
























Gennaro ScalaCorriere della Sera
Actualizado
Son aproximadamente las doce y media cuando comienza la acci�n. En la plaza Medaglie d'Oro, que une los barrios de Vomero y Arenella, en N�poles, un hombre pasea frente a los escaparates de la sucursal de Cr�dit Agricole y observa movimientos extra�os, agitados. No es una impresi�n: marca el 112. Esa llamada hace saltar la alarma. En cuesti�n de minutos la plaza se llena de sirenas. Los carabineros rodean la entidad y lo confirman: s�, es un atraco. Dentro hay rehenes, muchos. Al menos 25 entre clientes y empleados. Los asaltantes est�n armados, llevan el rostro cubierto. Uno de ellos, al ver los coches del cuerpo en el exterior, apunta con la pistola al director.
La tensi�n aumenta de inmediato. "Al�jense, que si estos disparan corren el riesgo de resultar heridos o algo peor", grita un agente a los curiosos que se agolpan a cierta distancia, atra�dos por esa escena irreal que en pocos minutos ha transformado la plaza del barrio en el escenario de una pel�cula polic�aca. Con los delincuentes armados, los rehenes permanecen all� cerca de una hora, entre las 12:30 y las 13:30. Son reunidos y encerrados en una peque�a sala. Escuchan los movimientos de los atracadores, ven las armas, perciben el peligro. No hay negociaciones, no hay se�ales de rendici�n.
Los asaltantes se mueven con decisi�n. Saben qu� hacer y ad�nde ir. Se dirigen a las cajas de seguridad y fuerzan decenas. El tiempo transcurre lentamente para quienes est�n obligados a permanecer inm�viles bajo la amenaza de las armas. Tres personas sufren indisposiciones ya durante esos minutos. A algunos les cuesta respirar, otros tiemblan. El miedo es palpable, casi f�sico.
En el exterior, mientras tanto, el dispositivo de seguridad se refuerza. La zona queda blindada y se establecen controles. Se sigue el protocolo: los carabineros esperan refuerzos del Gis, el Grupo de Intervenci�n Especial, en camino desde Livorno. La incertidumbre es total: ni siquiera est� claro si los asaltantes siguen dentro. No se descarta una huida al estilo de la "banda del butr�n", a trav�s de t�neles subterr�neos excavados o adaptados para la ocasi�n.
Mientras tanto, entre los presentes en la plaza, circulan rumores, hip�tesis, temores. Algunos hablan de disparos, otros afirman haber visto movimientos sospechosos en los minutos previos. Los investigadores mantienen el m�ximo sigilo.
En torno a las 13:30 llega el giro en los acontecimientos. Los bomberos y los carabineros logran abrir un acceso y sacar a los rehenes. Salen uno a uno entre dos filas de agentes, visiblemente afectados. Algunos se abrazan, otros permanecen en silencio, a�n en estado de shock. Todos est�n vivos. Conmocionados, pero ilesos.
Seis personas reciben atenci�n m�dica en el lugar: nada grave, solo los efectos del shock y del miedo acumulado durante esos interminables minutos. Nadie es trasladado al hospital, pero los sanitarios del 112 permanecen durante largo tiempo para atender a quien lo necesita.
Pocos minutos despu�s llega tambi�n el fiscal jefe de N�poles, Nicola Gratteri, que sigue de cerca las operaciones y se re�ne con los investigadores de los carabineros. Pero el caso est� lejos de cerrarse. Al contrario.
Durante horas persiste la duda: �los atracadores siguen dentro? �Son solo tres o hay otros armados que no se mostraron a los rehenes? �Se han escondido en las dependencias del banco? �O han logrado escapar aprovechando alguna v�a alternativa?
La respuesta llega s�lo por la tarde, en torno a las 17:00, cuando el Gis irrumpe en la sucursal tras esperar el momento considerado m�s seguro para intervenir. La operaci�n es r�pida y precisa. Pero dentro ya no hay nadie.
Los asaltantes han huido por donde entraron: un agujero practicado en el suelo, conectado a un t�nel subterr�neo. Un paso preparado con antelaci�n, probablemente conectado a la red de alcantarillado o a cavidades ya existentes. Una t�cnica que recuerda a los robos m�s sofisticados, planificados al detalle.
Decenas de cajas de seguridad han sido forzadas. El bot�n, sin embargo, sigue siendo una inc�gnita: el contenido de las cajas s�lo lo conocen los clientes y podr�a saberse en los pr�ximos d�as, cuando se presenten las denuncias.
Fuera del banco, los investigadores analizan tambi�n un coche con matr�cula de papel, presuntamente utilizado por la banda para llegar a la zona y quiz� para huir tras el golpe. El veh�culo est� siendo sometido a inspecciones.
La b�squeda est� en marcha. Los carabineros est�n recabando los testimonios de los 25 rehenes, escuchados uno por uno para reconstruir cada detalle �til: los movimientos de los atracadores, las palabras pronunciadas, posibles acentos, detalles sobre la ropa o las armas. "Eran italianos", es por ahora lo que se desprende.
A �ltima hora de la tarde de ayer llega tambi�n la intervenci�n del prefecto de N�poles, Michele di Bari, que expresa "el mayor reconocimiento por la elevada profesionalidad, el coraje y el sentido de Estado demostrados por el cuerpo de los carabineros", subrayando la capacidad de respuesta del sistema de seguridad territorial.
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