


























Actualizado
En el Gran Sal�n del Pueblo, bajo la liturgia milimetrada de la diplomacia china, Pedro S�nchez y Xi Jinping escenificaron ayer gran sinton�a. El arranque del encuentro, abierto a la prensa espa�ola acreditada, ofrec�a la imagen de un entendimiento sin aristas y un argumentario compartido: defensa del multilateralismo y rechazo al �retorno a la ley de la selva�. No es una frase casual ni improvisada. Es una pieza m�s del repertorio ret�rico chino, pulida durante a�os, con la que Pek�n critica el caos global que ha acentuado Donald Trump tras su regreso a la Casa Blanca.
Pero, como suele ocurrir en este tipo de encuentros celebrados en el gran escenario institucional del r�gimen, lo que se ve en p�blico es solo una parte del guion. La otra mitad -m�s densa, m�s pol�tica- se escribe despu�s, en los comunicados oficiales que China utiliza no solo para informar, sino para fijar posici�n y, en ocasiones, para reinterpretar las palabras de sus interlocutores.
Ante las c�maras, Xi remat� con otra de sus f�rmulas habituales: ambos l�deres, dijo, est�n �dispuestos a situarse del lado correcto de la historia�. Una frase recurrente en su diplomacia, utilizada con socios considerados pragm�ticos o receptivos. Todo ello qued� reflejado en la cobertura espa�ola. Faltaba, como casi siempre en este tipo de citas, la otra mitad del relato: la versi�n oficial china de una reuni�n que se prolong� durante aproximadamente una hora.
El comunicado de Pek�n, publicado horas despu�s, reproduce parte de ese guion, pero a�ade matices -y omisiones- que revelan m�s sobre los intereses de China que sobre el contenido verificable del encuentro. Xi insiste en el elogio: �China y Espa�a son pa�ses con principios y moralmente �ntegros�, afirma la nota, antes de abogar por �fortalecer la comunicaci�n� y �oponerse a la regresi�n del mundo a la ley de la selva�. Hasta ah�, continuidad.
Lo relevante llega cuando el texto introduce citas atribuidas a S�nchez que no fueron escuchadas en el tramo abierto a la prensa, pero que diplom�ticamente son las que m�s peso tienen. Seg�n Pek�n, el presidente espa�ol asegur� que Espa�a �valora enormemente la posici�n de China como gran potencia y est� comprometida con el desarrollo de una s�lida alianza estrat�gica�. M�s delicado a�n, especialmente para Moncloa, es el siguiente punto: el comunicado en mandar�n sostiene que S�nchez afirm� que �Espa�a se adhiere firmemente al principio de una sola China�. La versi�n traducida al espa�ol arranca con la frase �Espa�a est� comprometida con...�.
La sem�ntica aqu� es clave. Espa�a, como la mayor�a de pa�ses de Occidente, ha defendido tradicionalmente la �pol�tica de una sola China�: una f�rmula ambigua que reconoce a la Rep�blica Popular como gobierno leg�timo, pero evita pronunciarse de forma expl�cita sobre la soberan�a de Taiwan. El �principio de una sola China�, en cambio, es la formulaci�n de Pek�n, que afirma sin matices que Taipei es parte inalienable de China. No es un detalle t�cnico, sino una l�nea roja diplom�tica. Por ejemplo, en la visita de S�nchez a Pek�n en 2024, la parte china recoge que el presidente espa�ol �se adhiere firmemente a la pol�tica de una sola China�, no al �principio�.
Para Taiwan, una isla que opera de facto como un Estado independiente, con su propia Constituci�n, ej�rcito y l�deres elegidos democr�ticamente, este tipo de matices marcan la diferencia entre el respeto a su statu quo actual y una toma de posici�n m�s pro china. Y para Xi, que ha reiterado en m�ltiples ocasiones la aspiraci�n a la �reunificaci�n� -incluido el uso de la fuerza si fuera necesario-, que un l�der europeo respalde su �principio� ser�a un apoyo de primer orden.
La respuesta de Moncloa al comunicado de Pek�n es remitir a la ficha sobre Taiwan publicada en la p�gina web del Ministerio de Exteriores: �Espa�a est� comprometida con la pol�tica de 'una sola China' y por tanto no mantiene relaciones diplom�ticas con Taiwan. Sin embargo, existe una cooperaci�n econ�mica y cultural gestionada a trav�s de la C�mara de Comercio de Espa�a en Taiwan, �nico organismo de contacto entre las respectivas autoridades�. Esta versi�n sobre la posici�n oficial que mantiene Espa�a, contradice al comunicado publicado por el Gobierno de Xi.
El escrito chino va m�s all�. Tambi�n atribuye a S�nchez una oposici�n a una �nueva Guerra Fr�a� y el apoyo a una �cooperaci�n reforzada� entre Europa y China, dos ejes habituales del discurso de los portavoces del gigante asi�tico. Y a�ade una frase especialmente significativa que no trascendi� en la parte p�blica del encuentro: �Espa�a apoya activamente cuatro iniciativas globales propuestas por Xi Jinping�.
Se trata de un paquete de proyectos (entre ellos la Iniciativa de Gobernanza Global) con los que Pek�n busca redefinir las reglas del sistema internacional. Estas propuestas, presentadas en foros como la Organizaci�n de Cooperaci�n de Shanghai ante aliados de China como el ruso Vladimir Putin, forman parte de la estrategia para consolidar un bloque alternativo al liderado por Washington.
En ese contexto, China intenta capitalizar el desgaste de Estados Unidos y ampliar su red de socios en Europa y el llamado Sur Global. Al atribuir a S�nchez determinadas palabras, Pek�n proyecta ahora una imagen de alineamiento que refuerza sus propios intereses estrat�gicos en el viejo continente. Es ah� donde conviene detenerse. Porque estas �lecturas chinas� -habituales tras cada reuni�n bilateral- no siempre encuentran reflejo en las versiones de la otra parte. Y en esa asimetr�a, en lo que se dice y en lo que se sugiere, es donde se juega una parte esencial de la batalla por el relato.
此内容由惯性聚合(RSS阅读器)自动聚合整理,仅供阅读参考。 原文来自 — 版权归原作者所有。