches.Net
J
Java Code Geeks
G
Google Developers Blog
L
LangChain Blog
N
Netflix TechBlog - Medium
Stack Overflow Blog
Stack Overflow Blog
月光博客
月光博客
酷 壳 – CoolShell
酷 壳 – CoolShell
WordPress大学
WordPress大学
小众软件
小众软件
量子位
Apple Machine Learning Research
Apple Machine Learning Research
P
Proofpoint News Feed
博客园_首页
罗磊的独立博客
钛媒体:引领未来商业与生活新知
钛媒体:引领未来商业与生活新知
奇客Solidot–传递最新科技情报
奇客Solidot–传递最新科技情报
B
Blog
腾讯CDC

Premium

"Cariño, te mantengo informada": la UCO registra 65 mensajes Armengol-Koldo para llevar la trama a Baleares Vox se pondr� a prueba ya en Extremadura con la gesti�n real de la inmigraci�n y la "prioridad nacional" en las ayudas La CNMC abre casi un centenar de expedientes sancionadores por el gran apagón: "No va a librarse nadie" Los l�deres europeos reciben a Mar�a Corina y S�nchez se inhibe: el Gobierno carga la culpa en la venezolana tras dos a�os de desprecio Rusia apunta como "objetivo potencial" a una empresa de Defensa española ante el nuevo envío de armas a Ucrania El hampa de África se mudará a España El Mundo La rebelión de la contracultura del libro: "Los fanzines han resurgido como reacción a la falta de autenticidad del mundo digital" "China ha manipulado las palabras de S�nchez y no es la primera vez": los diplom�ticos, ante el 'apoyo' espa�ol a la anexi�n de Taiw�n Aldama pag� un catering para 5 ministros de S�nchez con Delcy Rodr�guez en el chal� de El Viso Tuvimos a la m�s bella Teresa de Calcuta en Adif Lora se llev� a una reuni�n de la Sepi para rescatar Duro Felguera al comisionista Vicente Fern�ndez aunque llevaba un a�o cesado Grandes redadas en el cintur�n de Barcelona para atajar el aumento de la delincuencia Ocho CCAA del PP batallar�n contra la regularizaci�n de 500.000 inmigrantes, pero Andaluc�a se desmarca: "Estamos con la cabeza en las elecciones" "Alg�n d�a acabaremos a tortas, como en el Oeste": el enfrentamiento llega a m�ximos en el Congreso Mientras llega la Justicia del buen dios El Mundo En busca de pruebas clave en el zulo que el acusado de matar a Esther ocult� durante cuatro a�os El �ltimo recorrido de Orlinda: sali� desorientada de la T-4 de Barajas y muri� junto a la R-2, a solo seis kil�metros del aeropuerto El momento cr�tico de Vox Pek�n atribuye a S�nchez el apoyo en secreto a la anexi�n de Taiw�n S�nchez, en la c�rcel La regularizaci�n sirve al PSOE para sacudir el 17-M: �presionar� a Moreno?, �revivir� Vox? El Mundo El "exceso de generosidad" del sistema de pensiones: los jubilados reciben un 62% m�s de lo que aportaron a la Seguridad Social �Qu� est� pasando en el Estrecho de Ormuz? Un bloqueo sin reglas claras Tulia, asesinada por su ex pareja en C�rdoba, trataba de rehacer su vida tras superar un c�ncer El Mundo El aeropuerto m�s rompedor de EEUU, hecho en Espa�a El fen�meno de Fuente Palmera, el pueblo cordob�s donde cada a�o nacen 10.000 vestidos de novia: "La idea es que no sea algo que quede en el armario, queremos que siga vivo"
La final que reivindica al entrenador: el liderazgo refor...
Orfeo Suárez · 2026-04-18 · via Premium

Actualizado

Esta Copa tiene un peligro para el Atl�tico. Es el de entender la final de La Cartuja como una especie de meta volante camino de la cumbre que se ha convertido en el Grial del club, en su urgencia hist�rica: la Champions. La Real Sociedad no tiene ese dilema. La final es un premio inesperado al acierto en la elecci�n del personaje elegido para arreglar el estropicio que sucedi� a la marcha de Imanol Alguacil. Sergio Francisco no lleg� a Navidad y la irrupci�n de Pellegrino Matarazzo, un italo-americano que parece escapado de Little Italy, fuera de los grandes radares del f�tbol, cambi� la din�mica de un equipo que se despe�aba.

Para saber m�s

Oyarzabal comparece en rueda de prensa.

La final encuentra, pues, a dos equipos claramente definidos por la personalidad y el liderazgo de sus entrenadores. El de Diego Pablo Simeone, renovado por la posibilidad de volver a ganar un t�tulo y alcanzar las semifinales de la Champions, en ambos casos despu�s de eliminar al Barcelona de Lamine Yamal y con el Madrid averiado en el varadero. El de Matarazzo, descubierto en unos meses con asombro. Si el juego que discurre en el campo es como la circulaci�n de la sangre de los equipos, en La Cartuja, hoy, los corazones que la bombeen estar�n en los banquillos.

"Volvemos a la tierra"

Simeone sabe bien de qu� peligro hablamos, por lo que fue claro: �El martes jugamos Champions, pero ahora volvemos a la tierra, que es lo que cuenta�. A su lado, Griezmann se lo dijo a s� mismo, que es como dec�rselo a todos: �Estaremos a full para regalarnos la Copa�. Simeone insistir�. La Copa antes del regreso a la Champions necesita m�s que nunca de su �partido a partido�.

Matarazzo no puede hablar tan directamente a los suyos, porque no domina todav�a el castellano, pero se hace entender. El lenguaje emocional y corporal de este gigante tiene cosas en com�n con el de Simeone. Por ah� empez� para reconstruir a mitad de curso las ruinas de una Real deprimida y fragmentada, con capillitas en el vestuario y sin vida en el campo. �Le debemos mucho�, reconoci� Oyarzabal.

El inicio de su historia en la Real es como el de Simeone en el Atl�tico. Si el italoargentino lleg� a Anoeta un 20 de diciembre, el argentino lo hizo un 23 del mismo mes, tras la destituci�n de Gregorio Manzano. Es ut�pico pensar que su recorrido ser� similar. Son ya m�s de 14 a�os.

Los parecidos en el campo

En el campo contin�an algunas similitudes. Matarazzo organiz� la presi�n en una Real indolente, y lo hizo rapid�simo. El equipo blanquiazul, sin embargo, no la realiza en cualquier lugar. Generalmente es una presi�n alta, sobre la salida de bal�n del contrario, para despu�s replegarse, muy junto en la l�nea de su �rea. Eso recuerda algunos de los tempos del Atl�tico de Simeone, al que hemos visto en arranques a fuego, asfixiantes, para despu�s optar por cerrar los espacios en su campo.

Matarazzo conversa con sus jugadores en La Cartuja.

Matarazzo conversa con sus jugadores en La Cartuja.EFE

Rino, como llaman al t�cnico realista, insisti� mucho en la organizaci�n del juego ofensivo, en los roles de cada jugador, hecho que ha reforzado la autoridad de piezas clave, como Remiro, Aramburu, Brais M�ndez u Oyarzabal, pero tambi�n ha devuelto su mejor versi�n a otros, en concreto Carlos Soler o Guedes. Matarazzo dej� la duda de si matendr� a Marrero en la porter�a. Veremos. En la del Atl�tico estar� Musso. Simeone no traiciona ese c�digo.

La Real de Matarazzo es camale�nica. Puede elegir la salida de bal�n, en busca de Brais o Turrientes, o decantarse por el despliegue de sus laterales y un juego m�s directo para conectar con Oyarzabal. Tras una etapa de �xito con Imanol, que incluy� el t�tulo de Copa de 2020, prorrogado a 2021 por la pandemia, caracterizada por la posesi�n, ahora la utiliza si la necesita. En cuanto puede, corre.

"Nunca jugu� por un t�tulo"

Matarazzo minimiza los riegos de la posesi�n, las p�rdidas de bal�n, contra los grandes y lo cierto es que le ha dado resultados, con un empate ante los atl�ticos o la victoria sobre el Bar�a en Liga. Todo indica que lo har� en La Cartuja para ceder metros e iniciativa al Atl�tico, aunque todo es nuevo para este t�cnico que lleg� de la segunda l�nea de la Bundesliga: �Nunca hab�a jugado por un t�tulo�.

Simeone, en cambio, se ha sentido generalmente m�s c�modo cuando ha jugado desde la inferioridad. De ese modo gan� su primer t�tulo, precisamente la Copa, en el Bernab�u, la temporada siguiente a su llegada. Enfrente, el Madrid de Mourinho, Casillas, Sergio Ramos o Cristiano. Ahora se invierten los papeles, con la her�ldica de Griezmann, en su �ltima Copa, Lookman o Juli�n �lvarez.

Jugadores para ganar, aunque para abrir los caminos quiz�s necesite del sensiblemente recuperado Pablo Barrios. Juegan los jugadores, pero juega Simeone y juega Matarazzo, entrenadores intervencionistas, y juega la grada, con dos aficiones ante una fiesta, lejos ya de la lacra que acab� con la muerte de Aitor Zabaleta. O eso deseamos.