El 'Simio del Pisuerga' fue muy elogiado por el 'Galgo de Paiporta', porque no dejó de insultar un solo día a los medios, ni de culpar a la Junta de Andalucía

El ministro de Transportes, Óscar Puente.EFE
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Sobre el accidente de Adamuz sabemos ya con toda seguridad lo peor que cabía temer: que pudo evitarse. Como ha contado en detalle EL MUNDO, un día antes de abrirse la tumba para 46 cadáveres, se detectó la rotura de la vía, el lugar exacto en que, horas después, un tren descarriló, chocó con otro y se produjo el desastre. Y la rotura no se reparó porque el mecanismo para hacerlo «no estaba en funcionamiento». Caro es, desde luego, pero tratando de salvar vidas, nada es demasiado, así que lo teníamos. ¿Y no funcionó? No, porque «no estaba configurado». Se supone que hay empleados, entre los miles que supervisa Adif, con capacidad de hacerlo, pero no se hizo. Es más, ayer publicó Abc que el trabajador que supervisó la vía rota no tenía capacidad técnica para la tarea encargada. Así que cuando el tren llegó a la vía rota, descarriló, chocó con otro y murieron docenas de contribuyentes que habían pagado previamente el sueldo de los que debían mantener la vía en buen estado, el de los que tenían que avisar si se detectaba un fallo y el de los que debían evitar que circulara ningún tren por el tramo accidentado. Todo estaba ya pagado. Y nada funcionó.
Lo que apareció, entre los restos humeantes del caos, fue su máximo responsable, el ministro Puente, conocido como Oscargután, que acometió varias tareas, todas delictivas. La primera y más grave, robar docenas de metros de vía, sin permiso de la juez y alterando el escenario del crimen, porque crimen fue, rompiendo la cadena de custodia de las pruebas quizás para poner otras, como en el 11-M. Acusó luego a las empresas de los trenes que circulaban, como es natural, con permiso de Renfe y Adif, que ahora deberá indemnizarlas, como a todas las víctimas. El Simio del Pisuerga fue muy elogiado por el Galgo de Paiporta, porque no dejó de insultar un solo día a los medios, ni de culpar a la Junta de Andalucía, que no tenía ninguna responsabilidad, y cambió de versión sobre el accidente a diario, pero sin dejar nunca de escupir a quienes se lo reprochaban. Como colofón, el del Pisuerga y el de Paiporta quisieron deshacerse de los muertos con una fantasmada masónica como la del Covid del «salimos más fuertes», que las familias de las víctimas rechazaron indignadas. Molestos, ni Sánchez ni Puente acudieron a la ceremonia religiosa más emotiva que se recuerda. Despreciaron muertos a los que, sin su criminal incompetencia, seguirían vivos. Y ellos, tan frescos.


























