
























A sus cinco a�os, Pepe no come pescado. Tampoco prueba casi ninguna fruta. Y ni se acerca a las legumbres, los frutos secos, la calabaza o los mariscos, entre otros productos. No es una cuesti�n de gustos -�ojal� lo fuera�-, sino de vida o muerte.
�Tiene alergia a tantos alimentos que ser�a m�s r�pido enumerar lo que s� puede comer�, se�ala su madre, Ruth Mart�n, que hace malabares para que el peque�o siga una dieta equilibrada y segura tanto dentro como fuera de casa.
�A restaurantes nunca vamos. Es imposible. En una ocasi�n lo intentamos en una conocida cadena. Pero revisando la carta lo �nico que pod�a tomar era un zumo de naranja�, subraya Ruth que, junto a Guillermo, su pareja, se ha acostumbrado a leer las etiquetas de cualquier producto que pase por sus manos y no pisa la calle sin el botiqu�n de emergencia que Pepe necesita en caso de sufrir la m�s grave de las reacciones al�rgicas, una anafilaxia.
Lamentablemente, ya ha comprobado en alguna ocasi�n lo necesario que es tenerla siempre cerca. �Tuvimos que usar el autoinyector de adrenalina hace poco, un d�a que tom� una chucher�a que pens�bamos que era apta. Se puso muy mal en cuesti�n de minutos, casi inmediatamente�, recuerda.
�No quiero pensar en lo que habr�a pasado si no la hubi�ramos llevado encima�.
Para saber m�s
�Esto es como tener siempre una espada de Damocles sobre ti�, contin�a Ruth, cuya ansiedad se eleva especialmente durante las siete horas que Pepe pasa en la escuela, sobre todo en los momentos en los que hay m�s riesgo de que entre en contacto con al�rgenos.
Mira el reloj y suspira aliviada al ver la hora que es. �Ha pasado la hora del recreo, cuando toman el almuerzo, y no me han llamado del cole, as� que est� todo bien�, exhala.
Con todo, esta madrile�a asegura que han tenido �mucha suerte� y que en la escuela a la que asiste Pepe tanto el profesorado como los responsables del comedor y otros miembros de la comunidad educativa tienen en cuenta la realidad del peque�o y se han preparado para actuar ante una posible reacci�n grave. �Pero esto no es as� en todos los casos ni much�simo menos�, lamenta.
Por esta raz�n, su familia es una de las que ha impulsado esta pasada semana la presentaci�n en el Congreso de los Diputados del manifiesto Cada minuto cuenta, un documento elaborado por la Asociaci�n Espa�ola de Personas con Alergia a Alimentos y L�tex (AEPNAA) que reclama una normativa com�n en todo el territorio nacional para la prevenci�n y actuaci�n frente a una anafilaxia en los centros educativos.
"Es un problema que va en aumento. En todas las aulas va a haber al menos un ni�o con una alergia alimentaria"
El texto plantea medidas como la implantaci�n de protocolos claros y homog�neos sobre prevenci�n y respuesta; la formaci�n del personal de los centros educativos, que se asegure la disponibilidad de la medicaci�n de emergencia o la elaboraci�n de planes individualizados para menores en riesgo. Asimismo, tambi�n reclama una coordinaci�n real y estable entre los sistemas sanitario y educativo que permita asegurar seguimiento, equidad y una respuesta eficaz en todos los centros.
�Para miles de ni�os y ni�as en Espa�a, convivir con el riesgo de sufrir una crisis anafil�ctica forma parte de su d�a a d�a, especialmente en entornos donde pasan gran parte de su tiempo, las escuelas�, expone Gabriela Huelin, vocal de AEPNAA y madre de Cecilia, de 8 a�os, que tiene alergia a la prote�na de la leche y al huevo.
�Este es un problema que va en aumento, pr�cticamente en todas las aulas va a haber al menos un ni�o con una alergia alimentaria. Y ahora mismo su seguridad depende de la voluntad del centro escolar. A d�a de hoy, las familias viven con la incertidumbre de saber si su hijo estar� protegido ante una emergencia y no puede ser. Necesitamos que se adopten medidas�, reclama.
�No queremos exigir, queremos que familias y comunidad educativa vayamos en el mismo equipo y que haya una garant�a de personal formado y protegido normativa o legalmente en los centros, con capacitaci�n para reconocer una reacci�n al�rgica grave, activar el protocolo y actuar con seguridad ante este problema creciente�, a�ade.
Seg�n explica Ignacio D�vila, presidente de la Sociedad Espa�ola de Alergolog�a e Inmunolog�a Cl�nica (SEAIC), las alergias alimentarias se han duplicado en los �ltimos 25 a�os, principalmente por el impacto de factores ambientales. �Aunque las causas �ltimas de este incremento se siguen investigando, hay evidencias de la influencia que ejercen algunas cuestiones como los cambios en la microbiota, la exposici�n a micropl�sticos o el cambio clim�tico, entre otros�, explica.

�Se estima que aproximadamente un 8% de los menores de 14 a�os tiene actualmente una alergia alimentaria, un porcentaje mucho mayor que hace unos a�os�, coincide Cristina Ortega, pediatra alerg�loga y miembro de la Sociedad Espa�ola de Inmunolog�a, Alergolog�a y Asma Pedi�trico (SEICAP), quien recuerda que este tipo de alergias puede ser muy grave.
�Los alimentos son los responsables de la anafilaxia hasta en un 70% de los casos�. Esta �reacci�n aguda y sist�mica�, que tiene m�ltiples caras y se presenta con afectaci�n de la piel, las mucosas, el aparato respiratorio y digestivo o los sistemas cardiovascular y neurol�gico, puede resultar mortal y �no es para nada anecd�tica�, aclara.
La incidencia de estas reacciones graves est� entre 3,3 y 30 casos por 100.000 habitantes, por lo que se estima que �puede haber hasta 14.000 casos anuales� con una tendencia ascendente, a�ade D�vila.
Ante una anafilaxia, coinciden ambos especialistas, �cada minuto cuenta�. Porque esta reacci�n grave puede desencadenarse de forma inmediata. �Actuar no admite demora porque puede ser mortal. Exige una respuesta inmediata y coordinada�, reclaman.
En estos casos, advierten, la medicaci�n de emergencia que debe administrarse es la adrenalina. �Es el salvavidas. No sirven otros tratamientos, como los antihistam�nicos para hacer frente a una anafilaxia�.
Los autoinyectores de adrenalina son un medicamento seguro y eficaz que los al�rgicos deben tener siempre a mano, subrayan. �Hay que dejar atr�s miedos infundados. Ante la duda, hay que administrar la adrenalina. Es mejor administrarla y que no se necesario a hacerlo cuando ya sea demasiado tarde�, apunta Ortega, quien hace hincapi� en que �no hay ninguna contraindicaci�n absoluta para administrar la adrenalina�.
Lamentablemente, circulan gran cantidad de bulos sobre el uso de la adrenalina, muchas veces sembrados por el cine, advierten los especialistas. �La realidad no tiene nada que ver con lo que se ve en pel�culas como Pulp Fiction. Ni debe ponerse en el coraz�n, ni es peligroso ni complicado�, insisten. Los autoinyectores est�n dise�ados para usarlos sobre la ropa, en la cara exterior del muslo, y son muy sencillos.
Tanto SEAIC como SEICAP apoyan y refrendan el manifiesto propuesto por la asociaci�n de familias y reclaman a los poderes p�blicos �un consenso nacional homog�neo�.
�Este no es un problema aislado ni excepcional, sino una realidad creciente y silenciosa. Una cuesti�n que no es solo m�dica, sino personal, social y tambi�n educativa�, remarca Ortega. �Los ni�os y adolescentes pasan aproximadamente un tercio de sus vidas en el entorno escolar. Y la seguridad en ese ambiente no puede ser opcional�, reclama.
En ese sentido, desde el Consejo General de Enfermer�a reivindican la necesidad de que exista personal de enfermer�a en todos los centros educativos �con el objetivo de que puedan prestar asistencia sanitaria a quienes lo precisen�.
"Ante una anafilaxia, cada minuto cuenta porque esta reacci�n puede resultar mortal en muy poco tiempo"
Soledad Gal� es madre de un ni�o multial�rgico y tambi�n docente. Su punto de vista, que contempla ambas perspectivas, es claro: �No podemos apelar a la buena voluntad. Necesitamos un marco normativo que d� seguridad a los ni�os cuando est�n en clase y que tambi�n nos respalde y nos avale como docentes�, reivindica. �Pedimos solidaridad. Queremos ser parte de la sociedad y creemos que ahora mismo no lo somos�.
Ruth Mart�n pronuncia pr�cticamente la misma frase. �La realidad es que nos sentimos muy abandonados�, expone. �Te dan el diagn�stico y te quedas solo con la responsabilidad de proteger a tu hijo. Te quedas muy solo en una sociedad que desconoce absolutamente el problema y que tampoco hace nada para cambiarlo�. Esa sensaci�n, contin�a, produce una enorme dosis de ansiedad. �En tu d�a a d�a tienes que estar conteniendo todo el d�a tus emociones. Para que Pepe no tenga miedo y para que se sienta seguro, pero tambi�n para que la gente no piense, por puro desconocimiento de lo que esto supone, que eres una exagerada�, lamenta.
A esto se suma la tensi�n de tener que leer continuamente todas las etiquetas -�porque las recetas de los productos cambian constantemente�- sin saber si �las trazas que muchas veces se declaran son reales o una advertencia para curarse en salud�.
En este clima de incertidumbre, saber que las escuelas s� est�n preparadas para prevenir y enfrentarse a una posible anafilaxia, supondr�a �un soplo de aire� muy importante para muchas familias, apunta.
�Esto te cambia la vida�, suspira. �Pero saber que los ni�os est�n seguros en la escuela nos la har�a un poco m�s f�cil�.
El a�o pasado, en San Juan, los padres de Pepe le pidieron que escribiera un deseo para el futuro. No lo dud�. Con su letra a�n temblorosa, en may�sculas y con un rotulador azul, el ni�o escribi�: �Quiero que nadie tenga alergias�. Impactados por la frase, decidieron guardar el papel en lugar de tirarlo a la hoguera. �Este a�o lo quemaremos�, anuncia Ruth. �A ver si as� se cumple�.
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