Por cada nuevo afiliado a la Seguridad Social se jubilarán tres en la próxima década

Varios trabajadores en la fábrica de Seat en Martorell.EP
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El envejecimiento de la población permea ya toda la economía. La edad media en España supera los 45 años y la más frecuente -la moda- ha alcanzado los 49 en un contexto en el que el 20% de los ciudadanos tiene ya más de 65 años. Y esto no solo cae a plomo sobre el sistema público de las pensiones, que cada vez soporta más jubilados con las aportaciones de menos trabajadores, sino que empieza a pesar también en las empresas, que ven ya el envejecimiento de sus plantillas como un riesgo organizativo de primer nivel.
La fuerza laboral envejece y los datos lo atestiguan: el 51% de los trabajadores tienen en la actualidad más de 45 años, frente al 36% de 2010. En algo más de tres lustros la proporción de mano de obra en ese rango de edad ha aumentado nada menos que 15 puntos, prácticamente a un ritmo de un punto por año. Y el problema se acentuará en cuestión de pocos años, ya que se prevé que a lo largo de la próxima década se jubilen 5,2 millones de trabajadores y se incorporen al mercado laboral apenas 1,8 millones. Dicho de forma más directa: por cada nuevo empleado habrá tres jubilados.

Los datos los recoge EY en un informe interno al que ha tenido acceso EL MUNDO. Bajo el título Brújula del talento senior, la firma de servicios de consultoría ha puesto negro sobre blanco para sus socios el reto del envejecimiento y todas sus aristas. Y sitúa este fenómeno en un contexto de "replanteamiento y reforma de nuestro actual sistema de pensiones para orientarse hacia una prolongación de la vida laboral" en el que "la edad efectiva de jubilación se está desplazando hacia los 65-67 años y cada vez hay más incentivos a su demora y mayores restricciones para la jubilación anticipada".
Con este escenario como telón de fondo, EY ha realizado una encuesta a una treintena de organizaciones con una amplia heterogeneidad en términos de tamaño y sector, ya que la muestra abarca desde compañías con 70.000 empleados hasta empresas con menos de 100 trabajadores en los ámbitos de banca y seguros, industria y manufactura, salud y farma y tecnología y telecomunicaciones, así como retail, energía y construcción. Y en relación con la estructura demográfica de las empresas participantes, la edad media se sitúa en 44,51 años, con una mediana de 45 años, alineada con el perfil demográfico de la población activa en España.

El estudio revela que el 84% de las empresas españolas considera el envejecimiento de la plantilla como un riesgo organizativo. Sin embargo, esto no se traduce todavía en decisiones estratégicas ni en modelos de gestión adaptados. Además, la dependencia del talento senior es elevada: cerca de la mitad de las empresas indica que más del 40% de sus roles críticos está ocupado por profesionales de mayor edad, lo que incrementa los riesgos asociados a la pérdida de conocimiento y capacidades clave.
De media, el 36% de los puestos de relevancia dependen de trabajadores veteranos, un porcentaje que se dispara en sectores como la banca, donde roza el 42%. Hay que aclarar que el informe sitúa el umbral de edad senior entre los 50 y 55 años, aunque refleja cierto debate en el mercado sobre este nivel, ya que aunque la mayoría de las organizaciones consideran que el trabajador pasa a ser senior a partir de los 50, una minoría eleva la referencia hasta los 60 años.
"Un riesgo sistémico"
Con todo, la alta concentración de talento senior en este tipo de posiciones subraya el elevado nivel de dependencia organizativa del conocimiento, la experiencia y las capacidades acumuladas en este colectivo. Y a la vez refuerza la necesidad de anticipar de forma estructurada los riesgos asociados a su eventual salida, especialmente en términos de continuidad operativa y transferencia de conocimiento.
"El envejecimiento de la plantilla no es un conjunto de retos aislados, sino un riesgo sistémico que atañe a la estrategia, a la organización del trabajo, a la gestión de capacidades y a la experiencia del empleado. Su gestión debe integrase en la toma de decisiones estratégicas de las empresas para evitar riesgos y costes que afecten directamente a su competitividad", señala Álvaro Domenech, senior manager de EY People Advisory Services y coautor del informe.

EY subraya que el envejecimiento coincide con una transformación profunda del ciclo profesional hacia carreras más largas e incide en la necesidad de avanzar hacia modelos que combinen una mayor flexibilidad en las transiciones hacia la jubilación, el rediseño de puestos y de condiciones laborales, el impulso de la previsión social empresarial, así como hacia nuevas fórmulas de vinculación tras la vida laboral activa.
"La gestión del talento senior, el desarrollo de esquemas de jubilación más flexibles y el impulso de la previsión social serán elementos clave para convertir el envejecimiento en una oportunidad para el crecimiento y la sostenibilidad del sistema. Para ello, es imprescindible una acción coordinada entre empresas e instituciones que permita adaptar el empleo, las transiciones y los modelos de protección a la nueva realidad demográfica", concluye Olga Cecilia, socia responsable de Compensación y Pensiones de EY People Advisory Services.




















