Caf� Steiner
Deportar o regularizar. Todo lo dem�s es ruido

Colas en Ayuntamiento de Zaragoza durante el segundo d�a de la regularizaci�n de inmigrantes.EFE
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En pol�tica hay poco blanco y negro y muchos matices de gris. Sin embargo, en inmigraci�n, las cosas son bastante binarias.
�Quieres reducir el n�mero de inmigrantes? Lo primero, como hace Australia, es garantizar que toda persona que entre irregularmente ser� confinada indefinidamente en un centro de internamiento hasta que sea devuelta a su pa�s.
Lo segundo es deportar a todo inmigrante que est� en situaci�n irregular, bien porque haya entrado irregularmente, bien porque haya entrado legalmente —como turista o con visado— pero luego se haya quedado irregularmente. Trump ha demostrado que el m�todo funciona: en octubre de 2025, EEUU registr� un m�nimo hist�rico en entradas irregulares: 30.573 — un 92% por debajo del pico de la era Biden de 370.883 mensuales—. 470.000 deportaciones—intencionalmente brutales— despu�s, adi�s a las caravanas de migrantes.
Lo tercero es actuar no solo sobre la oferta (la disponibilidad de inmigrantes), sino sobre la demanda. Si cada familia o empresa espa�ola que empleara a un inmigrante irregular tuviera que hacer frente a una multa de, digamos, 10.000 euros, la demanda, y con ella la oferta, caer�a radicalmente.
Si no est�s dispuesto a hacer ninguna de las tres cosas anteriores, te queda una (cuarta) opci�n para hacer desaparecer a los inmigrantes irregulares: regularizarlos. Claro que tambi�n puedes regularizar y luego confinar, deportar y sancionar para as� dejar claro que no aceptar�s m�s inmigrantes.
Si no vas a hacer ninguna de esas cuatro cosas, es que no quieres reducir la inmigraci�n, sino que tienes otros objetivos, seguramente electoralistas. Por tanto, si ni deportas ni regularizas, condenas al colectivo de irregulares a la explotaci�n y alimentas la xenofobia.
Un mill�n y medio de personas provenientes de Iberoam�rica entraron por v�a a�rea en 2025 y luego se quedaron irregularmente, frente a los 61.273 magreb�es, africanos y asi�ticos que entraron irregularmente por v�a mar�tima. Mafias y pateras suman, por tanto, solo un 4,23% de las entradas. Y aun as�, una vez dentro, las opciones sobre qu� hacer con ellos y el otro medio mill�n de irregulares que se estima residen en Espa�a son las mismas: deportar o regularizar. Todo lo dem�s es ruido. Y el ruido, en este tema, tiene un coste alt�simo: alimenta a la extrema derecha y condena a los irregulares a la marginalidad.

























