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La tregua de tres d�as declarada por Rusia con motivo del D�a de la Victoria ha arrancado entre acusaciones cruzadas y sin se�ales de una desescalada real sobre el terreno. Mosc� asegur� este domingo que Kiev ha violado el alto el fuego con ataques de drones y artiller�a, incluida una acci�n sobre Crimea, mientras Ucrania sigue informando de combates y bombardeos en distintos puntos del frente. Lejos de consolidar una pausa, las primeras horas del cese temporal han vuelto a dejar claro hasta qu� punto ambas partes libran tambi�n una batalla por imponer su relato en un momento en el que se ha vuelto a detectar un posible dron ruso en Polonia.
Apenas entr� en vigor la tregua de tres d�as anunciada para el 9, 10 y 11 de mayo, el Ministerio de Defensa ruso acus� a Kiev de violar el alto el fuego con ataques de drones y artiller�a contra posiciones rusas. La versi�n oficial, difundida por Interfax, hablaba este domingo de bombardeos ucranianos a lo largo del frente y de 57 drones supuestamente derribados. En paralelo, las autoridades de ocupaci�n en Crimea llevaban d�as denunciando intentos de ataque sobre la pen�nsula: el gobernador impuesto por Mosc� en Sebastopol asegur� el 8 de mayo que la defensa antia�rea estaba repeliendo un ataque y que al menos cuatro drones hab�an sido abatidos.
Kiev y Mosc� saben que est�n ante un alto el fuego sin confianza mutua, sin mecanismo de verificaci�n y sin voluntad real de congelar la guerra. La tregua fue presentada por Donald Trump como un par�ntesis pactado entre ambos bandos, con intercambio de mil prisioneros por cada parte incluido. Pero sobre el terreno nadie se comport� como si la guerra hubiese quedado suspendida. Reuters inform� este domingo de al menos 147 combates en las �ltimas 24 horas, seg�n el parte del Estado Mayor ucraniano, y de nuevas v�ctimas civiles en Zaporizhia, Jers�n, Dnipropetrovsk y J�rkiv por ataques rusos con drones y artiller�a.
Lo que de nuevo ha quedado al descubierto es la pelea por imponer el relato de la tregua. Rusia intenta presentarse como la parte razonable que ofrece pausas humanitarias y conmemorativas, mientras acusa a Ucrania de sabotear cualquier oportunidad de desescalada. Kiev responde con una mezcla de iron�a y escepticismo. Volodimir Zelenski ya hab�a dejado claro antes del 9 de mayo que no ve�a sentido en detener la guerra s�lo para proteger el desfile de la Plaza Roja mientras segu�an cayendo bombas sobre ciudades ucranianas. La desconfianza se alimenta tambi�n de hechos recientes, como cuando el 5 de mayo, horas antes de que expirara otra propuesta ucraniana de cese del fuego, ataques rusos mataron al menos a 27 personas en distintas ciudades del este, seg�n Reuters.
Crimea ocupa en este pulso un lugar especial. Para Mosc�, cualquier golpe all� tiene un valor militar y otro simb�lico. La pen�nsula anexionada en 2014 es retaguardia log�stica, base naval y escaparate del control ruso del mar Negro. Tambi�n es una frontera mental del r�gimen de Putin: por eso cada dron sobre Sebastopol, cada explosi�n cerca de Dzhankoi o cada cierre preventivo activa de inmediato un a la m�quina propagandista, con su lenguaje de profanaci�n y castigo.
Serguei Aksyonov, el jefe prorruso de Crimea, atribuy� a un ataque ucraniano la muerte de cinco civiles en Dzhankoi justo despu�s de la medianoche del 6 de mayo, aunque todo apuntaba a que el golpe se hab�a producido antes de que entrara en vigor la propuesta de tregua de Kiev.
De nuevo la cronolog�a se ha convertido en arma pol�tica. Mosc� denuncia violaciones ucranianas con un lenguaje rotundo y cifras altas. Kiev evita a veces entrar en un duelo verbal, pero sigue reportando muertos, heridos y drones rusos en su espacio a�reo.
La acusaci�n sobre Crimea sirve para blindar la narrativa patri�tica en torno al D�a de la Victoria, justificar nuevas represalias y reforzar la idea de que Rusia combate no s�lo en el frente, sino tambi�n contra una amenaza que se atreve a rozar su s�mbolo territorial m�s preciado. El problema para el Kremlin es que esa ret�rica convive con una realidad menos �pica: ni siquiera en los d�as de mayor carga simb�lica logra evitar que le salpique por completo lo que ocurre en el campo de batalla en una guerra enarbolada precisamente en nombre de la seguridad de la patria.
Hoy por la ma�ana los aeropuertos del sur de Rusia han reanudado completamente sus operaciones tras el ataque con drones a una oficina de navegaci�n a�rea en Rostov del Don. En una reuni�n del Consejo de Seguridad celebrada el 8 de mayo, Vladimir Putin calific� el ataque contra el edificio de la rama de navegaci�n a�rea del sur de Rusia como un "acto de terrorismo" y afirm� que el ataque "sin duda podr�a haber afectado la seguridad de aeronaves civiles".
Mientras tanto, en Polonia se descubri� un dron con "una inscripci�n en cir�lico" cerca de la ciudad de Bartoszyce, en el norte del pa�s, a menos de 20 kil�metros de la frontera rusa. Dado el alcance limitado del dron, no pudo haber volado desde Ucrania. Algunos indicios apuntan a que se origin� en la regi�n de Kaliningrado, seg�n medios locales. Una fuente de Onet cercana al Ministerio de Defensa polaco especula que personal militar ruso estaba realizando ejercicios y "podr�a haber perdido alg�n objeto"
No es la primera vez que drones rusos sobrevuelan Polonia, violando su espacio a�reo. Uno de los incidentes m�s significativos ocurri� la noche del 10 de septiembre de 2025, cuando varias decenas de drones rusos entraron en territorio polaco. Algunos fueron derribados y se desplegaron aviones de combate para interceptarlos.
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