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Donald Trump ha aterrizado este mi�rcoles en Pek�n para una visita oficial que refleja un cambio dr�stico en el equilibrio de poder respecto a su viaje de 2017. Mientras que en el pasado Washington confiaba en contener al gigante asi�tico mediante presi�n comercial, el presidente estadounidense se encuentra ahora con una China tecnol�gicamente m�s avanzada y con una influencia global significativamente mayor.
El recibimiento en la pista del aeropuerto, marcado por honores militares y la bienvenida del vicepresidente chino Han Zheng, ha dado paso a una cumbre cargada de simbolismo y tensi�n. Trump viaja acompa�ado de su familia y de una �lite empresarial que incluye a Elon Musk (Tesla), Tim Cook (Apple) y Jensen Huang (Nvidia), lo que subraya que la interdependencia econ�mica persiste a pesar de la creciente rivalidad geopol�tica.
El punto m�s cr�tico de la agenda es Taiw�n. Antes de su llegada, Trump provoc� un profundo "nerviosismo" en Taip�i al sugerir que hablar�a con Xi sobre la venta de armas estadounidenses a la isla, rompiendo una norma diplom�tica de d�cadas seg�n la cual Washington no consultaba estas decisiones con Pek�n. Esta posible "moneda de cambio" preocupa a los aliados asi�ticos, especialmente tras el reciente paquete r�cord de venta de armas por valor de 11.100 millones de d�lares. La inclusi�n inusual del secretario de Defensa, Pete Hegseth, en la delegaci�n busca precisamente reforzar la comunicaci�n militar para evitar choques accidentales.
En el �mbito econ�mico, la cumbre busca evitar la reanudaci�n de la guerra comercial mediante la posible creaci�n de una "Junta de Comercio" bilateral. Se espera que se confirme la venta de 500 aviones Boeing 737 Max, un pedido hist�rico para el fabricante estadounidense. No obstante, el contexto es complejo: Trump llega debilitado pol�ticamente por la guerra en Ir�n, un conflicto en el que China ha servido de salvavidas econ�mico para Teher�n mediante la compra de petr�leo.
A pesar de las fricciones, Trump ha descrito a Xi como "un amigo", mientras que Pek�n insiste en que la cooperaci�n debe basarse en el respeto mutuo. La agenda oficial concluir� con una visita al Templo del Cielo y un banquete de Estado, bajo un dispositivo de seguridad que ha blindado por completo el centro de la capital china.





















