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El joven de 23 años con trastorno autista que el pasado jueves mató a puñaladas a David, de 11 años, en los baños de un centro cultural de Villanueva de la Cañada (Madrid), tenía una lista de nombres de otros menores a los que también pretendía atacar, según las primeras investigaciones. Tras cometer el asesinato, el criminal decidió huir a la carrera del lugar y se dirigió hacia el hospital madrileño Rey Juan Carlos de Móstoles. Allí fue detenido horas después por agentes de la Guardia Civil. Ayer seguía ingresado en la unidad de psiquiatría del centro sanitario y custodiado por efectivos del Instituto Armado.
El arrestado es un joven de origen peruano que residía en Villanueva de la Cañada y que era conocido en el municipio por su comportamiento errático. Según relatan vecinos y familiares de otros menores, mostraba desde hacía tiempo una preocupante fijación con la víctima, tras haberse obsesionado anteriormente con otros niños. «Julio está fatal de la cabeza. Estaba obsesionado con el niño. Muchas veces le enseñaba un cuchillo», aseguran personas de su entorno, que también indican que no era la primera vez que se acercaba a menores mostrando actitudes inquietantes.
«Yo sé que tenía un palo con pinchos pintado de negro y lo llevaba por la calle. De hecho, lo escondía en unos arbustos detrás del Ayuntamiento», cuenta un joven que conocía al presunto asesino. Algunos padres afirman que ya habían advertido a sus hijos para que evitaran relacionarse con él cuando los niños se reunían al salir de clase de inglés en unos jardines situados delante del centro cultural La Despernada.
Según estos testimonios, el joven solía decir que no tenía amigos y frecuentaba espacios donde había niños, como la iglesia o zonas de ocio, buscando interactuar con ellos. Muchos de los miembros de la comunidad rumana de Villanueva, que estos días están celebrando su Semana Santa, manifestaron que el presunto homicida solía acudir mucho a sus misas y celebraciones. También señalan que en ocasiones había llegado a insultar a otros menores y que la propia madre de David había pedido a su hijo que no se acercara a él. «A los niños les hablaba de cosas feas y turbias», señaló otro menor que apuntó que David era el único niño que a veces le hablaba y le decía al resto que «Julio no era tan malo».

Varios chicos explicaron ayer que Julio escondía en la plaza del municipio papelitos con mensajes donde escribía: «No quiero ser una carga, no quiero hacerle daño a mis amigos y que vuelvan a gritarme así». Pero luego insistía en temas oscuros y mostraba dibujos siniestros a los menores, por lo que algunos padres prohibieron a sus hijos verle.
El pasado jueves por la tarde, el niño de 11 años acudió junto a su madre y sus dos hermanos al centro cultural para asistir a clase de inglés. Su progenitora le esperaba fuera. Según la reconstrucción de la Guardia Civil, Julio llevaba varios días acudiendo al centro y acercándose a varios menores. El pasado jueves, David entró en el baño y él le siguió. Allí le asestó al menos 20 puñaladas. Después huyó.
La primera persona que encontró al niño fue una agente de la Policía Nacional fuera de servicio. Fue ella quien dio la voz de alarma al 112 tras hallar a David gravemente herido junto a los aseos. El impacto de la escena fue tal que la mujer tuvo que recibir posteriormente asistencia psicológica por parte de los sanitarios del Summa 112 desplazados al lugar.
El menor perdió mucha sangre y entró en parada cardiorrespiratoria. Fue reanimado y trasladado en estado crítico en helicóptero al Hospital 12 de Octubre, donde finalmente falleció. Tras el crimen, el detenido desapareció del lugar. Mientras le buscaban la Policía y la Guardia Civil, cundió el pánico en el municipio. «Le prohibí a mi hijo salir de casa. De hecho, cuando entré en mi edificio, lo primero que hice fue mirar en un cuartito de limpieza por si se había escondido ahí... Con esa paranoia estaba», explicó una madre.
Durante toda la mañana de ayer viernes la Policía Local y la Guardia Civil peinaron palmo a palmo la localidad en busca del arma homicida, que el detenido arrojó en un punto que no ha concretado.

SERGIO GONZÁLEZ
La familia de Julio explicó que su hijo había sufrido acoso escolar por parte de otros menores y que en muchas ocasiones se metían con él. El presunto asesino tenía autismo severo en grado 3 y, según sus parientes, se comportaba como si tuviera 10 años. La madre de Julio señaló ayer a TVE que su hijo solía juntarse con menores porque su cerebro es el de un niño. A continuación, se dirigió a la madre de David y le pidió perdón entre lágrimas.
«La mente humana es como es», señaló ayer el alcalde de Villanueva de la Cañada, Luis Manuel Partida, quien especificó que el atacante estaba «en tratamiento». Julio estaba matriculado en un colegio de educación especial del municipio, donde asistía a clases especializadas en personas con trastornos autistas.
Algunos vecinos de la localidad , que conocían al homicida, no se podían creer lo sucedido. «Es incomprensible, debió sufrir un brote, porque no es normal...», decía uno de los asistentes al minuto de silencio en un corrillo. «No me puedo imaginar cómo estarán los familiares», le replicaba otro. También, entre los congregados, se abrió el debate sobre qué será ahora de él: «No creo que pise la cárcel... y eso no es justo. Se tiene que investigar bien qué causas le han llevado a cometer algo así, porque no hay derecho».
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