ESPA�A
COLUMNA DESVIADA
El pacto de Gobierno en Extremadura establece que los espa�oles no somos libres e iguales. Y que, seg�n Vox, nunca lo seremos. El PSOE ya ha interiorizado una xenofobia light. A ver c�mo baila el PP esa jota.

La presidenta extreme�a, Mar�a Guardiola.EFE
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Vox, como Bildu, el PNV, Junts o ERC, vincula los plenos derechos de los ciudadanos a determinados requisitos nacionalistas. Todos ellos establecen una prioridad de origen de los naturales respecto de los que no lo son. Las diferencias tienen que ver con los fines y tambi�n con las v�as para lograrlos.
En cuanto a lo segundo, Vox y el PNV conforman un subgrupo caracterizado por que ninguno de los dos ha violado la ley. En el caso de los nacionalistas vascos, han conjugado pol�ticas de asimilaci�n con otras de discriminaci�n de baja intensidad en puntos sociales cr�ticos, como pueden acreditar profesores universitarios y guardia civiles que conviven con el rechazo del sistema o que se han marchado. �Ancha es Castilla�, les despidi� Xabier Arzalluz.
No se puede decir lo mismo de Bildu, cuya matriz, Sortu, es el brazo pol�tico de una organizaci�n que opt� por el exterminio f�sico del discrepante. Por su parte, Junts per Catalunya y ERC vulneraron los derechos pol�ticos de la mitad de los ciudadanos de su comunidad y del conjunto de los espa�oles a trav�s de un refer�ndum ilegal de independencia. No por voluntad propia sino por la capacidad coercitiva del estado de Derecho, todos han regresado a la negociaci�n pol�tica como herramienta para acceder a sus prop�sitos.
En cuanto al fondo, Vox camina en solitario al no ofrecer al extranjero ninguna oportunidad de adquirir todos los derechos y libertades. Su rechazo al �africano�, ya sea negro o magreb�, es �tnico, de piel y, por tanto, vulnera el respeto a la mism�sima esencia de su dignidad como ser humano. Apela a algo de lo que el afectado no se puede desprender ni aunque quiera. En su ideario no hay distinci�n entre el nacionalismo, la xenofobia y el racismo. Son todo uno.
Ninguna de estas formaciones va a renunciar a su �prioridad nacional� con sus diferentes matices, porque desaparecer�an. Pero la cuesti�n que se ventila estos d�as tiene m�s que ver en c�mo se integran en los pactos con los grandes partidos, de concepciones m�s trasversales. El PSOE lleva ventaja porque parte de su electorado ha interiorizado la xenofobia light como mal menor y beneficioso entre las partes.
Uno de los ejemplos m�s logrados es el PSC. Su m�ximo representante, el presidente de la Generalitat de Catalunya, defendi� esta semana en una entrevista con Carlos Alsina que el acceso a los derechos plenos de ciudadan�a de un inmigrante est� condicionado a que �ste aprenda catal�n. Seg�n Salvador Illa, es para favorecer su �integraci�n�. �No puede integrarse en Catalu�a un extranjero que se exprese en espa�ol? �En qu� idioma da las ruedas de prensa Hansi Flick? En Dioses in�tiles, naciones y nacionalismos, �lvarez Junco explica precisamente que, a diferencia del vasco o el castellano, el nacionalismo catal�n es esencialmente ling��stico, pues elige el habla con elemento de cohesi�n o de rechazo al distinto. El requisito idiom�tico es una barrera de entrada a la comunidad establecida por el partido ultraderechista franc�s Asamblea Nacional, pero Illa la consider� de �sentido com�n�.
Es la expresi�n perfecta. Vox la emplea para exponer que su ideario es lo que siente el pueblo en sus plazas frente al laboratorio ideol�gico de �la izquierda woke�. No siempre lo �com�n�, lo m�s extendido, es lo correcto por mucho que anide en las tripas de los paisanos. El pacto de Extremadura y Arag�n dice que los espa�oles no somos libres e iguales. Y, seg�n Vox, que nunca lo seremos. A ver c�mo baila el PP esta jota.



























