Lo injusto es que esta incansable amanuense pase a la Historia como, simplemente, «la fontanera»

La ex militante del PSOE Leire Díez.EFE
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Con las libretas azules de Leire Díaz, sobraba la agenda de Pepiño Blanco, el de los «corrutos», al que, antes de crear Acento, su chiringuito para el tráfico de influencias, lo pillaron con una mordida en sitio tan inclemente como una gasolinera en las afueras de Lugo, en un día de frío, con lluvia racheada y niebla. Evidentemente, el secretario de Organización del PSOE de Zapatero no se fiaba de nadie, porque conocía bien el partido. Pero compinchado, no sólo hermanado, con Leire, le habrían llevado los fajos de billetes en una bolsa de plástico transparente a su oficina de Ferraz.
Desde las Etimologías de San Isidoro, magistral intento de salvar de la barbarie islamista los saberes griegos y latinos heredados de Roma, nadie ha reunido tal cantidad de datos personales y políticos, teóricos y prácticos, de una civilización, la del socialismo español contemporáneo. Y no sólo español: también vemos, con buena letra y sin faltas de ortografía, el socialismo del siglo XXI, el del Cartel de los Soles, y el Grupo de Puebla, el del narcotráfico y el secuestro de niñas para esclavas sexuales, como en las FARC que representó en La Habana Enrique Santiago, o en el M-19 de Gustavo Petro, «comandante Aureliano» cuando masacraban jueces en Bogotá para rescatar los expedientes de Pablo Escobar y Los Extraditables. «La muchachada», le llamaba el entonces llamado «Comandante Ábalos», después gestor de entrepiernas solidarias y sobrinas en decúbito supino y prono, que sucedió a Pepiño al frente del lubricado aparato del PSOE.
Lo injusto es que esta incansable amanuense pase a la Historia como, simplemente, «la fontanera», cuando ha acreditado conocimientos de ingeniera fluvial, arquitecta de cloacas, sabia motejadora y trotaconventos de coimas. La Sincronizada de los Untados la llama «fantasiosa», pero premia a García Ortiz, que debe volver al banquillo y ser juzgado por recibirla en la Fiscalía y participar, a sus órdenes, en los atroces ataques a la juez Biedma, instructora del caso del Empanao. Así llama Leire al hermano de P. S., al que ella llevaba Maicena, tres veces buena.
La Sincronizada anuncia un acto sobre los «50 años de Democrazia, con Z», con todas las joyas: judiciales como Garzón, periodísticas como Ruiz y Santaolalla, sanchistas como un ignoto secretario de Estado. Todos con Zeta. Todos ricos. Todos verdes sostenibles como esmeraldas, o azules como zafiros en un cielo de nubes contables. Pueden cantarle La perla a S. P. y Il mio Cristo piange diamanti a ZP. Y como Rosalía tiene dotes de profetisa, debería empezar ya a escribir el Rap de la cárcel.

























