
























Agostino GramignaCorriere della Sera
Actualizado
Sin duda. A 50 metros de profundidad, la narcosis por nitr�geno es un riesgo real si los buceadores no est�n adecuadamente entrenados.
Antes que nada, en el mar no existe un lugar completamente seguro, ni siquiera para un submarinista experto. Incluso en aguas abiertas puede producirse un accidente fatal.
Las cuevas marinas tienen caracter�sticas particulares. No se puede entrar en ellas sin una l�nea gu�a —el llamado "hilo de Ariadna"— y mosquetones para fijarla a las paredes y crear puntos de referencia.
Adem�s, mucho depende de la estructura de la cueva: si tiene una sola salida o varias. En cualquier caso, conocer bien la morfolog�a no es suficiente. Tambi�n es necesario entender c�mo reaccionan el oleaje, las corrientes, las mareas y los remolinos submarinos, que pueden llegar a lanzar a un buceador contra las paredes de la cueva.
Por el momento es dif�cil saberlo con certeza debido a la falta de datos precisos. Sin embargo, pueden contemplarse dos escenarios.
El primero es que el gas contenido en las botellas no fuera apto para la respiraci�n, quiz� debido a una contaminaci�n durante la carga con un compresor defectuoso, provocando una intoxicaci�n. No obstante, parece poco probable que esto afectara simult�neamente a las cinco v�ctimas.
La segunda hip�tesis, considerada m�s plausible, es que surgiera un problema dentro de la cueva que bloque� o desorient� a los submarinistas, impidi�ndoles encontrar la salida hasta quedarse sin ox�geno.
No se puede improvisar una inmersi�n de este tipo. El cuerpo debe acostumbrarse gradualmente a la presi�n respiratoria, muy distinta a la de la superficie o a la de una inmersi�n recreativa de 10 o 12 metros.
La narcosis por nitr�geno es adem�s un fen�meno subjetivo: algunas personas pueden sufrirla a 30 metros y otras no experimentarla ni siquiera a 80.
Por eso el entrenamiento consiste en adaptar progresivamente el organismo a esas profundidades, poco a poco y durante varios d�as. La narcosis puede provocar p�rdida de orientaci�n y confusi�n mental.
Cuando existe un centro de buceo o una empresa organizadora, es esta la responsable de garantizar los controles.
El aire respirable debe estar libre de gases contaminantes: aproximadamente un 20% debe ser ox�geno y el resto nitr�geno, sin presencia de otros gases peligrosos. Adem�s, los compresores necesitan un mantenimiento constante y adecuado.
No necesariamente. Los efectos pueden aparecer con retraso. Por eso, si un submarinista empieza a notar s�ntomas extra�os, debe avisar inmediatamente al resto del grupo.
Depende del tipo de misi�n y del tiempo previsto bajo el agua. Es posible permanecer hasta 40 minutos o m�s si se dispone de suministro continuo desde la superficie o de varias botellas adicionales, aunque esto no suele ser pr�ctico.
A esas profundidades no se puede permanecer demasiado tiempo porque tambi�n hay que considerar el tiempo necesario para la descompresi�n.
Hoy existen sistemas modernos como los rebreathers, dispositivos que reciclan el aire exhalado, eliminan el di�xido de carbono y reponen el ox�geno consumido, permitiendo una mayor autonom�a.
En cualquier caso, una inmersi�n a 50 metros no se realiza por ocio: se hace para completar una operaci�n concreta en poco tiempo y regresar despu�s a la superficie siguiendo un protocolo de descompresi�n.
El p�nico. El miedo altera la respiraci�n, provoca confusi�n y puede poner en peligro tambi�n a los compa�eros de inmersi�n. Por eso es fundamental el entrenamiento espec�fico para situaciones de emergencia y rescate.
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