
























A las 14.27 del 30 de marzo de 1981, John Hinckley Jr., obsesionado con la jovenc�sima actriz Jodie Foster e intentando llamar su atenci�n, surgi� de entre una multitud congregada a las puertas del Hotel Hilton de Washington y dispar� seis veces en menos de dos segundos contra el presidente de Estados Unidos, Ronald Reagan. Alcanz� al pol�tico, a su jefe de prensa, James Brady, que quedar�a en silla de ruedas, y a un agente del Servicio Secreto y a un polic�a. Este s�bado por la noche, 45 a�os y 25 d�as despu�s, casi exactamente en el mismo lugar, otro hombre, Cole Tomas Allen, atraves� a toda velocidad un control de seguridad junto al lobby del hotel, armado con una escopeta, una pistola y varios cuchillos, intentando llegar al sal�n de baile en el que se encontraban Donald Trump, la primera dama, el vicepresidente JD Vance y la c�pula del Gobierno estadounidense. Allen abri� fuego antes de ser derribado y reducido, alcanzando a otro miembro del Servicio Secreto en su chaleco antibalas, pero no logr� ejecutar la masacre para la que estaba preparado.
Durante cuatro d�cadas, el de Hinckley Jr., un perturbado, hab�a sido el �ltimo intento real de magnicidio en Estados Unidos, un pa�s tristemente acostumbrado a la violencia pol�tica. Su nombre ocupa un lugar destacado en el pabell�n de los asesinos o aspirantes, aunque no al nivel de los dos m�s famosos: Lee Harvey Oswald, el hombre que mat� a John F. Kennedy, y John Wilkes Booth, el asesino de Lincoln. Desde julio de 2024, ambos comparten categor�a con Thomas Matthew Crooks, el chico de 20 a�os que dispar� contra Trump en un mitin en Butler, Pensilvania, llegando a rozar su oreja y matando a un espectador antes de ser abatido.
La historia de EEUU est� plagada de violencia pol�tica al m�ximo nivel. El primer presidente que se salv� por los pelos fue Andrew Jackson, en los a�os 30 del siglo XIX. Cuatro murieron en el cargo: Lincoln, en 1865; James A. Garfield apenas 16 a�os despu�s, en 1881, a manos de Charles J. Guiteau, un enajenado que exig�a un puesto en su administraci�n. William McKinley en 1901, a manos del anarquista Leon Czolgosz. Y JFK, cuya muerte es todav�a hoy objeto de pol�mica, conspiraciones, investigaciones y publicaciones.

Intento de asesinato del presidente Reagan.GETTY
Hay m�s ejemplos de alto nivel. Robert Kennedy, hermano de JFK, fue asesinado en 1968, durante la campa�a electoral en la que aspiraba a la Casa Blanca. El mismo a�o en el que muri� tambi�n Martin Luther King. Huey Long, gobernador populisma y demagogo de Luisiana, fue aseinado en 1935, cuando empezaba a sonar como posible rival de Franklin D. Roosevelt.
Pero adem�s de ellos, tres m�s fueron heridos de bala: el mencionado Reagan, Teddy Roosevelt en 1912 y Donald Trump, que sobrevivi� en Butler y estuvo cerca de sufrir otro atentado meses despu�s, cuando su seguridad localiz� a un hombre apostado con un rifle en un campo de golf en Florida.
La violencia pol�tica tuvo momentos muy cr�ticos en los 60, 70 y 80, para ir reduci�ndose poco a poco. Sin embargo, los �ltimos a�os han sido especialmente peligrosos. El pasado septiembre, el activista conservador e influencer Charlie Kirk, amigo del presidente y muy seguido en el mundo MAGA, fue asesinado en el campus de una universidad en Utah. Su viuda, Erika, estaba anoche en la Cena de Corresponsales de la Casa Blanca y sali� llorando del acto, escoltada con las autoridades. El disparo en la Universidad de Utah fue el 46� en un recinto educativo el a�o pasado, y lleg� despu�s del asesinato de la speaker de la C�mara de Representantes de Minnesota, Melissa Hortman, y su marido. Y del intento de ejecuci�n del senador estatal de Minnesota John Hoffman y su mujer en la puerta de su casa, todos en la misma noche, el 14 de junio.
Poco antes, en abril de 2025, un hombre prendi� fuego a la residencia del gobernador de Pensilvania, Josh Shapiro, un presidenciable, con �l y toda su familia dentro. D�as despu�s, dos j�venes jud�os que trabajaban en la embajada de Israel en Washington fueron acribillados por razones pol�ticas y antisemitismo a la salida de una fiesta, y esa misma semana hubo un ataque en una manifestaci�n por los rehenes de Hamas en Colorado.

Intento de asesinato contra Trump en 2024.AP
No mucho antes, en diciembre de 2024, Luigi Mangione ejecut� por la espalda en una calle de Nueva York a un ejecutivo farmac�utico, y justo estos d�as ha sido muy pol�mico un podcast del NYT con periodistas progresistas en el que se relativizaba la gravedad del hecho. Tambi�n ha sido muy pol�mica durante a�os la forma de Donald Trump de burlarse de la ex speaker Nancy Pelosi, una de las l�deres dem�cratas m�s poderosas del �ltimo medio siglo, despu�s de que un hombre entrara en su casa y le rompiera el cr�neo a su marido con un martillo.
La violencia ha llegado a todos los niveles, incluyendo un plan para matar a Brett Kavanaugh, juez del Tribunal Supremo. En 2017 casi matan al congresista republicano Steve Scalise, que ayer estaba tambi�n en la fiesta y ayud� a evacuar a varios compa�eros, mientras jugaba al b�isbol con otros miembros de su partido en Virginia. Algo parecido le ocurri� a la congresista dem�crata Gabby Gifford, esposa del astronauta, senador y tambi�n candidato dem�crata Mark Kelly, que recibi� un tiro en la cabeza en 2011.
En mayo de 2023, Sai Varshith Kandula, un joven de 19 a�os de Missouri, fue detenido y ha sido condenado por estrellar un cami�n contra la fachada de la Casa Blanca. No estuvo ni siquiera cerca del presidente, pero declar� que su intenci�n era acabar con �l. Hace unas semanas, otro hombre fue detenido tras irrumpir violentamente en el complejo de Mar-a-Lago, la residencia de Trump en Florida, aunque el presidente estaba esos d�as en Washington.
Tres a�os antes, en 2020, el FBI desbarat� una conspiraci�n de ultraderechistas y supremacistas que quer�an secuestrar y asesinar a Gretchen Whitmer, la gobernadora del Estado de Michigan y uno de los nombres que m�s suenan dentro del Partido Dem�crata como candidata presidencial en 2028. En la d�cada de 1970 se produjeron m�s de 450 casos, seg�n acad�micos. Desde 1980 fue a menos, a pesar del intento de asesinato de Reagan. En los 90 hubo algunos picos, especialmente el salvaje atentado con bomba en un edificio federal de la ciudad de Oklahoma, en 1995, que mat� a 168 personas, el peor acto de terrorismo local del pa�s. La violencia pol�tica empez� a aumentar de nuevo en 2016, seg�n los expertos consultados, y no parece que se haya llegado a la cima de la ola todav�a.
El polit�logo Robert Pape, de la Universidad de Chicago, ha definido esta �poca como "la era del populismo violento" y denunciado que "la pol�tica estadounidense est� en niveles hist�ricamente altos de violencia, tanto en la derecha como en la izquierda, que han ido agrav�ndose". Lo atribuye a una mezcla del debilitamiento constante de instituciones democr�ticas cruciales y de las tendencias antidemocr�ticas de varios grupos. Una v�a que, afirma, s�lo va a peor.
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