COMUNIDAD VALENCIANA
Uno de los mec�nicos de Jes�s Tavira, al que la Polic�a no consigui� encajar en el crimen de la viuda de Vicente Sala, lo mata a pu�aladas y lo esconde a cuatro metros de profundidad en el aljibe de su casa de Alicante

Jes�s Tavira el d�a en el que declar� como testigo por el crimen de la viuda de Vicente Sala.
Actualizado
Jes�s Tavira, el hombre al que la Polic�a no consigui� encajar en el crimen de la viuda del ex presidente de la CAM Vicente Sala, siempre ha estado estrangulado por sus circunstancias. El martes apareci� sepultado en hormig�n en el fondo de un aljibe tras un mes y medio desaparecido. Su asesino, un mec�nico que trabajaba para �l en el conocido desguace que ten�a a las afueras de Alicante, lo deposit� all� el mismo d�a en el que lo apu�al� hasta la muerte por una deuda tras acompa�arle a hacer unas gestiones. Jes�s Tavira, vinculado a circuitos delincuenciales, era un tif�n constante sin alardes de contenci�n capaz de relacionarse �tanto con jueces como con sicarios�, tal como declar� ante el jurado el polic�a que dirigi� la investigaci�n del crimen de la viuda de Vicente Sala.
Su desguace, �frecuentado por personas relacionadas con la delincuencia�, est� muy pr�ximo al concesionario de coches en cuyo lavadero mataron de dos tiros a Mari Carmen Mart�nez en diciembre de 2016 y que regentaba su yerno, Miguel L�pez, en su momento �nico acusado del crimen. Seg�n la Polic�a, los dos hombres ten�an una relaci�n muy estrecha. En aquella causa judicial, Tavira compareci� en calidad de testigo con una actitud abrupta y �poco colaboradora�.
Un negocio frustrado cuya deuda no llegaba a los 5.000 euros pero, sobre todo, la negativa del empresario a cumplir con su parte del trato precipitaron el crimen de Jes�s Tavira, seg�n fuentes de la investigaci�n. Fue el 18 de marzo. M�s que la cantidad adeudada, el comportamiento tramposo que le atribuyen en c�rculos policiales pudo ser la motivaci�n del empleado para acabar con su vida. Tras acuchillarlo, lo traslad� hasta su casa, una vivienda de planta baja muy humilde ubicada en la partida de Bacarot (Alicante). En el sal�n hay un aljibe que el anterior propietario de la vivienda hab�a tapiado con escombros. El mec�nico deshizo el camino, introdujo el cad�ver de su jefe a cuatro metros de profundidad tras envolverlo en pl�stico y lo sepult� con una plancha de hormig�n. Desde entonces, �l, su esposa y sus cuatro hijos menores de edad convivieron con el fallecido. El Grupo de Homicidios de Alicante centr� su investigaci�n en el entorno m�s pr�ximo de Tavira cuando su familia denunci� la desaparici�n. El coche en el que sali� con el mec�nico apareci� calcinado d�as despu�s. Los agentes interrogaron a sus trabajadores y sus allegados sin perder de vista que el car�cter del empresario siempre fue una navaja en el inicio y que ten�a �no pocos enemigos� por su manera de �entender los tratos�. El avance de las pesquisas se�alaron al mec�nico como el principal sospechoso de la desaparici�n.
Fue entonces cuando, tal como precisan las mismas fuentes, contactaron con el antiguo propietario de la vivienda. �l les inform� de la existencia del aljibe que, unido a otros indicios, fue determinante para pedir una autorizaci�n judicial para la entrada y registro. Ante la envergadura del operativo, solicitaron la participaci�n de la Brigada de Polic�a Cient�fica de Madrid y de la unidad especializada en detectar zulos: el Grupo Operativo de Intervenciones T�cnicas (GOIT). Tras varias horas en el interior, encontraron el cad�ver del empresario. Las huellas dactilares y una medalla reconocida por la familia posibilitaron su identificaci�n. La muerte de Jes�s Tavira est� totalmente desvinculada del asesinato de Mari Carmen Mart�nez, un asunto por el que el empresario transit� con desprecio al trabajo de los investigadores. La Polic�a lleg� a interrogarle hasta en tres ocasiones, estuvo en el concesionario la tarde del asesinato y llam� a Miguel L�pez -yerno de la fallecida y acusado de su muerte hasta que un jurado le absolvi�- nada m�s producirse el crimen desde el m�vil de su hijo.
La �ltima vez que se le requiri� en la Comisar�a de Alicante coincidi� con el d�a en el que se detuvo a L�pez, cuyo futuro judicial est� a la espera de la decisi�n del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, �ltima instancia para cerrar un medi�tico crimen que a d�a de hoy contin�a sin autor conocido. Pese a que desde una fase muy temprana Jes�s Tavira qued� desvinculado de las pesquisas, Homicidios siempre lo tuvo muy presente. De hecho, en el juicio, uno de los agentes del caso se extendi� sobre el perfil del empresario. �Un colombiano se fue de aqu� (desde Alicante) a Berl�n a ejecutar a una persona. Y en el tiempo en que estuvo en Alicante tuvo contacto con �l [con Tavira]�, explic� el polic�a a la presidenta del tribunal del jurado para retratar el ambiente en el que, seg�n �l, se mov�a el empresario. No se prob� que este hombre colombiano hubiera tenido relaci�n con el crimen. Y prosigui�: �El colombiano fue detenido el lunes siguiente al crimen. Citamos a todos. Se evidenciaron incongruencias que no cuadraban�, precis� el polic�a. Esta l�nea de investigaci�n se descart� de manera inmediata. Los agentes llegaron a pinchar el tel�fono de Tavira para analizar las llamadas y las conexiones desde mitad de noviembre de 2016 hasta varios d�as despu�s del asesinato de la viuda de Sala. El fiscal incluso le interpel� sobre el intenso trasiego de llamadas que tuvo con el yerno de Mart�nez -entonces en el banquillo- entre los meses de agosto y los primeros d�as de diciembre de 2016, fecha en la que la mujer fue asesinada. Un total de 232 comunicaciones de se cortaron abruptamente cuando a Mari Carmen Mart�nez le dieron dos tiros en la cabeza en el lavadero del negocio de su yerno. El d�a del asesinato, estuvo en el concesionario momentos antes del crimen para, seg�n �l, recoger la documentaci�n de un coche. Despu�s se fue . Cuatro horas m�s tarde de que Mart�nez apareciera muerta, llam� por tel�fono a Miguel desde el m�vil de su hijo. Quer�a �interesarse por lo que hab�a pasado�.























