





















En la frontera de Estonia con Rusia hay un lugar extra�o llamado Saatse Boot. Es una peque�a "bota" de territorio ruso que se mete en Estonia. Durante a�os, los estonios pod�an atravesar por carretera ese trozo de Rusia sin visado, pero sin detenerse. En octubre los estonios cerraron temporalmente esa carretera despu�s de observar a soldados rusos en la zona. Esta anomal�a geogr�fica diminuta convertida en asunto de seguridad europea fue el preludio de la tensi�n de este a�o, que viene ca�da del cielo. Las alertas a�reas se han convertido en algo bastante habitual en los tres pa�ses b�lticos. Cuando los drones ucranianos vuelan para perpetrar ataques contra San Petersburgo y Mosc�, a veces son v�ctimas de la guerra electr�nica rusa y son arrojados contra los b�lticos.
La guerra ruso-ucraniana ha llegado al norte de Europa. Cada vez son m�s frecuentes los vuelos de drones sobre los pa�ses b�lticos y Finlandia. En Letonia, esta impotencia ya ha provocado la dimisi�n del Gobierno. Lituania emiti� en la ma�ana del mi�rcoles 20 una alerta a�rea advirtiendo a su poblaci�n cercana a la capital, Vilna, que permaneciese en sus casas. El incidente se produjo apenas un d�a despu�s de que la OTAN tuviera que derribar un presunto dron ucraniano extraviado sobre Estonia.
El tabloide finland�s Iltalehti informa, citando fuentes de la OTAN, que las fuerzas armadas rusas est�n utilizando deliberadamente sistemas de guerra electr�nica para intentar desviar las trayectorias de vuelo de los drones ucranianos, envi�ndolos hacia Finlandia o los pa�ses b�lticos. "Por supuesto, no esperamos otra cosa", explica un joven voluntario del batall�n de defensa de Estonia. Su nombre en clave es Silver y coordina un centro en medio del bosque donde practican con drones, el arma en torno a la cual gira ahora la guerra en Europa. Tiene apenas 20 a�os, y una mezcla de resignaci�n y entusiasmo ante esta deriva hacia lo que los especialistas llaman la "guerra por debajo del umbral de la guerra".
El mes de mayo est� siendo agitado. La noche del 15 de mayo, al menos un dron entr� en el espacio a�reo finland�s. Se emiti� una alerta en Helsinki, instando a los residentes a permanecer en sus casas y alejados de las ventanas. Ese mismo d�a, se emiti� una alerta en las regiones fronterizas de Letonia. La noche del 17 de mayo, un dron ucraniano entr� y sali� del espacio a�reo let�n. Las Fuerzas Armadas activaron las defensas a�reas y se desplegaron cazas de la OTAN pertenecientes a la Misi�n de Vigilancia A�rea del B�ltico. Esa misma noche, se avist� un dron ucraniano en el noreste de Lituania.
El caso m�s grave lleg� en la ma�ana del 19, cuando se detect� un dron ucraniano en el espacio a�reo estonio. Aviones de combate F-16 rumanos que participaban en la misi�n de la OTAN despegaron para interceptar el dron. El dron fue derribado sobre el lago V�rtsj�rv y se activ� una alerta por drones en el sur de Estonia durante una hora. Tras el incidente, Ucrania pidi� disculpas a Estonia, aunque ambos pa�ses saben que Rusia usa guerra electr�nica para interferir esos aparatos y lanzarlos contra los b�lticos.
Dicen que los estonios no creen en el fin de la historia porque cada vez que Occidente lo anuncia, Rusia cruza alguna frontera. Estos d�as letones, lituanos y estonios descubren que su espacio a�reo puede quedar convertido en zona de rebote de una guerra que no libran directamente. Estonia ha pasado de una rutina cl�sica de preparaci�n de emergencias —apagones, inundaciones, aver�as de agua— a un callado zafarrancho de protecci�n civil ante una guerra imaginaria que toma forma: refugios, avisos masivos, entrenamiento de comunidades y preparaci�n frente a drones.
En la ciudad universitaria de Tartu, a 80 kil�metros de los rusos, el programa municipal insiste en que la preparaci�n no es s�lo asunto del Estado o del ayuntamiento: cada persona, familia, vivienda y comunidad de vecinos debe prepararse. La recomendaci�n general es poder aguantar al menos una semana sin agua ni electricidad, con agua y comida acumuladas, medicinas, luz alternativa, radio a pilas o dinamo, efectivo, combustible y medio dep�sito en el coche.

Tibo, soldado franc�s, operando un dron en Estonia.XAVIER COL�S
El concepto clave en estonio es kerksuskeskus, que puede traducirse como "centro de resiliencia" o "centro de informaci�n y apoyo en crisis". Tartu tiene previstos varios edificios que se abren en caso de cortes prolongados. All� los vecinos podr�an recibir informaci�n, cargar m�viles, obtener agua potable, calentar comida y recibir ayuda. La norma b�sica es buscar el lugar m�s pr�ximo: un s�tano, una habitaci�n sin ventanas o una estancia con al menos dos paredes entre la persona y el exterior. "La preparaci�n ante una crisis es una responsabilidad personal", explica Evelin Uivokanv, coordinadora de crisis del Ayuntamiento de Tartu. La reacci�n de la gente ha sido positiva: "Empiezan a trabajar en ello: compran algunos suministros, miran qu� pueden hacer en casa, qu� pueden hacer en el trabajo".
"Todos vemos lo que ocurre en Ucrania. Eso ayuda a la gente a entender mejor que, si estoy preparado, mi vida es mi responsabilidad", a�ade Uivokanv. "Cada persona es diferente, pero creo que la mayor�a entiende que es necesario estar preparada". Los vecinos bromean con el extra�o destino de sus bloques de pisos: construidos por la URSS, amenazados con ser horadados por Mosc�: "La diferencia entre un s�tano sovi�tico y uno estonio es que en el sovi�tico hay patatas y en el estonio las patatas tienen plan de evacuaci�n".
La amenaza de los drones se ha extendido por el cielo gris del B�ltico como la p�lvora. Letonia emiti� el pasado martes una primera alerta de amenaza a�rea por la posible entrada de un dron en su espacio a�reo, indicando a los residentes cercanos a la frontera rusa que permanecieran en sus casas, y se enviaron a la zona aviones de la OTAN.
"Esto es una rutina cerca de la frontera, aunque no sea noticia", explica Andris, cuya familia vive en esa zona. El mi�rcoles 20, tras detectarse drones en el cielo, el aeropuerto de Vilna suspendi� temporalmente los vuelos y se activ� la alarma en el parlamento lituano. El servicio de trenes tambi�n se suspendi� y los pasajeros fueron evacuados a refugios. Incluso el presidente y la primera ministra, igual que miembros del parlamento, pasaron parte del d�a bajo tierra por si acaso.
Rusia est� arrojando drones ucranianos sobre los b�lticos, pero lleva meses acusando a los gobiernos de Vilna, Riga y Tallin de actuar en complot con Kiev. En abril la portavoz de Exteriores rusa, Mar�a Zajarova, acus� a los pa�ses b�lticos de haber abierto su espacio a�reo a drones ucranianos: "A estos pa�ses se les ha hecho la advertencia correspondiente. Si esos reg�menes tienen suficiente juicio, escuchar�n. Si no, tendr�n que v�rselas con una respuesta". En esos d�as se hab�an producido ataques ucranianos contra puertos rusos del B�ltico como Ust-Luga y Primorsk.
Rusia vuelve ahora a la ofensiva verbal diciendo que Letonia sufrir� represalias si lanza drones ucranianos desde su territorio, una acusaci�n que Riga neg�. El embajador de Rusia ante Naciones Unidas dijo el martes que Mosc� dispon�a de informaci�n del servicio ruso de inteligencia exterior SVR seg�n la cual Ucrania ten�a previsto lanzar drones militares desde Letonia y otros pa�ses b�lticos, y advirti� de que la pertenencia a la OTAN no proteger�a a esos pa�ses de posibles represalias. La representante de Letonia ante el Consejo de Seguridad rechaz� de inmediato estas declaraciones calific�ndolas de "pura ficci�n".
D�as antes el ministro de Asuntos Exteriores de Lituania, Kestutis Budrys, presumi� de que las fuerzas de la OTAN son capaces de arrasar las bases militares rusas en Kaliningrado. Mosc� respondi� amenazando con armas nucleares. La escalada de gesticulaci�n no se detiene. El Institute for the Study of War interpreta la acusaci�n del SVR como parte de un intento ruso para crear condiciones informativas que justifiquen una futura agresi�n o presi�n militar contra los b�lticos, que durante el mes de mayo han acogido las maniobras de la OTAN Spring Storm, que este a�o dan a los drones una relevancia especial.
Tibo, de poco m�s de 20 a�os, es un soldado franc�s que hace volar su dron sobre los m�rgenes de la carretera estonia que antes de la guerra constitu�a la arteria de comercio con Rusia enlazando con la ciudad de Pskov. Su dron cuesta 400 euros. Aprender a manejarlo, cuatro meses: menos, si eres fan de los videojuegos, "pero ese no es mi caso, apenas jugaba, simplemente esto me interes�, creo que es clave tener sangre fr�a y querer aprender". Su aparato puede llevar cargas explosivas, pero de momento sirve para detectar incursiones: "Subimos a 200 metros y no nos oyes, pero podemos ver el color de tu pelo".
Los drones crean un problema militar y otro pol�tico: c�mo interceptar aparatos tan baratos sin gastar misiles car�simos, c�mo distinguir r�pido entre un dron ruso, uno ucraniano desviado o una falsa alarma, y c�mo evitar que cada incidente alimente el relato ruso de que la OTAN ya participa en la guerra.
En realidad Estonia y sus vecinos b�lticos llevan tiempo prepar�ndose para una intervenci�n rusa en su territorio. "Si vienen a nuestro jard�n, nos aseguraremos de golpear su patio trasero. As� de simple", explica desafiante el coronel Aron Kalmus, del ej�rcito estonio. "Los rusos hacen interferencias electr�nicas, �se es su modus operandi", admite, "pero lo que entendemos hoy no refleja necesariamente lo que afrontaremos ma�ana en el campo de batalla".
Antes de regresar con sus hombres, echa un vistazo a la guerra en curso: "Gracias a los ucranianos, creo que estamos aprendiendo bastante r�pido. Tenemos que tener en cuenta constantemente que ellos [los rusos] tambi�n aprenden. Incluso de una manera fea y tosca, pero aprenden".
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