





















En 2012, en el recinto de Arecibo de la Universidad de Puerto Rico, se present� un chaval que simplemente destacaba en las filas traseras del aula por su tama�o, por su silencio, por su sonrisa y por un dominio implacable de las herramientas de producci�n musical. Cuando su profesor de producci�n de audio, Manny Guti�rrez, le pregunt� cu�ndo y d�nde hab�a adquirido ese dominio, �l le confes� que desde la escuela intermedia –equivalente a la Secundaria espa�ola– hab�a estado trasteando con un programa de audio digital, Fruity Loops. Era un alumno de primer a�o en una clase para estudiantes de tercer o cuarto a�o y ya sab�a crear pistas, producir, componer sus propias letras, actuar... sin necesidad de formaci�n ni de haber llegado a la veintena. Dec�an que de su etapa preuniversitaria ya arrastraba un grupito de devotos a su canal de Soundcloud. En aquellas aulas del campus, ese grupito de fans se hizo mayor. �Su nombre? Benito Antonio Mart�nez Ocasio.
�A�os despu�s, un alumno me vino a contar que Benito estaba teniendo un gran �xito en la industria de la m�sica. Que se hac�a llamar Bad Bunny. Yo hab�a escuchado hablar de ese Bad Bunny, lo busqu� y all� estaba �l. Me puse a escucharle y en esa m�sica estaban muchas de las cosas que hab�amos hablado en las clases, que hab�an planteado tambi�n sus compa�eros y que �l hab�a puesto en pr�ctica. Guau, qu� emocionante�, detalla Manny Guti�rrez al otro lado del tel�fono. En su aula hab�a un chaval silente y pertinaz, el paso de los a�os le ha convertido en la mayor estrella latina de nuestro tiempo y en una de las m�s grandes a nivel mundial. Aquel estudiante, que debut� oficialmente en 2016 con la canci�n Diles, va directo a convertirse en una incontestable leyenda de la m�sica. Con una d�cada de carrera y ocho �lbumes de estudio, Bad Bunny va tumbando barreras como creaba sus primeras pistas. Por pura inercia.
Ning�n artista hab�a conseguido el Grammy a mejor �lbum del a�o con un proyecto en lengua espa�ola, Bad Bunny lo ha hecho con Deb� Tirar M�s Fotos en la �ltima edici�n de los premios. El puertorrique�o es el cantante con el �lbum m�s escuchado de la historia de Spotify, Un verano sin ti; tiene el r�cord de m�s canciones por encima de los mil millones de reproducciones, y es el �nico latino con tres �lbumes por encima de los 11.000 millones de reproducciones en la plataforma. Su espect�culo en el descanso de la Super Bowl, en febrero pasado, es el cuarto m�s visto en la historia de la NFL: congreg� a 128 millones de espectadores, cuatro millones m�s que la propia media del partido. Cantando en espa�ol y en mitad de una campa�a antimigraci�n de la Casa Blanca.
La figura de Bad Bunny se estudia en las universidades estadounidenses: de Yale a Princeton, son varias las que imparten cursos con �l como objeto de estudio. Su actual gira va batiendo r�cords de facturaci�n all� por donde pasa: en Espa�a, las 600.000 entradas para sus 12 estadios, dos en Barcelona –el primero, este viernes– y diez en Madrid, se agotaron en apenas unos minutos. Y es imposible saber cu�ntos podr�a haber llenado si hubiera optado por seguir sacando nuevas fechas.
Los datos de Chartmetric, la aplicaci�n que utiliza gran parte de la industria musical para monitorizar la carrera de sus artistas, a los que ha accedido este diario, muestran ese crecimiento sin l�mite de la �ltima d�cada. Pero, sobre todo, muestran que esa curva no ha llegado a doblarse, sigue siendo ascendente sin haber tocado a�n el m�ximo. Bad Bunny a�n es, por tanto, un artista �en crecimiento� pese a que sus oyentes de Spotify han pasado de 41,3 millones en mayo de 2020 a 102,1 millones en el mismo mes de 2026. Su tasa de conversi�n de fans en la plataforma –una m�trica que explica cu�ntos oyentes casuales se convierten en fieles de un artista– ha crecido de 51,9 a 113,2. Las visitas a su canal de YouTube se han multiplicado por cinco –de 8,5 a 45,9 millones– y el uso de sus canciones en v�deos de TikTok lo ha hecho casi por 30 –de 5 a 147 millones– en ese mismo per�odo. De hecho, tras la Super Bowl, las cifras de uso en la red social china han aumentado de 58 a 147 millones.
Para saber m�s
Y estos son �nicamente datos absolutos que permiten medir al puertorrique�o y que confirman un dominio num�rico que se puede percibir a simple vista. Hay una escucha masiva de su m�sica sin importar la plataforma, sin duda. Su figura se agranda con los a�os, por supuesto. Pero hay algo m�s. Bad Bunny ha introducido la industria musical en una batidora, ha apretado el bot�n y la ha puesto a dar vueltas hasta revolucionarla por completo. Ha cruzado dimensiones, ha reventado t�picos, ha reconstruido g�neros y, s�, ha disparado la m�sica urbana latina hasta lo m�s alto.
En Estados Unidos, el gran mercado mundial, la m�sica en espa�ol ya supone el 8,8% de los ingresos en m�sica grabada tras crecer un 30% en cinco a�os, seg�n el �ltimo informe de la Recording Industry Association of America, en la que se encuadran la mayor�a de las discogr�ficas. El gran reclamo de ese g�nero no es otro que Bad Bunny, que, seg�n datos de Charmetric, tiene su segunda mayor concentraci�n de oyentes en el pa�s de Trump. El 20,2% de sus seguidores est�n en M�xico; el 19,8%, en sus vecinos del norte, con cuatro ciudades entre las 15 primeras –Nueva York, Los �ngeles, Chicago y Miami– y ocho en el top 50. Espa�a es el quinto mercado en importancia, con un 6,4%.
�Yo ense�o ac� en la universidad y no solo tengo alumnos latinos. Cuando toda la explosi�n del Super Bowl prepar� una charla sobre Bad Bunny; hab�a alumnos blancos y negros que cantaban y segu�an con inflexi�n de Puerto Rico todas las canciones del show. Cuando lo quit�, eran incapaces de conversar en espa�ol conmigo. Es lo mismo que pasaba con los Beatles en Latinoam�rica, cantan sus canciones aunque no las entiendan�, explica Juan Carlos Quintero-Herencia, escritor, profesor de la Universidad de Maryland y promotor del curso Contemporary Puerto Rican Musicality: From Plena to Bad Bunny.
Este estudioso de la literatura caribe�a equipara a Benito con Celia Cruz, la reina de la salsa, y Fania All-Stars, la orquesta referente en la historia de ese mismo g�nero. �Estamos ante el poeta contempor�neo m�s importante de Puerto Rico y ante uno de esos m�sicos elegidos que nunca se plantearon renunciar al espa�ol y, a�n as�, conquistaron el mundo. Su musicalidad es tan avasalladora que supera el lenguaje mismo. Me gust� mucho una cosa que le� sobre su sonoridad tan particular que dec�a que era como si estuviese cantando debajo del bajo. Y ese misterio de su voz a�n le hace m�s grande�.
La mirada hacia la raza tambi�n es importante porque, aunque sus fans sean de origen hispanoamericano en un 65%, una cuarta parte –24,7%– son blancos y cauc�sicos, y esa cifra se ha mantenido estable desde 2020, con alguna peque�a variaci�n seg�n el a�o que se observe. Lo que s� se ha alterado m�s es el idioma que hablan sus fans. En diciembre de 2019, cuando Charmetric fija los primeros datos, el 51,4% de sus oyentes hablaban espa�ol y el 22,3% lo hac�a en ingl�s. Siete a�os despu�s, el porcentaje del espa�ol ha ido creciendo constantemente hasta colocarse en el 77,1%, dejando al ingl�s en el 17,4%. Y eso se puede explicar en que Bad Bunny, all� donde ha ido, no ha renunciado en ning�n momento a su idioma materno. Su show en la Super Bowl es el gran ejemplo, pero en programas estadounidenses de m�xima audiencia como Saturday Night Live o The Tonight Show con Jimmy Fallon tampoco ha renunciado a su idioma materno. Todo su discurso al recoger el Grammy a mejor �lbum de 2025 fue en espa�ol salvo su �ltimo mensaje: �Fuck ICE�.
En Jap�n, el pasado 6 de marzo, Spotify organiz� un concierto gratuito y exclusivo donde el artista cantaba y se dirig�a por momentos al p�blico en esa misma lengua; la respuesta de sus fans fue un perfecto espa�ol con acento puertorrique�o en todas sus letras. �Eso te demuestra que Bad Bunny es mucho m�s que un artista, que hay algo tambi�n de activista en �l. Con su m�sica demuestra una conciencia hist�rica y un compromiso social muy fuertes, sobre todo con su pa�s de origen. Eso es muy interesante en una figura tan grande en la industria�, aporta Soledad Valdivia, profesora de la Universidad de Leiden y promotora del coloquio Bad Bunny at the Super Bowl: Dissecting Latino power, language and culture en este centro universitario de los Pa�ses Bajos.
Ese compromiso social lo viene demostrando el artista desde hace a�os. Canciones como El apag�n o Lo que le pas� a Hawaii son dos ejemplos contra el colonialismo de Estados Unidos, la privatizaci�n del sistema el�ctrico y la gentrificaci�n de Puerto Rico. En el segundo de esos temas, canta: �Quieren quitarme el r�o y tambi�n la playa/ Quieren al barrio m�o y que tus hijos se vayan/ No, no sueltes la bandera ni olvides el lelolai/ Que no quiero que hagan contigo lo que le pas� a Haw�i�.
Porque Bad Bunny ha crecido en un territorio en el que se ha intensificado el control fiscal de EEUU, especialmente desde el a�o 2016, justo cuando su carrera empezaba a ser p�blica. El nivel de deuda de la isla se dispar� desde finales de los 90 y las leyes obligaron a afrontarlo como m�xima prioridad, lo que produjo una etapa pol�tica de austeridad, privatizaciones continuas de servicios p�blicos, oleadas de despidos de trabajadores y protestas masivas por parte de la poblaci�n en las calles.
Ya convertido en estrella, de hecho, Bad Bunny fue uno de los artistas que encabez� las marchas del verano de 2019 para forzar la dimisi�n del gobernador Ricardo Rosell�, con Ricky Martin o Residente. Para las elecciones de 2024, financi� vallas publicitarias contra el Partido Nuevo Progresista (PNP) en las que se pod�a leer "Quien vota PNP no ama a Puerto Rico", o "Votar PNP es votar por la corrupci�n". Incluso, para esos mismos comicios, particip� en una manifestaci�n en el cierre de la campa�a de la Alianza –coalici�n del Partido Independentista Puertorrique�o y el Movimiento Victoria Ciudadana–. �Yo nunca voy a olvidar c�mo aqu�llos nos abandonaron durante el hurac�n [Mar�a]. Este 5 de noviembre, nosotros seremos la tormenta y no hay quien los salve a ellos�, defendi� en esa marcha por la isla.
��l habla del colonialismo, �l habla de la vuelta del control fiscal, �l habla de la corrupci�n, �l habla de los feminicidios de mujeres... Todo eso est� en su m�sica. Sobre todo, en su �ltimo disco, que est� muy centrado en Puerto Rico. Y eso le ha permitido conectar con otras generaciones que no eran la suya. Mi madre tiene 81 a�os, escucha la l�rica de este �ltimo disco y se siente conectada por esa nostalgia de lo que era el pasado y los tiempos mejores�, apunta Sarah V. Platt, profesora de la Universidad de Puerto Rico en Arecibo, el mismo campus al que acudi� aquel Antonio Benito Mart�nez Ocasio.
En octubre de 2018, esta docente present� una ponencia en el Coloquio sobre hombres y masculinidades de la Facultad de Humanidades de la Universidad de Puerto Rico titulada C�mo el fen�meno Bad Bunny est� redefiniendo la masculinidad. Y el tiempo ha acabado d�ndole la raz�n. El reguet�n –y tambi�n el trap latino– se ha enfrentado hist�ricamente a cr�ticas por la misoginia de sus letras. Con Bad Bunny eso ha cambiado. Solo de m�, uno de sus temas de 2018, ya abordaba el empoderamiento femenino frente al matrato. En el videoclip de Ella perrea sola, de 2020, en el que aparece convertido en mujer, hay dos luminosos en los que se lee �Ni una menos� y �Las mujeres mandan�. Al final de ese v�deo aparece tambi�n un mensaje en rojo sobre un fondo negro: �Si no quiere bailar contigo, respeta. Ella perrea sola�. Andrea, de su disco Un verano sin ti, de 2022, es la historia de Andrea Ruiz Costas, una mujer calcinada por un hombre cuyo cuerpo se encontr� en la cuneta de una carretera pese a que hab�a pedido hasta en dos ocasiones protecci�n a las autoridades de Puerto Rico. Y eso explica tambi�n cu�l es la audiencia a la que ha llegado el artista.
Seg�n Charmetric, en diciembre de 2019, el 36,6% de su p�blico era femenino. En enero de 2021, esa cifra estaba ya en el 48,9%, con un repunte de casi 10 puntos el d�a despu�s de publicar D�kiti con Jhay Cortez –a�n hoy es uno de sus temas m�s exitosos–. Y, desde enero de 2025, de forma ininterrumpida durante a�o y medio, Bad Bunny tiene m�s oyentes femeninas que masculinos. Hoy el 51,9% de su audiencia es femenina. �Muchos de sus temas pol�ticos apelan a madres solteras o a mujeres que lideran sus familias. El tema de la resistencia al colonialismo, el trauma por los huracanes y los apagones... La mayor�a de hogares ac� son presididos por madres solas, y todo eso conecta con ellas�, se�ala Sarah V. Platt.
Todo eso –a lo que tambi�n hay que sumar el uso de g�neros tradicionales como la plena o la salsa en su �ltimo disco– hace que tambi�n su p�blico haya cambiado. En 2019, la franja de edad entre los 18 y los 24 a�os supon�a el 65,8% de quienes le escuchaban frente a un 19% de oyentes entre 25 y 34 a�os. Esa tendencia se ha ido modificando a�o a a�o hasta casi invertirse. Los oyentes han crecido al ritmo que lo hac�a Bad Bunny y su p�blico es hoy mucho m�s adulto que el de sus inicios. La franja de 18 a 24 ha bajado hasta el 43,8% y la de 25 a 34 se ha disparado hasta un 41,1%. Ambas est�n casi igualadas. �Mi sobrino es Mora, que colabor� con �l, y siempre me ha dicho que es un genio, que puede llegar a quien �l quiera. Lo que hacen los poetas es convocar a gente, ponerla a gozar y hacerla pensar de otra manera. Bad Bunny ha conseguido todo eso al mismo tiempo�, destaca Juan Carlos Quintero-Herencia.
Sucedi� mismamente en la Super Bowl. La audiencia era millonaria, el instrumento conductor del show era la fiesta y la celebraci�n de ser latinos y el prop�sito pasaba por la protesta ante las pol�ticas migratorias de Donald Trump. El ligero disfrute convertido en f�rreo mensaje. Ese hecho fue el que motiv� la investigaci�n de Elisa Alt, profesora asociada del King’s College de Londres, bajo el t�tulo Bad Bunny, the entrepreneur: Lessons from the Super Bowl halftime show on creating opportunities for positive social change, donde la docente brasile�a expone por qu� el cantante tiene muchas de las caracter�sticas que se le presuponen a un emprendedor. Concretamente, a uno social, que prioriza el impacto positivo de su trabajo sin olvidar lo econ�mico.
�Esto surge a ra�z de una discusi�n con alumnos por el Super Bowl, pero debemos ir m�s all�. Su residencia en Puerto Rico es un buen ejemplo de c�mo se utiliza la imagen y la narrativa de su origen para contar una historia que tiene un impacto social y econ�mico muy fuerte. Hay una teor�a que ense�amos en clase, Effectuation: para tener �xito no empiezas a buscarlo con una f�rmula, sino que vas aprovechando sorpresas y oportunidades desde d�nde t� est�s.
Ahora que es una estrella global con muchos recursos, puede hacer lo que quiere�, explica esta docente. Plataformas como Chartmetric permiten ir m�s all� en la medici�n de Bad Bunny como producto econ�mico. Seg�n esta herramienta, sus fans muestran mayor afinidad por marcas como Nissan, Reebok, Honda, Vans, Gucci, Adidas, Versace o BMW. Todas de ropa urbana, prendas de lujo o coches, frente a las que menos les enganchan: Star Wars, Polaroid, Pioneer y, sorprendemente, la NFL.
Y �l, mientras tanto, llenando estadios y expandiendo su cultura. De la fila de atr�s a leyenda de la m�sica.
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