Misantrop�as
Los votantes de S�nchez han llegado a creer que todo vale con tal de que no gobierne la derecha

El presidente del Gobierno, Pedro S�nchez.EFE
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No parece necesario subrayar la gravedad de lo que tenemos delante: un auto judicial ha confirmado la sospecha de que los cinco d�as de abril durante los que Pedro S�nchez dijo encerrarse a meditar su dimisi�n solo fueron un simulacro destinado a encubrir una estrategia de corte mafioso -temo que sea le mot juste- consistente en presionar o sobornar a los servidores p�blicos encargados de investigar la corrupci�n. �Casi nada! Aunque se ha dicho que es el Watergate de S�nchez, los sicarios de Nixon solo pusieron micr�fonos y robaron documentos. Es as� comprensible que el subconsciente traicione a quienes denuncian un golpe de Estado, ya que el Gobierno ha querido ciertamente dar un golpe al Estado. Y casi lo consigue.
Toca responder a la pregunta decisiva: �c�mo hemos llegado hasta aqu�? Es sencillo: un partido sist�mico se ha hecho populista y millones de ciudadanos lo han seguido en lugar de abandonarlo. Sus votantes han llegado a creer que todo vale con tal de que no gobierne la derecha; celebran la colonizaci�n de las instituciones y participan de la demonizaci�n del adversario. Pero semejante estado de opini�n no hubiera podido generalizarse sin la colaboraci�n de esos medios de izquierda que -subraya Ram�n Gonz�lez F�rriz- han rehusado hacer su trabajo. Si hubieran marcado l�mites a S�nchez, los votantes de adscripci�n progresista habr�an comprendido que quiz� todo no valga y el Gobierno -encuestas mediante- hubiera moderado su conducta. Digamos que no hac�a falta pedir el voto para Feij�o; bastaba con fiscalizar a S�nchez. Y ya se ve que era mucho pedir.
Por eso cabe atribuir una especial responsabilidad a quienes -periodistas, intelectuales, literatos- han venido denunciando con autosatisfacci�n grandilocuente las amenazas que sufre la democracia global mientras apoyaban al l�der que aqu� la pone en peligro. �Es de los suyos! Me recuerdan al protagonista de Carretera perdida, la pel�cula de David Lynch: un m�sico asesina a su mujer y al ingresar en prisi�n experimenta un desdoblamiento de la personalidad que le permite �olvidar� el crimen que ha cometido... al contarse a s� mismo una historia distinta sobre lo sucedido. Es la �nica manera de explicar la distorsi�n cognitiva de quienes se ven a s� mismos como campeones de la democracia y contribuyen a su degradaci�n: clamando contra el distante Trump y callando ante el cercano S�nchez. Amigos de dar lecciones, bien podr�an rectificar; esto a�n no ha terminado y quiz� solo acaba de empezar.
























