Caf� Steiner
"Brillante", concluy� Rufi�n, "La Pasionaria nunca defrauda"

El portavoz parlamentario de ERC, Gabriel Rufi�n.EFE
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Abatido por la lectura del auto del juez Calama sobre Rodr�guez Zapatero y recordando la famosa frase de Vargas Llosa, Gabriel Rufi�n se sent� delante de su caf� expreso reci�n molido para reflexionar sobre su intervenci�n parlamentaria. Aunque, por decirlo finamente, Felipe Gonz�lez no era santo de su devoci�n, s� que reconoc�a su potent�sima capacidad de comunicaci�n. Y justo en ese momento record� una frase de Gonz�lez que le abri� la puerta de la inspiraci�n. "Gobernar es hacerse cargo del estado de �nimo de la gente". "�Y cu�l ser�a ese estado de �nimo?", se pregunt�.
Tom�ndose de gu�a a s� mismo, escrut� sus sentimientos personales y concluy�: "Estoy jodido. Si esto es verdad, es una mierda". Ahora tocaba encontrar y medir las palabras que pudieran transmitir dos cosas: mostrar su deseo de que las acusaciones fueran infundadas —conectando as� con los espa�oles que admiraban a Zapatero y se inspiraban en �l— pero a la vez encontrar el punto exacto entre poner la mano en el fuego por ZP y dejarlo caer, prepar�ndolos psicol�gicamente para el v�a crucis que la confirmaci�n de sus actividades delictivas supondr�a.
"�Qu� hubiera dicho Aza�a?", se interrog�. Abri� su m�vil y, como hac�a �ltimamente para pulir sus ideas e intervenciones consult� su IA favorita, Claude. Enseguida, �sta le sugiri� algo del Aza�a "m�s �ntimo, l�cido y melanc�lico que recorre desde El jard�n de los frailes hasta el discurso de Barcelona de 1938": "hay noticias que uno recibe con la esperanza de que sean falsas y con el presentimiento de que no lo son. Esta es una de ellas", le propuso. "Muy bueno", se dijo, "pero no es lo que necesito".
Repiti� entonces el ejercicio con Dolores Ib�rruri. Claude sugiri� la siguiente formulaci�n: "Hay dolores que no se lloran en privado, porque no son privados: son el dolor de quienes confiaron, de quienes creyeron. No me preocupa la herida que esto me hace a m�. Me preocupan los miles que creyeron lo mismo que yo, y que hoy tienen el mismo derecho que yo a saber la verdad, toda la verdad, sin tapujos ni contemplaciones". "La Pasionaria", explica Claude, "despersonaliza la herida, la devuelve al pueblo, y la convierte en exigencia colectiva de verdad". "Brillante", concluy� Rufi�n, "La Pasionaria nunca defrauda". Apur� su caf�, se ajust� con esmero su corbata azul glacial y se encamin� con paso decidido hacia el Congreso de los Diputados.




















