
























Hace unos seis años, comenzó un gran experimento en los lugares de trabajo de todo el mundo. Los empleados de oficina ya trabajaban desde casa antes de la pandemia, por supuesto, pero nunca tantos ni durante tanto tiempo.
Ahora, después de este tiempo, es momento de plantear una pregunta fundamental: ¿el teletrabajo hace feliz a la gente?
En resumen: las investigaciones académicas demuestran que, si bien trabajar desde casa un par de días a la semana aumenta la satisfacción laboral y reduce la probabilidad de que los empleados renuncien, el teletrabajo a tiempo completo tiene más probabilidades de generar ansiedad y soledad.
«Parece existir un equilibrio ideal entre el teletrabajo y la felicidad», afirma Adolfo Cuevas, profesor asociado de Ciencias Sociales y del Comportamiento en la Universidad de Nueva York. «Trabajar desde casa parte del tiempo ofrece flexibilidad y beneficios en cuanto al equilibrio entre la vida laboral y personal, sin el aislamiento social que puede conllevar el teletrabajo a tiempo completo».
Sin embargo, si se analizan las cifras con más detalle, el panorama se vuelve más complejo: resulta difícil determinar a quién le gusta y a quién no le gusta el trabajo remoto y por qué, y cómo los empleadores pueden ayudar a sus trabajadores a disfrutar de las ventajas de trabajar desde casa minimizando las desventajas.
A continuación, analizamos con más detalle lo que sabemos hasta ahora sobre el impacto del trabajo remoto en la felicidad y la satisfacción laboral:
Tras la pandemia del coronavirus y los confinamientos, la relación de los trabajadores con la oficina nunca volvió a ser la misma. Aproximadamente una cuarta parte de todos las jornadas laborales en Estados Unidos se realizan ahora desde casa, lo que representa casi el triple de los niveles de teletrabajo previos al Covid, según datos de la Encuesta sobre Modalidades y Actitudes Laborales, un sondeo mensual en línea realizado a 5.000 trabajadores estadounidenses por economistas de la Universidad de Stanford, el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM) y la Universidad de Chicago.
En general, esto es algo positivo para los empleados. Nicholas Bloom, profesor de Economía en la Universidad de Stanford, realizó un estudio de investigación de seis meses con 1.612 empleados de la empresa tecnológica Trip.com. Él y sus colegas dividieron aleatoriamente a los empleados en dos grupos: uno trabajaba cinco días a la semana en la oficina y el otro, dos días a la semana desde casa.
Los resultados fueron concluyentes: la satisfacción laboral mejoró significativamente para los trabajadores híbridos, y la tasa de renuncias se redujo en un tercio. Los beneficios del trabajo híbrido fueron especialmente notables para las mujeres y las personas con desplazamientos más largos hasta su puesto de trabajo.
«La prueba fue tan exitosa que la empresa implementó el horario de trabajo híbrido para todos», dice Bloom. «A los empleados les encantó la flexibilidad de poder trabajar desde casa y ahorraron un promedio de tres horas semanales al no tener que desplazarse a la oficina».
Zoe Cullen, profesora asociada de Administración de empresas en la Universidad de Harvard, descubrió que los trabajadores tecnológicos estadounidenses estaban dispuestos a aceptar una reducción salarial del 25% por puestos de trabajo parcial o totalmente remotos. Además, la investigación de Bloom reveló que las tarifas deseadas para el teletrabajo superan las tarifas reales, especialmente para las mujeres y los trabajadores con hijos pequeños.

JUN CEN / WSJ
Si dos días de teletrabajo aumentan la satisfacción de los empleados, las empresas podrían verse tentadas a adoptar el teletrabajo por completo y obtener aún más beneficios. Sin embargo, la investigación sugiere que, a medida que los empleados trabajan desde casa con mayor frecuencia, las ventajas de la flexibilidad comienzan a verse contrarrestadas por inconvenientes como la soledad y la ansiedad.
Cuevas y sus colegas de la Universidad de Nueva York analizaron datos de la Encuesta de Pulso de los Hogares, un sondeo periódico realizado por la Oficina del Censo a miles de adultos estadounidenses, para observar el efecto del teletrabajo en el riesgo de depresión, ansiedad y soledad. Descubrieron que trabajar a distancia hasta cuatro días a la semana reducía ligeramente el riesgo de depresión, pero hacerlo durante cinco días a la semana aumentaba el riesgo de ansiedad. Además, la soledad se incrementaba entre quienes trabajaban desde casa al menos tres días a la semana.
"Podría ser una solución óptima que los empleados trabajen desde casa uno o dos días a la semana, manteniendo así su productividad, su salud mental y la conexión social que necesitan"
Adolfo Cuevas, profesor de Ciencias Sociales en la Universidad de Nueva York.
«Podría ser una solución óptima que los empleados trabajen desde casa uno o dos días a la semana, manteniendo así su productividad, su salud mental y la conexión social que necesitan», afirma Cuevas. Explica que quienes trabajan completamente a distancia extrañan las interacciones sociales diarias propias del lugar de trabajo: no solo las reuniones con compañeros, sino también las interacciones informales, como charlar con el camarero en su cafetería favorita camino al trabajo.
Una nueva investigación realizada por Christos Makridis, profesor asociado de Investigación en la Universidad Estatal de Arizona, y Jason Schloetzer, de la Universidad de Georgetown, también muestra las limitaciones del trabajo remoto para fomentar la satisfacción laboral. Analizaron los datos de una encuesta de Payscale sobre las modalidades de trabajo remoto de casi 165.000 empleados y descubrieron que aquellos que afirmaron trabajar «siempre» o «casi siempre» de forma remota no eran más felices que quienes trabajaban a tiempo completo en la oficina, y además eran más propensos a considerar la posibilidad de dimitir.
Investigadores europeos han estado realizando estudios detallados para identificar qué aspectos del teletrabajo hacen más felices a las personas y cuáles tienen un efecto negativo.
El teletrabajo aumenta la satisfacción de los empleados al incrementar la productividad y hacer el trabajo más interesante, afirma Filippo Pusterla, profesor del departamento de Gestión, Tecnología y Economía de la ETH Zúrich, en Suiza. La flexibilidad horaria también contribuye, aunque en menor medida. Por otro lado, los teletrabajadores suelen tener un peor equilibrio entre la vida laboral y personal, y dificultades en sus interacciones con compañeros y supervisores.
Llegó a estas conclusiones analizando datos de una encuesta en línea realizada a casi 2.000 graduados de escuelas profesionales en Suiza, junto con su coinvestigador Thomas Bolli, de la Escuela ZHAW de Administración y Derecho .
El hallazgo sobre el aumento de la productividad puede sorprender a los jefes que se preocupan por lo que hacen sus empleados cuando no están presentes. Pero Pusterla cree que se debe a que los trabajadores remotos pueden concentrarse más en la tarea que deben completar, y su desempeño les permite obtener una mayor remuneración, lo que contribuye a su satisfacción laboral.
En cuanto a un «trabajo más interesante», Pusterla explica que los trabajadores remotos tienden a tener más flexibilidad para priorizar su trabajo y mayor capacidad para concentrarse en tareas interesantes sin distraerse con las charlas de oficina, las reuniones aburridas y otras características de la vida en la oficina.
Pusterla también descubrió que, si bien tanto hombres como mujeres tenían una mayor satisfacción laboral con el teletrabajo, la flexibilidad del teletrabajo era un factor más importante para las mujeres, que tienen más responsabilidades familiares y de cuidado de los hijos, que para los hombres.
Por el contrario, es probable que los trabajadores más jóvenes sean más felices en la oficina, afirma Jim Harter, científico jefe de gestión y bienestar laboral de Gallup. Les resulta más difícil aprender el trabajo y crear redes sociales cuando trabajan a distancia.
La vida en el hogar también influye: es menos probable que un trabajador que vive solo en un apartamento pequeño sea feliz trabajando desde casa que alguien que vive en una casa grande con su familia, quien puede aprovechar la flexibilidad del trabajo remoto y, al mismo tiempo, contar con un espacio dedicado exclusivamente al trabajo.
El ahorro de tiempo que supone el teletrabajo es un gran atractivo. Tras analizar datos de la Encuesta sobre Modalidades y Actitudes Laborales, Bloom y sus colegas descubrieron que las personas que tienen que desplazarse más para ir al trabajo y que dedican más tiempo a prepararse para ello son más propensas a trabajar desde casa. En concreto, quienes dedicaban una hora al día a desplazarse y arreglarse querían trabajar desde casa un promedio de 1,5 días a la semana, cifra que ascendía a casi dos días semanales para quienes dedicaban dos horas al día.
El teletrabajo también parece tener otros efectos inesperados. El equipo de Bloom descubrió que las personas que trabajaban desde casa tenían más hijos y más planes de futuro en cuanto a la maternidad que quienes no lo hacían, y cuando ambos miembros de la pareja trabajaban desde casa, el efecto era aún mayor.
Trabajar a distancia hasta cuatro días a la semana reduce ligeramente el riesgo de depresión, pero hacerlo durante cinco días aumenta la ansiedad
El teletrabajo puede tener un impacto negativo en la creatividad. Investigadores de los Países Bajos analizaron minuciosamente los diarios de 112 trabajadores híbridos en el Reino Unido para comparar sus actividades en días de teletrabajo y presenciales. Si bien sus responsabilidades principales eran las mismas en ambos lugares, los trabajadores dedicaban menos tiempo a actividades complementarias, como ayudar a sus compañeros y generar ideas creativas, durante sus días de teletrabajo.
«Muchas investigaciones sobre creatividad nos han demostrado que para ser creativo es necesario hablar con la gente y obtener diferentes perspectivas», afirma Sanne Feenstra, profesora adjunta de Psicología Organizacional en la Universidad Libre de Ámsterdam y coautora del estudio. «En realidad, es bastante difícil ser creativo cuando uno está solo en casa».
La reducción de las conductas extralaborales se debió no solo a los desafíos técnicos del teletrabajo, sino también a la menor sensación de conexión durante los días de trabajo remoto. «Cuando disminuye la interacción humana y uno se siente menos conectado, eso también reduce la satisfacción y el compromiso», afirma.
¿Qué pueden hacer las empresas para obtener los beneficios del trabajo remoto, minimizando al mismo tiempo los inconvenientes? Otro estudio de Feenstra demuestra que los líderes pueden ayudar a los equipos remotos a mantener un sentido de identidad compartida. Pueden lograrlo, entre otras cosas, creando oportunidades para que los trabajadores remotos se reúnan en persona, estableciendo un conjunto de valores de equipo basados en las conversaciones entre los empleados y reforzándolos constantemente, y hablando sobre lo que nosotros podemos hacer como equipo en lugar de lo que yo necesito que tú hagas.
«El principal desafío para las empresas es: aunque algunos de nuestros empleados trabajen de forma remota, ¿cómo podemos mantener una identidad compartida como empresa, como equipo?», dice Feenstra. «¿Cómo podemos seguir creando un sentimiento de pertenencia?».
Bloom afirma que las empresas deberían animar incluso a los trabajadores que trabajan completamente a distancia a que acudan a la oficina al menos una vez al mes, para que puedan conectar con sus compañeros y evitar un aislamiento excesivo.
También es importante coordinar los horarios para que todos los empleados que trabajan a distancia o en modalidad híbrida estén en la oficina el mismo día. «No dejes que los empleados elijan sus propios días en la oficina», dice Harter. «Tienes que organizar ciertos días en los que se fomente la cultura de oficina».
Otro factor clave para la felicidad de los trabajadores remotos es la constancia. Una vez que una empresa ofrece trabajo remoto o híbrido, las personas comienzan a organizar sus vidas en torno a la expectativa de que esta modalidad continuará. Bloom ha descubierto que la proporción de empleados que viven a más de 80 kilómetros de su lugar de trabajo se ha duplicado con creces desde 2020. Por lo tanto, si las reglas cambian abruptamente, es poco probable que sean bien recibidas. Un estudio de la Universidad de Pittsburgh reveló que las empresas que impusieron la obligatoriedad de regresar a la oficina experimentaron una disminución significativa en la satisfacción laboral.
Las mejores políticas de teletrabajo evitan las imposiciones rígidas y se adaptan a las distintas preferencias de los empleados. «Algunos prefieren el teletrabajo total, otros quieren estar en la oficina todo el tiempo y otros optan por un modelo híbrido», afirma Bloom. «La libertad de elección es lo que hace más feliz a la gente».
Contenido con licencia de The Wall Street Journal
Traducido del inglés por Jose María Robles
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