

























Hace m�s de 2.500 a�os, Atenas cre� la Liga de Delos, una alianza de m�s de un centenar de ciudades griegas para llevar la campa�a contra los persas hasta las �ltimas consecuencias. Todas juraron tener los mismos amigos y enemigos que los atenienses y arrojaron al fondo del mar unos bloques de hierro para simbolizar su compromiso: solo lo romper�an cuando los metales subiesen de nuevo a la superficie. Varias d�cadas despu�s, Atenas aprovech� el poder econ�mico y la influencia que hab�a atesorado gracias a esa alianza para asfixiar a la ciudad de M�gara, que se le hab�a rebelado: decret� el primer embargo comercial de la historia y la expuls� de todos los mercados y puertos de la Liga.
Del mundo cl�sico a la Guerra Fr�a, la econom�a nunca ha sido pol�ticamente neutral. Los pa�ses m�s poderosos del mundo han utilizado las cadenas de suministro como instrumentos de poder equiparables a sus ej�rcitos y, normalmente, han preferido apretar la mano del amigo antes que comerciar con el enemigo. Pero esta l�gica econ�mica ancestral, a la que ahora llaman friendshoring, est� cobrando una nueva dimensi�n. Porque las filias y fobias pol�ticas han empezado a ganarle terreno a la l�gica financiera de un mercado global cada vez m�s interdependiente y, por tanto, m�s vulnerable a sus propias lealtades (y traiciones).
En su af�n por medirlo todo, los economistas han dise�ado una f�rmula para comprobar cu�nto se alejan en el espectro pol�tico el dinero y las mercancias de un determinado pa�s hasta su destino final. Es decir, c�mo evolucionan los flujos econ�micos entre los distintos estados del mundo en funci�n de sus patrones de voto en la ONU. Es lo que se conoce como distancia geopol�tica del comercio y, seg�n un reciente informe de la consultora McKinsey, se est� estrechando. A nivel global, disminuy� un 1,2% entre 2024 y 2025, un recorte m�s pronunciado que la ca�da media anual registrada en los siete a�os previos(2017-2024), de alrededor del 0,9%.

"A finales de 2025, los aranceles estadounidenses alcanzaron su nivel m�s alto desde la Segunda Guerra Mundial. Estos aumentos reconfiguraron el comercio seg�n l�neas geopol�ticas, profundizando una realineaci�n ya en marcha y desviando m�s de 165.000 millones de d�lares en comercio fuera del corredor Estados Unidos-China", ha constatado la firma. A pesar de ello, y de la creciente presi�n competitiva sobre la Uni�n Europea, el comercio mundial no se hundi�. Tanto las importaciones estadounidenses como las exportaciones chinas alcanzaron nuevos m�ximos, eso s�, solo despu�s de encontrar rutas alternativas.
Porque no, la globalizaci�n no ha muerto ni va camino de ello. Aunque las voces m�s agoreras -o las m�s optimistas, seg�n el pa�s desde el que se mire- profetizaron el fin de la era de los mercados cuando la pandemia del covid puso a las econom�as m�s avanzadas del mundo frente al espejo de sus debilidades. Pero, como confirma el informe, toneladas de smartphones son enviados cada a�o desde la India hasta las tiendas de Estados Unidos, atravesando la friolera de 13.000 kil�metros.
"Las mercanc�as continuaron recorriendo distancias geogr�ficas m�s largas, pero fluyeron cada vez m�s entre socios geopol�ticamente alineados. Las rutas cambiaron, pero el comercio sigui� expandi�ndose", concluye McKinsey. En 2025, la distancia media del comercio global de bienes fue de aproximadamente 5.200 kil�metros. Aunque lentamente ha ido aumentando de forma sostenida desde 2017, en torno al 0,2% anual. Es decir, los pa�ses comercian m�s con sus aliados, aunque est�n lejos, que con vecinos pol�ticamente distantes. Incluso, aunque eso signifique alargar sus cadenas de suministro.
"No asistimos al fin de la globalizaci�n, sino al fin de la neutralidad geopol�tica y al establecimiento de un nuevo orden mundial y, muy probablemente, a unas nuevas reglas de juego. McKinsey ha constado que entre 2017 y 2024 la distancia geopol�tica media del comercio mundial cay� alrededor de un 7%, mientras la distancia geogr�fica no s�lo no se redujo, sino que aument�", analiza Manuel A. Vel�zquez, socio s�nior de ERA Group, cuyo trabajo es monitorizar el precio de las materias primas para ayudar a las empresas a gestionar sus costes.
Los datos, apunta Vel�zquez, contradicen la idea de una relocalizaci�n de las cadenas de suministro en entornos cercanos, porque "las mercanc�as siguen recorriendo medio mundo". Sin embargo, cada vez m�s siguen "circuitos de confianza estrat�gica". Para el experto, el apodado friendshoring se est� traduciendo en "m�s comercio, pero m�s selectivo". La guerra en Ir�n y la fractura del comercio a trav�s del estrecho de Ormuz -uno de los grandes cuellos de botella de la econom�a global- han vuelto a demostrar hasta qu� punto la distancia geopol�tica pesa ya m�s que la f�sica.

El 2 de abril de 2025, Donald Trump fractur� las reglas comerciales que la diplomacia hab�a construido tras la Segunda Guerra Mundial con un paquete de aranceles sin precedentes. La econom�a mundial se tambale� pero, un a�o despu�s, el comercio mundial resiste y todos los informes apuntan que los grandes pagadores de la guerra comercial han sido las propias empresas estadounidenses. "La buena noticia es que el resto del mundo no ha contestado, no ha habido una verdadera guerra comercial", destaca Federico Steinberg, catedr�tico Pr�ncipe de Asturias en la Universidad de Georgetown e investigador principal del Real Instituto Elcano.
En una llamada desde Washington, Steinberg califica a Trump de "fuente de incertidumbre constante" y asegura que con sus pol�ticas persigue el "aislamiento creciente de Estados Unidos del resto del mundo". Asegura que el distanciamiento de la potencia americana de China, el hecho de que comercien cada vez menos, est� provocando un "reequilibrio" de los flujos del comercio mundial. "Hay un cambio de paradigma ideol�gico. La hiperglobalizaci�n queda atr�s y ahora se da m�s importancia a la seguridad. La Uni�n Europea ha acelerado la firma de acuerdos. India, Indonesia, Australia, Mercosur... Es el resultado directo de la crisis del orden multilateral basado en reglas, que no es compatible ni con los aranceles ni con ataques militares sin cobertura legal".
"China representa el gran peligro para Europa: es la econom�a que viene a comerse nuestro pan"
Si bien Steinberg reconoce que la relaci�n entre Estados Unidos y la Uni�n Europea es "la m�s potente del mundo" y que eso "no desaparece de la noche a la ma�ana", tampoco niega que la constante amenaza de Trump est� abonando el terreno para un mayor acercamiento de los l�deres occidentales a China. El canciller alem�n, Friedrich Merz, en una visita a Pek�n a finales de febrero, se mostr� proclive a "profundizar" los lazos con el pa�s asi�tico y se aline� con Xi Jinping a favor del "libre comercio" frente al "proteccionismo", en velada alusi�n a la pol�tica comercial de Trump.
Esta semana, en su cuarta visita a China, Pedro S�nchez situ� a ambos pa�ses en el mismo plano para defender el "multirateralismo" contra "el retorno del mundo a la ley de la selva", y firm� tres memorandos con el Gobierno chino para reforzar el intercambio econ�mico. En una econom�a de amigos y enemigos, �es Pek�n la amistad que necesita Europa?
Seg�n datos del Instituto Espa�ol de Estudios Estrat�gicos (IEEE), la de la Uni�n Europea es la econom�a m�s abierta. La suma de sus relaciones comerciales (importaciones y exportaciones) alcanza el 55% del PIB, frente al 45% de China y el 25% de EEUU. Adem�s, es el mayor exportador del mundo de bienes y servicios manufacturados. El problema es que Pek�n ha incluido ya muchos de ellos, del autom�vil a las renovables, en su mapa de expansi�n.

"Una cosa es mantener cierta equidistancia para tener una posici�n m�s fuerte frente a Estados Unidos, pero un alineamiento geopol�tico con China es una barbaridad. No hay puntos de alineamiento, ni en derechos humanos ni en reglas globales o soberan�a ni mucho menos frente a Rusia... Es un error europeo, no solo de Espa�a, pensar que tenemos que alinearnos con China, cuando lo que tendr�amos que hacer es hacernos m�s independientes, tanto de esta como de Estados Unidos", sentencia �ngel Saz-Carranza, director de EsadeGeo.
Para el experto, la gran equivocaci�n de los Veintisiete es afrontar la relaci�n con Pek�n individualmente. "Es un error, sobre todo, hacerlo a nivel pa�s. Cuando un Gobierno, cualquiera, viaja solito all� a ver si saca un par de acuerdos de inversi�n y se vuelve tan contento, cuando una posici�n europea �nica siempre ser� m�s potente y rec�proca", reflexiona. De hecho, considera que China representa el "gran peligro" para Europa, porque es "la econom�a que viene a comerse nuestro pan", ya que "se est� posicionando claramente cada vez m�s hacia el alto valor industrial", un campo que hist�ricamente ha liderado Europa.
Steinberg refuerza la advertencia. "El problema es que la relaci�n de Europa y China no tiene reciprocidad. Un economista te dir� que es una buen�sima noticia para el consumidor, que tendr� acceso a bienes o servicios m�s baratos, pero frente a eso el riesgo es la desindustrializaci�n r�pida de Europa", zanja.

Las estad�sticas avalan la ruptura entre frentes y la creciente polarizaci�n de las relaciones econ�micas. "El FMI ha advertido de que, tras la invasi�n de Ucrania, el comercio y la inversi�n entre bloques geopol�ticos han ca�do aproximadamente un 12% y un 20% m�s que los flujos dentro de cada bloque", refuerza Vel�zquez. Pero ni el dinero ni las mercanc�as desaparecen, al contrario, se est�n convirtiendo en una oportunidad de negocio para ciertas regiones intermedias bien situadas.
Apunta Saz-Carraz que, para sortear barreras, Pek�n ha empezado a "deschinizarse". Por ejemplo, instalando f�bricas en M�xico como pa�s puente para introducir sus productos en EEUU con un origen distinto, y as� evitar barreras y tensiones pol�ticas. El experto reconoce que esto est� remodelando los flujos comerciales, pues hay regiones que est�n absorbiendo y redireccionando importaciones y exportaciones, permitiendo que la globalizaci�n se mantenga en una suerte de meseta. Si bien no est� claro hasta qu� punto esas f�bricas crean valor local o son simples plantas de ensamblaje. "La globalizaci�n es muy dif�cil de desmantelar, el sistema anterior solo acab� de quebrarse despu�s de dos guerras mundiales...", refuerza Steinberg.
En un extremo, Estados Unidos ni es previsible ni est� tan disponible en materia de seguridad. En el otro, la competencia china amenaza el resto de ecosistemas industriales. As� las cosas, la Uni�n Europea y otras potencias medianas est�n reorganizando la gobernanza comercial. �El resultado? El mundo est� pasando de tener una estructura central basada en reglas globales a una red compleja de acuerdos. Saz-Carranza lo define con el concepto del "plato de espaguetis", una mara�a de alianzas bilaterales con las que estos pa�ses tratan de mantener el mundo unido o, en su defecto, conservar unas reglas m�nimas que hagan viable esta nueva econom�a global.
Las mayores multinacionales del mundo ya est�n respondiendo a ese reajuste. "Las compa��as l�deres no est�n desglobalizando sus compras, las est�n redise�ando. Hay tendencias claras como la diversificaci�n de proveedores o el an�lisis de la trazabilidad de la cadena de suministro completa. Garantizar la continuidad del suministro es algo por lo que las empresas est�n dispuestas a pagar una prima. La variable precio ya no es la principal a la hora de seleccionar proveedores, ahora se busca una combinaci�n de factores: estabilidad, cumplimiento y capacidad real de respuesta", concluye Vel�zquez.
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