





















En uno de los memes m�s difundidos durante el oto�o de 2022, uno de los colaboradores del programa del propagandista ruso Vladimir Solovyov imitaba en directo el sonido de una sirena antia�rea, como las que llevaban meses resonando en Kiev. El resto de invitados se re�a ante las c�maras, incluido el propio presentador, para quien el bombardeo de las ciudades ucranianas parec�a motivo de burla. Estos d�as, muchos ucranianos han recuperado aquel v�deo. S�lo que ahora, m�s de cuatro a�os despu�s del inicio de la llamada Operaci�n Militar Especial, la ciudad bajo ataque es Mosc�.
En realidad, las sirenas antia�reas a�n no suenan en la capital rusa por una decisi�n pol�tica. Aunque los temidos drones ucranianos ya sobrevuelan el cielo de Mosc�, el Kremlin evita activar las alarmas para no aumentar la inquietud entre unos moscovitas que durante a�os han vivido la guerra como algo lejano.Tras el ataque delv pasado d�a 10, en el que varios drones lograron superar las defensas a�reas y alcanzar objetivos en la capital, las redes sociales se llenaron de v�deos de ciudadanos entrando en p�nico ante las explosiones y el zumbido de esos nuevos terrores tecnol�gicos.
El santuario de Mosc� ha sido el �ltimo en quedar expuesto al alcance de Ucrania. Durante el �ltimo a�o, las armas de larga distancia fabricadas por Kiev han destruido terminales de carga de petr�leo, barcos de guerra, refiner�as y f�bricas vinculadas a la industria militar rusa. Sin embargo, la capital parec�a inexpugnable hasta esta primavera.
Durante a�os, el r�gimen de Vladimir Putin despleg� un complejo anillo antia�reo de varias capas para mantener a Mosc� alejado de la guerra. Pero esa estrategia empieza a mostrar grietas, igual que la maltrecha econom�a rusa. Para muchos analistas e historiadores militares, Rusia mantiene una ventaja estrat�gica evidente frente a sus adversarios: su inmenso territorio, pr�cticamente imposible de invadir en su totalidad. Sin embargo, esa misma inmensidad tambi�n supone una debilidad.
El pa�s es tan vasto que resulta imposible proteger todos sus objetivos estrat�gicos y cerrar cada posible v�a de ataque. Seg�n analistas de fuentes abiertas, Mosc� y sus alrededores cuentan con unas 130 posiciones de defensa antia�rea. El n�cleo del sistema est� formado por alrededor de un centenar de sistemas Pantsir-S1, varias unidades Tor y unas dos docenas de bater�as S-300 y S-400.
�Qu� ha cambiado para que 16 drones consiguieran atravesar ese anillo defensivo? La clave no est� en la sofisticaci�n de cada aparato, sino en el volumen. La din�mica responde a la estrategia de desgaste que define esta fase de la guerra: saturar y agotar las defensas enemigas mediante oleadas masivas de drones. Es decir, lanzar tantos aparatos que las bater�as antia�reas, por numerosas que sean, no puedan interceptarlos todos.

El Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU) detall� que los objetivos del ataque del 17 de mayo fueron la refiner�a de Mosc� operada por Gazprom, las plantas de bombeo de crudo de Sonechnogorska y Volodarskoye, y la f�brica de semiconductores Angstrem. No se trata de objetivos aleatorios: todos forman parte de la infraestructura energ�tica e industrial que sostiene el esfuerzo b�lico del Kremlin.
Adem�s, el Pantsir-S1, dise�ado espec�ficamente para detectar y destruir drones de vuelo bajo, se ha convertido en uno de los principales objetivos de Ucrania. En febrero de 2026, la unidad Alpha del SBU asegur� haber neutralizado aproximadamente la mitad de las bater�as Pantsir operativas de Rusia, con un coste estimado de entre 15 y 20 millones de d�lares por sistema. Eso explicar�a la creciente capacidad ucraniana para penetrar en el espacio a�reo de Mosc� y el aumento diario del n�mero de drones que consiguen alcanzar la regi�n.
"Mosc� ya no podr� dormir. El enemigo construy� un muro compuesto por m�ltiples elementos de defensa antia�rea... tuvimos que abrir una puerta para atravesarlo", asegur� Robert Brovdi, conocido como Madyar, comandante de las Fuerzas de Sistemas No Tripulados de Ucrania. Hay tanta preocupaci�n en el Kremlin que han prohibido los vuelos para altitudes de hasta 5.100 metros, que entrar� en vigor en julio, afectando a la aviaci�n ligera, los peque�os reactores empresariales y otros vuelos civiles.
La estrategia de saturaci�n no es nueva. Rusia la ha utilizado durante toda la guerra y Ucrania ha terminado por copiarla. Pero para hacerlo ha necesitado multiplicar de forma masiva la producci�n de drones. Uno de los objetivos declarados por Putin al iniciar la invasi�n era la "desmilitarizaci�n" de Ucrania. La realidad, m�s de cuatro a�os despu�s, es que la industria armament�stica del pa�s invadido se ha convertido en una de las m�s avanzadas y din�micas del mundo. Varios pa�ses europeos, e incluso Estados Unidos, observan y prueban ya sistemas desarrollados por Kiev para incorporarlos a sus propios ej�rcitos.
La gran estrella de este proceso es el Antonov AN-196 Liutyi, cuyo nombre significa "feroz" o "furioso" en ucraniano. Este dron, concebido como respuesta local al Shahed-136 iran� -utilizado masivamente por Rusia en Ucrania y por Teher�n contra objetivos en Oriente Pr�ximo-, fue dise�ado a partir de la experiencia obtenida con los Bayraktar turcos, protagonistas de los primeros meses de la invasi�n. El Liutyi puede transportar hasta 75 kilos de explosivos a m�s de 1.000 kil�metros de distancia, aunque en pocos meses su alcance ya habr�a sido ampliado hasta los 2.000 kil�metros. Pa�ses como Alemania, Suecia y Lituania financian parte de su producci�n, lo que permite a Kiev lanzar enjambres de cientos de drones contra las defensas rusas.
"Habr� un efecto psicol�gico deliberado sobre el liderazgo ruso y, potencialmente, sobre la poblaci�n", se�al� Justin Bronk, investigador senior de poder a�reo y tecnolog�a del Royal United Services Institute de Londres. Los ataques sobre la capital har�n que los moscovitas sientan cada vez m�s que viven en guerra, lo que puede llevarles a "preguntarse por qu� no est�n siendo protegidos".
En la misma l�nea, Nigel Gould-Davies, ex embajador brit�nico en Bielorrusia y analista del Instituto Internacional de Estudios Estrat�gicos, considera que "el hecho de que Ucrania recuerde a la poblaci�n de Mosc� que sigue siendo vulnerable probablemente intensificar� la sensaci�n de inseguridad ya existente". Ahora, mientras Rusia golpea Kiev casi cada noche con ataques a distancia, Ucrania tambi�n ha comenzado a devolver el golpe en el coraz�n del poder ruso.
"Las fuerzas ucranianas est�n superando en innovaci�n a las fuerzas rusas tanto en tecnolog�as militares como en la aplicaci�n de estas nuevas tecnolog�as en conceptos operativos efectivos que pueden ayudar a las fuerzas ucranianas a romper con la guerra posicional", escribe George Barros, director del Instituto de Estudio de la Guerra (ISW, por sus siglas en ingl�s).
Una encuesta publicada esta semana en Rusia revela que, por primera vez desde el inicio de la invasi�n en 2022, los ciudadanos est�n m�s preocupados por los ataques sobre territorio ruso que por la situaci�n en el frente. El porcentaje de encuestados que afirma percibir ansiedad entre las personas de su entorno ha ascendido al 50%, cuatro puntos por encima del anterior m�ximo, registrado en agosto de 2024 tras la incursi�n ucraniana en la regi�n de Kursk. Adem�s, conviene recordar que estos datos proceden de una fundaci�n controlada por el Kremlin.
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