Hungr�a
El futuro primer ministro h�ngaro no da pistas sobre su Gobierno una semana despu�s de las elecciones

El primer ministro h�ngaro en funciones, P�ter Magyar, en una rueda de prensa esta semana.Efe
Carmen Valero Berl�n
Actualizado
Una semana despu�s de las elecciones que pusieron fin a la era de Viktor Orban, siguen sin aparecer indicios claros sobre qui�nes podr�an integrar el futuro Gobierno h�ngaro. No hay nombres, no hay equipo, no hay estructura visible. La ausencia de definiciones empieza a adquirir un significado pol�tico.
Mientras tanto, el vencedor de los comicios, P�ter Magyar, contin�a actuando como en campa�a: fija posiciones, marca el ritmo del debate p�blico, pero a�n no ha dado el paso hacia la construcci�n de un Ejecutivo. Parte de esa indefinici�n responde a la naturaleza del movimiento que lidera, TISZA, una plataforma heterog�nea que agrupa sensibilidades muy diversas. Traducir ese bloque transversal en un gabinete coherente ser� uno de sus principales retos.
Entre tanto, Magyar ha intensificado su ofensiva contra el sistema heredado, el modelo construido durante a�os por Orban. El ex primer ministro, tras una derrota electoral que acept� sin titubeos, ha pasado de la confrontaci�n al repliegue: de la primera l�nea a una llamativa ausencia.
Es la hora de Magyar, que no ha cesado en la denuncia de irregularidades en la administraci�n saliente: desde la posible destrucci�n de documentos hasta la firma de acuerdos secretos o la presunta desviaci�n de miles de millones de fondos p�blicos. Ha anunciado su intenci�n de cerrar o intervenir los medios p�blicos, a los que considera una maquinaria de propaganda, y ha pedido la dimisi�n de la c�pula judicial.
En paralelo, ha puesto en marcha un canal de denuncias an�nimas, difundido a trav�s de sus redes, en el que invita a ciudadanos y funcionarios a aportar informaci�n sobre corrupci�n. La iniciativa, sin estructura institucional definida ni datos p�blicos sobre su funcionamiento, convierte la transici�n en una suerte de auditor�a desde abajo. La transparencia se invoca, pero el mecanismo no es transparente, abriendo la puerta a un liderazgo igualmente personalista, aunque de signo contrario.
La tensi�n se extiende tambi�n al plano institucional. Magyar ya se ha reunido con el presidente, Tam�s Sulyok, pero el encuentro estuvo marcado por la confrontaci�n y dist� de ser cordial. Antes incluso de la reuni�n, el l�der de TISZA hab�a pedido su dimisi�n, al considerarlo un representante del sistema de Orban. El gesto tiene un alcance limitado: elegido por el Parlamento para un mandato que se extiende hasta 2029, ser� el propio Sulyok quien deba formalizar el relevo.





























