






















En enero del 2022, poco antes de que Rusia lanzara su invasi�n general de Ucrania, los viandantes de Kiev pod�an asistir a una peculiar exhibici�n muy cerca del ingente monumento "Madre Ucrania".
Se trataba de un recorrido por muchos de los veh�culos que usaron los voluntarios locales durante la primera fase del conflicto, en 2014 y 2015. All� se pod�a ver desde una de los m�ticas 'ranas acorazadas' -un viejo cami�n sovi�tico UAZ reconvertido en blindado en una f�brica de locomotoras- al 'cohete', una vetusta furgoneta con placas de metal adosadas, que recibi� ese apodo ir�nico por su escasa velocidad.
Eran todos artilugios m�s propios de guiones como el de Mad Max. "En aquel entonces los necesit�bamos para defendernos de la metralla y ahora han regresado para protegernos de los drones. En aquellos a�os busc�bamos proteger los lados. Ahora tenemos que protegernos la cabeza", explica el teniente coronel Yehor 'Kent', de la Brigada Mecanizada 93, que tambi�n pele� en 2015 en el Donb�s.
La est�tica m�s apocal�ptica se ha apoderado una vez m�s del Donb�s ucraniano, donde el avance de las fuerzas rusas -lento pero constante-, apoyadas por una nueva realidad b�lica, la primac�a de los drones (UAVs), ha recuperado en localidades como Druzhkivka, Kostyantynivka, Sloviansk o Kramatorsk el recuerdo del inicio de la guerra en 2014, cuando todas estas poblaciones fueron ocupadas por las milicias separatistas apoyadas por Mosc�.
El pasado martes, el propio Vladimir Putin proclam� que sus fuerzas han capturado unos 5.000 kil�metros cuadrados de territorio ucraniano este a�o, lo que supondr�a un 1% de todo el pa�s. El grupo ucraniano de seguimiento Deep State admiti� que, a finales de septiembre, los rusos hab�an tomado el control de m�s de 3.000 kil�metros cuadrados, la mayor�a en el Donb�s.
Las calles de todas estas poblaciones se han vuelto a llenar de m�quinas de cuatro ruedas tan aparatosas como turbadoras. Las llaman barbacoas -mangals, en ucraniano-. Todoterrenos recubiertos de rejas y hasta una mir�ada de pinchos como si fueran puercoespines.
El que conduce Ivan 'Vaha', otro militar de la misma Brigada 93, es un Peugeot Landtrek reforzado con una jaula entrelazada con mallas. "Se las colocamos despu�s de que un dron nos atacara el 15 de abril del 2024. Tuvimos mucha suerte. Todos quedamos heridos pero no muri� nadie", indica.
Aunque las barbacoas ya se usaban para proteger a los tanques, la multiplicaci�n de los coches Mad Max ha sido una respuesta reciente a la omnipresencia de los drones, que ahora son el arma dominante de esta guerra. Seg�n Oleksander Kamyshin, asesor del presidente Volodimir Zelenski, ahora el "85% de todos los objetivos en el frente son atacados con drones".
El coche de Ivan iba protegido por un sistema de interceptaci�n electr�nica antidrones (EW). "Pero era un dron de fibra �ptica", puntualiza. La introducci�n de esta nueva t�ctica ha resquebrajado la eficacia de este tipo de sistemas de bloqueo de radiofrecuencias.
Mientras reparaban su Peugeot -que todav�a muestra partes del metal rasgadas por el impacto-, la unidad de Yevhen comenz� a usar otro veh�culo protegido por una barbacoa. En mayo sufrieron otro ataque. "El coche qued� da�ado pero todos salimos indemnes", apostilla el militar para incidir en la eficacia de estas mallas met�licas. "Te quitan velocidad, pero te a�aden seguridad", agrega.
La profusi�n de coches Mad Max es s�lo un elemento m�s que incide en la intensificaci�n de los combates en el Donb�s ucraniano. Kil�metro a kil�metro, la l�nea divisoria con los territorios ocupados por los rusos -que consiguieron alejar en 2014 y 2015- han vuelto a aproximarse a Druzhkivka, Kramatorsk o Sloviansk, que hasta hace poco pod�an considerarse como la retaguardia del frente.
El proceso semeja ser un calco de la devastaci�n progresiva que se abati� sobre enclaves como Bajmut, Pokrovsk y ahora Kostyantynivka. Los ataques espor�dicos se han tornado en rutina casi cotidiana y su legado -los edificios reducidos a escombros- han dejado de ser una excepci�n.
Yevhen Fialko es un enamorado de la historia de Druzhkivka y por eso apadrin� en 2018 la fundaci�n del que llam� "Museo de la Resistencia" de Donb�s. Eligieron un edificio de finales del siglo XIX que pas� de ser una f�brica belga a prisi�n de las fuerzas del zar, de los alemanes nazis, de la polic�a secreta de la Uni�n Sovi�tica y, en 2014, de las milicias prorrusas.
El ucraniano recuerda que el pasado no ha sido muy condescendiente con Druzhkivka. Tan solo en los a�os posteriores a la revoluci�n que derroc� a los zares, la poblaci�n cambi� 22 veces de manos.
"La gente fue asesinada y torturada durante m�s de un siglo" en ese mismo habit�culo, rememora Fialko.
Su propio caso es un ejemplo de los bandazos que ha dado la historia de la villa. Quien fuera director del semanario local Nasha Druzhkivka tuvo que huir de la poblaci�n el 10 de mayo de 2014, despu�s de que los separatistas se apoderaran de la ciudad en abril, al mismo tiempo que tomaban el control de Kramatorsk, Sloviansk, Kostyantynivka y otras localidades del Donb�s ucraniano.
"Mi nombre apareci� en una lista de personas a ejecutar que ten�a Igor Girkin (un ruso que se convirti� en l�der militar de los sublevados)", asevera.
Los milicianos instalaron su cuartel general en Druzhkivka justo en la antigua prisi�n y retomaron el uso que hab�an tenido las instalaciones. "No s�lo torturaban. Los que estuvieron presos hablan de gente que sal�a de las celdas y que nunca volv�a", precisa.
La revuelta inicial acab� en debacle cuando el ej�rcito ucraniano lanz� una ofensiva en el verano de ese mismo a�o. Druzhkivka fue liberada el 5 de julio. "Huyeron unos 200 vecinos que se hab�an significado por su apoyo a los separatistas y ten�an las manos manchadas de sangre", aclara Fialko.
�l regres� el 12 de julio. Un a�o m�s tarde consigui� acceder a la antigua prisi�n, que hab�a permanecido clausurada desde la retirada de las fuerzas secesionistas. "Todav�a hab�a manchas de sangre en el suelo, pelo de mujer y unas cadenas enganchadas a una tuber�a, donde encadenaban a las v�ctimas", rememora.
Once a�os m�s tarde, en febrero del 2022, Fialko tuvo que volver a huir cuando los cohetes rusos comenzaron a caer cerca de su domicilio. Esta vez para no regresar, ya que termin� instal�ndose en Israel. Desde all�, el antiguo periodista reflexiona sobre la posibilidad de que Druzhkivka -y por ende todo el Donb�s- vuelvan a caer en manos de los rusos.
"Si vuelven, lo que ocurri� en 2014 en unos pocos meses ser� como haber pasado por un jard�n de infancia. Europa no se da cuenta de que (los rusos) son los (nuevos) mongoles", concluye.
La antigua sede del museo permanece ahora cerrada, lo mismo que la mayor�a de las dependencias oficiales de Druzhkivka, azotada por los asaltos de los drones y los bombardeos rusos. El pasado 2 de agosto una oleada de shaheds (drones de origen iran�) arras� el mercado central en pleno d�a. Un suceso que desafi� a la l�gica porque no dej� ninguna v�ctima, pese al enorme incendio que consumi� decenas de negocios. Esta �ltima semana la villa ha sido bombardeada por cohetes y drones de forma sistem�tica.
La localidad acaba de estrenar un nuevo formato de toque de queda que refleja la precaria situaci�n que enfrenta. Los residentes s�lo pueden salir a la calle cuatro horas al d�a: entre las 11 de la ma�ana y las 3 de la tarde.
Al igual que en otras regiones, las autoridades del Donb�s han lanzado un programa acelerado de colocaci�n de redes anti drones en numerosas carreteras. Los t�neles de mallas se extienden ya por decenas de kil�metros, a�adiendo un tono futurista al paisaje rural que siempre defini� a esta regi�n.
Hay rutas como la autopista M-03 que un�a la regi�n de J�rkiv con Donetsk, y que pasaba por Izium, que qued� cortada a principios de septiembre ante las repetidas acometidas de los UAVs rusos.
Las que est�n protegidas por las redes tambi�n se han tenido que dotar de equipos de reparaci�n, dado que los drones han empezado a golpear los postes para tirar abajo la obra.
Los trabajos de colocaci�n de mallas coinciden con el despliegue masivo de obst�culos antitanques y alambre de espino, y la excavaci�n de nuevas zanjas y trincheras, que se aprecia por doquier.
A menos de 20 kil�metros de Druzhkivka, Kramatorsk sigue siendo una poblaci�n de 53.000 habitantes -llegaron a ser m�s de 150.000 antes de la invasi�n del 2022- donde los visitantes pueden disfrutar de sushi o ramen pero al mismo tiempo tienen que lidiar con repetidos bombardeos y la creciente amenaza de los UAVs rusos de �ltimo modelo.
El pasado d�a 5, un avi�n no tripulado accionado por fibra �ptica -temidos por ser inmunes a las medidas de interceptaci�n electr�nica- atac� un coche en pleno centro de la villa. Afortunadamente, estaba vac�o. El hecho, in�dito, marc� otro paso en la aproximaci�n del conflicto a la villa.
Igor Gumenyuk ha servido dos veces en Donb�s en los �ltimos dos a�os. Ahora pelea en Konstantinivka pero reside en Kramatorsk. El d�a 5 acababa de pasar por la misma avenida que fue objetivo del AUV ruso. "Pens� que el ruido (la explosi�n) era el sonido de un motor. En las calles de Kostyantynivka hay muchos coches quemados (por los ataques de los drones). Cuando llegu� hace dos a�os a Kramatorsk casi no hab�a gente en las calles. La vida volvi� poco a poco, pero ahora se vuelven a marchar", comenta.
Dos d�as m�s tarde, los rusos lanzaron varias bombas de cientos de kilos acompa�adas de otros proyectiles cargados con munici�n de racimo contra la misma urbe.
Las detonaciones interrumpieron la conversaci�n de Ivan 'Vaha', el conductor del Peugeot Mad Max.
"�Son Kab (as� se llaman los descomunales artefactos)?", inquiri� el militar. Su compa�ero, Yevhen 'Krava', de 28, asinti� mientras se repet�an los brutales estallidos a poca distancia.
La proliferaci�n de los drones ha conmocionado la vida de los habitantes de Donb�s pero tambi�n la de los soldados que luchan en esta guerra. El conflicto ha pasado a ser una mezcla de im�genes propias de los textos de William Ford Gibson y su ciberpunk y otras ancladas en el pasado. Una combinaci�n de lo que ser�an t�cticas de la Primera Guerra Mundial y las que se podr�an poner en pr�ctica en una Tercera, parafraseando al Almirante franc�s Pierre Vandier, un alto responsable de la OTAN.
La �gida de los tanques ha concluido y casi no se les ve ya en el frente. Seg�n fuentes ucranianas citadas por el diario The New York Times, de los 31 blindados Abraham que EEUU suministr� al pa�s en 2023 -los m�s modernos del arsenal de Washington-, 19 han sido destruidos, da�ados o capturados, tras sufrir el embate de los drones. El resto ha sido retirado de la primera l�nea de combate.
"La nueva orden es que todas las unidades lleven a un soldado armado con una escopeta de cartuchos (como las de caza). Es el arma m�s eficaz contra los drones", aclara el teniente coronel Yehor 'Kent'.
Yehor habita en un s�tano de un edificio de apartamentos habilitado como cuartel general de su agrupaci�n. Tardaron dos semanas en prepararlo. Nadie podr�a imaginar que tras bajar las viejas escaleras y abrir la puerta de metal se encontrar�a con dependencias repletas de ordenadores conectados a drones, habit�culo con literas para los soldados y hasta una habitaci�n con ducha y lavadora.
Se han trasladado a este enclave hace s�lo dos jornadas. Antes estaban en Kostyantynivka pero la actividad de los AUVs hizo imposible su permanencia en esa localidad. "Cuando est�bamos viniendo hacia aqu�, un dron se estrell� conra un coche de bomberos que iba a apagar un fuego delante de mi veh�culo", recuerda Max 'Schmitz', el n�mero dos de Yehor.
Este �ltimo se acerca a una de las salas y regresa con la escopeta semiautom�tica de postas de origen turco que han incorporado a su arsenal. "Tiene 10 cartuchos. Cada veh�culo tiene que llevar un soldado con una en la parte de atr�s", dice.
Artur 'Alvarez' es uno de esos "porta escopetas". En las 4 ocasiones en las que ha sido enviado a combatir en el frente de Kostyantynivka, ha derribado cerca de 30 drones, seg�n su contabilidad. "Hay que disparar a unos 30 � 50 metros. La clave es no tener miedo", asevera.
La conversaci�n se detiene cuando unas im�genes en las pantallas de los ordenadores captan la atenci�n de Yehor. Los AUVs ucranianos han detectado a dos soldados rusos corriendo entre una arboleda.
"�Tened cuidado. No les perd�is de vista!", grita al piloto de los aparatos, con el que est� conectado v�a sat�lite.
Lo siguiente que se ve son enormes columnas de humo. La artiller�a ucraniana est� batiendo la zona donde se ha guarecido la pareja. "Ya estamos mandando un dron para bombardear ese mismo lugar", apostilla Yehor.
Tanto el teniente coronel como Max 'Shmidt' corroboran que ese tipo de avances, peque�os grupos de dos o tres personas, forman parte del nuevo estilo de asalto ruso. "A veces van a pie, otras en moto e incluso en bicicleta", apunta el oficial.
Los medios rusos han empezado a difundir la idea de que el ej�rcito de ese pa�s quiere resucitar incluso la "caballer�a", recuperando a los cuadr�pedos para sus ataques. "Se usan dos jinetes. Uno dirigiendo al caballo y otro cubriendo el avance con su arma. Al llegar a su destino, desmontan y atacan el reducto enemigo", explic� un oficial ruso al peri�dico Kommersant.
La infiltraci�n de los militares de Mosc� se ha visto facilitada por la carest�a de tropas que afronta el ej�rcito ucraniano. Como explicaba un analista de la publicaci�n Pravda Ucrania, la falta de soldados ha "creado agujeros" en las l�neas de defensa "que cada vez son m�s grandes" y por donde se est�n colando los militares rusos.
La penetraci�n de unidades rusas siguiendo estas maniobras provoc� una grave crisis de agosto pasado en Dobropillia, a unos 50 kil�metros al sur de Druzhkivka. La infiltraci�n s�lo se pudo frenar con el recurso al env�o de refuerzos de emergencia.
Entre ellos figuraba otro elemento futurista de esta era tan desquiciada. Los robots con ametralladoras de la 93 Brigada, que montaron personajes como Dmytro 'Khomyak', de 32 a�os, y Olexander 'Bratan', de 50.
El segundo se�ala a una de las plataformas acumuladas en el jard�n de la vivienda que hace las veces de garaje. "Colocamos una ametralladora pesada y unos altavoces con m�sica, y los lanzamos a batir todo el terreno", precisa.
Los robots que arreglan Dymytro y Olexander forman parte del cambio abismal al que se asiste en esta contienda. "En estos momentos el 30 � 40% de los env�os log�sticos se hacen ya con estos robots. Estamos preparando este otro que ser� un robot kamikaze. Relleno de explosivos", agrega el primero.
Max 'Shmidt' apunta al objetivo primordial de los ataques rusos, que no es desbaratar las l�neas de defensa ucranianas sino su sistema de suministro. "Los rusos quieren cortar las l�neas de abastecimiento log�stico", puntualiza.
'Shmidt' tambi�n es un veterano de esta conflagraci�n. Se alist� en diciembre del 2014. "En 2014 y 2015 pod�as imaginar cualquier tipo de ofensiva. En este momento no, tienes que pensar en los drones. La guerra cambia cada dos meses".
Max y Mihailo 'Mishka' -que conduce otra barbacoa, un Toyota blindado recubierto de enrejado y una tela de camuflaje- coinciden en que pese a la similitud en la est�tica de los veh�culos Mad Max, la confrontaci�n de 2014 y la actual no guardan ning�n paralelismo. "Ahora (los rusos) no capturan las ciudades, las hacen desaparecer, arras�ndolas primero", sentencia Mihailo, que naci� en la cercana Kostyantynivka.
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