Diligencias
En verdad, no hay ning�n dilema entre estabilidad y democracia. Ello porque las reglas del manual de resistencia no son democr�ticas

El presidente del Gobierno, Pedro S�nchez.
Actualizado
Audio generado con IA
Tras las elecciones andaluzas, la izquierda divagaba con la posibilidad de una democracia plurinacional. Como vino a decir Juan Claudio de Ram�nayer aqu�, un ox�moron. Despu�s vino lo de Zapatero y a la perplejidad del tonto que no sabe lo que es una sociedad pantalla se sum� el silencio del c�nico. Sue�an con rep�blicas y confederaciones y no son capaces de vivir con normalidad un sistema parlamentario. Porque no se vive con normalidad pol�tica cuando tras tres a�os de legislatura los presupuestos responden a otro momento electoral y el Gobierno est� asediado por la corrupci�n. Eso s� que es la excepci�n ib�rica y no lo de los precios de la electricidad.
Los constituyentes prefirieron la estabilidad del Gobierno al parlamentarismo de asamblea. El desconcierto de Weimar y de la II Rep�blica, con sucesi�n de ejecutivos y crisis de confianza, pes� mucho en el dise�o final. Sin embargo, el velo de la ignorancia de 1978 no pudo imaginar un Gobierno encastillado porque su presidente ha dejado atr�s las reglas pol�ticas de la Constituci�n y ha decidido jugar con las suyas propias. Son las reglas de su famoso manual de resistencia. Para legitimar esta deriva se nos apunta que Espa�a es m�s s�lida porque tiene m�s gobernabilidad que el Reino Unido, Dinamarca o Francia. La falta de presupuestos no parece un problema porque la pr�rroga se ha demostrado vers�til en un contexto econ�mico muy complicado, as� que no hay nada de qu� preocuparse.
En verdad, no hay ning�n dilema entre estabilidad y democracia. Ello porque las reglas del manual de resistencia no son democr�ticas. La aplicaci�n y diseminaci�n de estas reglas en el sistema pol�tico lo han puesto en el umbral autocr�tico: el Gobierno desobedece a la Constituci�n porque no presenta el proyecto de presupuestos y el presidente ha decidido seguir en su puesto sin la debida confianza del Congreso. Se nos dice que al que no le guste esta situaci�n que presente una moci�n de censura, obviando que parte del arco parlamentario ha decidido jugar tambi�n con las reglas del manual citado: la izquierda, para evitar que gobierne la derecha y los nacionalistas, para extraer competencias y dinero del Estado. Mientras tanto, los corsarios de la consultor�a pol�tica hacen su agosto con la corrupci�n.




















