
























Salud Hernández-Mora San José del Guaviare (Colombia)
Actualizado
Los matan con crueldad, a quemarropa o con un tiro de gracia, sin piedad y sin diferenciar a niños de adultos. Suelen gritarles que les perdonan la vida si se entregan y les disparan cuando se han rendido. Luego disfrazan de supuesto combate lo que solo es una carnicería y alias 'Calarcá', máximo comandante de una de las dos principales disidencias las FARC-EP, sigue adelante convencido de que pronto coronará su objetivo.
En pleno contexto electoral, la "paz total" de Gustavo Petro, ideada por el candidato del continuismo Iván Cepeda, es analizada al detalle, pues según expertos ha disparado el crecimiento de las guerrillas. Cepeda sigue insistiendo en los procesos de paz, pero Abelardo de la Espriella apuesta por el puño de hierro contra todas las bandas criminales. Y todo esto en un 2026 en el que la firma de paz cumple 10 años.
En la última masacre de mediados de mayo, en el departamento amazónico del Guaviare, al este de Colombia, su gente obligó a los pobladores a recoger 48 cadáveres del 'Bloque Amazonas' de su enemigo 'Iván Mordisco', jefe de la otra facción guerrillera, y amontonarlos en una pequeña escuela del caserío La Siberia, cercanas al campo de batalla, que cuenta con un profesor y 14 alumnos, que no estaban ese día.
Pero fueron más los abatidos y los mismos campesinos debieron enterrarlos en cualquier sitio y prestar primeros auxilios a los derrotados que sobrevivieron, antes de verlos escapar por el río Guaviare. También 'Calarcá' sufrió unas pocas bajas de su Frente 'Isaías Carvajal', que se llevaron para que no los contabilizaran.
Según diversas fuentes, cercaron a los de Mordisco cortándoles toda posibilidad de reaccionar, y les acribillaron con fusiles. Los atacados respondieron hasta que los coparon por completo.
Al no permitir la entrada de ningún forastero hasta la zona deshabitada donde todo sucedió, para que nadie recopile evidencias de lo ocurrido, los lugareños debieron trasladar los cuerpos hasta el diminuto Barranco Colorado, a cuatro kilómetros de distancia y a orillas del Guaviare, y aguardar a la Comisión Humanitaria, autorizada por las FARC-EP, que se desplazaba por el río desde San José.
En cuanto desembarcó el grupo de distintos organismos y un equipo de bomberos, encontraron cadáveres uniformados, unos con chalecos en los que aún guardaban munición, productos de aseo y uno portaba cinco minas antipersona. La SIJIN (policía judicial) las desactivó antes de dejar a los bomberos la ardua y triste labor de embolsar los muertos. Demoraron hasta bien entrada la noche, después los repartieron en dos embarcaciones y llegaron de madrugada a la capital San José.

Los 48 cadáveres hallados.EL MUNDO
Los 36 guerrilleros que Medicina Legal ha identificado hasta el momento, procedían de 13 departamentos y 12 eran menores de edad. Entre ellos, una guaviarense de 13 años, reclutada un año atrás. Pese a su corta edad, ya había sufrido en su propia carne los rigores de la guerra. En un combate perdió un dedo y se recuperaba de la herida en una oreja.
Sus familiares la recibieron en San José en una bolsa sellada y quien la sostuvo se sorprendió de su pequeñez, de tener en sus brazos unos restos demasiado livianos de quien fuera una niña llamada a seguir otros caminos. Dada la pobreza de la familia, los fondos destinados a servicios funerarios de víctimas del conflicto costearon su entierro. Y puesto que reina la ley del silencio que imponen las bandas criminales, pasará a ser un simple número de un tétrico y creciente listado.
Una semana después de los combates, las comunidades locales, apenas 30 familias de colonos y unas cuarenta en los resguardos indígenas, se quejaban de no haber recibido las ayudas por lo que hicieron y por soportar un nuevo confinamiento. La alcaldía de San José, a la que pertenecen las remotas aldeas, a más de 140 kilómetros de distancia del centro municipal, alega que el Gobierno nacional no ofrece soluciones a una problemática que excede la capacidad municipal.
Aunque Barranco Colorado tenga la apariencia de un insignificante caserío, posee una importancia estratégica para las guerrillas. Es el único punto de abastecimiento fluvial en muchos kilómetros a la redonda, pueden controlar el tráfico de canoas, es accesible por tierra y conecta con la Trocha Ganadera, otra ruta abierta dominada por las guerrillas.
Corría el 2024 y alias 'Calarcá' convocó en noviembre a sus más experimentados mandos en estrategia militar. Reunidos en la zona rural de Puerto Cachicamo, corregimiento de San José, explicó el plan para arrebatar todo el Guaviare a 'Iván Mordisco'. Para su antiguo compañero y nuevo archienemigo supondría perder, no solo ingentes ingresos por narcotráfico, ganadería y minería ilegal de oro, sino su territorio más preciado, el que conoce palmo a palmo y donde escaló de guerrillero raso a máximo comandante de la primera disidencia de las viejas FARC-EP.
"'Mordisco' es de palabra, no le rinde pleitesía a nadie. Toda la vida ha manejado esta zona", afirma una persona que lo conoció y pide, como todos los entrevistados, no dar su nombre por seguridad.
De la reunión de 'Calarcá' resultó la creación del Frente 'Isaías Carvajal', lo dotaron de 400 efectivos, armamento y drones, y la orden de atacar a las tropas de 'Mordisco' cuando descansaran o estuvieran desprevenidos, recogiendo siempre sus propias bajas para que nadie las contara.
Año y medio después, el plan ha funcionado y 'Calarcá' avanza a pasos agigantados. En el 2025, en Miravalle, mataron a medio centenar o más de las huestes de 'Mordisco', dicen en la zona, si bien oficialmente solo fueron 20; en enero de este año, asesinaron, después de arrodillarles y con tiro de gracia, a otros veintiséis. Y a finales de mayo pasado, masacraron en La Siberia a más de 60, aunque solo entregaron los citados 48 cadáveres.
Lo conseguido, denuncian los habitantes del Guaviare que soportan a las guerrillas, no se debió a sus planes bélicos sino a "la colaboración del Ejército", oigo por todas partes. "Es normal encontrarse el Ejército y a pocos metros, a los de 'Calarcá'. Nadie duda que trabajan juntos", me dijo un campesino, repitiendo lo que comentan innumerables voces en Guaviare desde hace tiempo. "El Ejército los va escoltando y la información se la entregan a 'Calarcá'", insistió el hombre.
"El Gobierno Gustavo Petro ayuda y protege a 'Calarcá', no sabemos por qué", indican fuentes de diferentes instituciones, conocedoras del conflicto armado, que no pueden dar su nombre. "Es del todo imposible, irreal, que, en un combate de intensidad media, muera ese número tan elevado", señaló una fuente castrense.
También sorprendió que dos días después de sufrir tantas bajas, el Ejército bombardeara unidades de 'Mordisco' en Guaviare, muy disminuidas, en lugar de perseguir a la tropa de 'Calarcá'. Menos aún comprenden que Gustavo Petro le mantenga como "gestor de paz", que impide capturarlo, máxime tras la ingente información que la Fiscalía halló en ordenadores, móviles y 89 UBS que le incautaron en julio del 2024.
Aparte de revelar conexiones entre la guerrilla y un general, constatan el reclutamiento forzoso de niños, carne de cañón y amenazados de muerte si osan intentar desertar. Lo advierten en un mensaje: "Quienes incurran en este tipo de conductas son llamados a un consejo revolucionario de guerra y posteriormente fusilados".
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