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Llamamos Occidente a la cultura compuesta por cuatro fuentes: filosofía griega, Derecho romano, fe bíblica e Ilustración. La cultura occidental ha sido dominante en los últimos siglos, pero en el actual, dicen, habría entrado en crisis. Cierto que, como poder geopolítico, desde hace poco ha empezado a compartir hegemonía con Oriente. Pero, como civilización, Occidente está en una apoteosis. El conocido fenómeno de la globalización es fundamentalmente occidentalización del mundo. Se expanden por doquier las invenciones occidentales: mercado, democracia liberal, Estado de derecho, dignidad, derechos humanos, universidad, racionalismo, innovación tecnológica, etcétera. El mundo es más occidental hoy que hace un siglo y dentro de otro probablemente lo será aún más. Sería deseable que esta imitación universal de nuestra cultura se extendiera a su quinta fuente, recientemente añadida: la autocrítica practicada por la postmodernidad. No olvidemos que el multiculturalismo, la denuncia del monopolio cultural de Occidente, es una aportación genuinamente occidental.























