El proyecto, impulsado por Madrid Foro Empresarial, será financiado por un grupo inversor de capital español y quiere ver la luz la próxima legislatura. Queda descartada la opción del Tierno Galván

Recreación de la noria vertical que aterrizará en Madrid.
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Aún no ha concluido la legislatura, pero ya hay proyectos que aguardan ansiosos para el siguiente episodio. Uno de ellos mide 260 metros y se asentaría sobre una superficie de 800 metros cuadrados. Según ha podido saber este diario, existe un plan para que Madrid tenga una noria gigante. Y para que esta, con una estatura que la convertiría en la infraestructura más elevada de la capital, descanse sobre uno de los rincones del futuro Madrid Nuevo Norte, cuyas primeras obras ya están en marcha. Un proyecto impulsado desde Madrid Foro Empresarial que ha seducido al Ayuntamiento y que, por su dimensión y la planificación técnica y urbanística que exige, no verá la luz hasta el siguiente capítulo municipal. La gran noria, que lleva girando sin rumbo desde 2020, parece haber encontrado al fin un lugar donde echar raíces.
Lo hará, si el próximo Ejecutivo de Cibeles lo estima oportuno, en el norte de la capital. Una ubicación nada casual, sino que responde a que la zona está llamada a convertirse en uno de los principales centros financieros, tecnológicos y empresariales de Europa. Una de las guindas visuales para ese distrito número 22 que lleva décadas de retraso. Serán los bolsillos privados, concretamente los de un grupo inversor de empresas españolas que prefiere mantener el anonimato, quienes sufraguen una inversión que podría alcanzar los 300 millones de euros. Con esa Torre Panorama -que es el nombre que manejan desde el sector empresarial- se aspira a crear un nuevo foco de actividad económica y turística que eche una mano también a la descentralización y descongestión del centro. Precisamente, la idea que se viene persiguiendo con insistencia desde hace años en Madrid. Su aterrizaje, añaden los impulsores de este proyecto, generaría oportunidades para nuevos comercios, hostelería y empleo.

Según fuentes consultadas por GRAN MADRID, en el Ayuntamiento valoran positivamente este proyecto tanto por su ubicación -a la sombra de las Cuatro Torres- como por el hecho de que la parcela donde descanse la gigantesca «torre noria», con una edificabilidad de 10.000 metros cuadrados, sería cedida por el propio consistorio madrileño. En ese mismo entorno, por cierto, ya estaría soterrado el tramo de 675 metros del paseo de la Castellana, pues las obras del parque que lleva el nombre de esa gran arteria, donde se generará una gran zona verde de 70.000 metros cuadrados, prevén estar completadas en la próxima primavera. Además, consideran que este gigante sería un gran ingrediente para ese rincón del futuro desarrollo de Madrid Nuevo Norte que ya está en marcha. «Es un buen proyecto para la ciudad que tenemos sobre la mesa», deslizan desde los principales despachos del Palacio de Cibeles, donde nunca terminó de convencer el emplazamiento de este proyecto en el parque Tierno Galván.
«Madrid necesita proyectos icónicos que refuercen su posición entre las grandes capitales internacionales. La futura noria vertical más grande del mundo -superaría en 10 metros a la de Dubai- no sería sólo una atracción turística, sino una inversión estratégica en imagen, empleo, actividad económica y proyección de la ciudad», argumenta Hilario Alfaro, presidente de Madrid Foro Empresarial, que subraya una apuesta que sería un «símbolo moderno y sostenible». Y abunda: «No se puede renunciar a proyectos transformadores por miedo al debate. Estamos hablando de una infraestructura capaz de convertirse en un gran mirador internacional, con capacidad para atraer visitantes, inversión y eventos».

La idea de la noria lleva años dando vueltas. Concretamente, desde que, allá por 2020, Begoña Villacís, entonces vicealcaldesa de Madrid, hablara de ella como «la más grande de Europa». La pandemia del Covid supuso un paréntesis que concluyó tres años después, rumbo a las elecciones municipales, por boca de nuevo de Villacís y apuntando al parque Tierno Galván como destino. En 2024, ya con la mayoría absoluta de Almeida, el Ayuntamiento encargaba un estudio geotécnico para comprobar la viabilidad de un proyecto que levantó polvareda entre los vecinos.
Hasta ahora, el único mensaje que había salido de Cibeles es que no era «una prioridad» o que no había «novedades». Pero la cosa ha cambiado y esa noria de 260 metros, varada durante años, está en camino de convertirse en la torre más alta de la capital, superando la figura de esas icónicas vecinas que son las Cuatro Torres. También hará sombra, claro está, a la imperturbable colonia de San Cristóbal que se agarra con uñas y dientes a la tierra que la vio nacer.




























