
























Pablo ScarpelliniColaborador Los �ngeles
Actualizado
Cuando el disparo de Thomas Matthew Crooks, un joven de 20 a�os de Pensilvania, pas� rozando la cabeza de Donald Trump durante un mitin electoral en Butler, quedaban cuatro meses para las elecciones presidenciales y nadie pod�a predecir una victoria en las urnas tan contundente como la que acab� firmando el republicano en noviembre de 2024. Se dijo entonces que hab�a sido un montaje para que Trump se erigiera en m�rtir y pudiera ganar votos entre indecisos y descontentos con la gesti�n del entonces presidente Joe Biden. Las fotos del candidato republicano alzando el pu�o con la cara manchada de sangre espolearon a los ac�rrimos del trumpismo. Fueron varios los analistas que indicaron que el incidente fue clave para que llegara a la Casa Blanca.
El fallido intento de asesinato al presidente de Estados Unidos del pasado s�bado en Washington, de manos de un californiano de 31 a�os, Cole Tomas Allen, ha dejado una sensaci�n parecida. Ha despertado, por un lado, las teor�as conspiratorias que apuntan a un montaje para favorecer al republicano en un momento de claro descontento con su gesti�n, y, por otro, ha avivado el debate sobre si el atentado, en realidad, puede tener un impacto en las elecciones de medio mandato del pr�ximo mes de noviembre.
No han faltado las voces de analistas televisivos que creen que podr�a ayudar a mejorar su imagen, como ya sucedi� tras el atentado de Pensilvania y el intento de un hombre escondido entre unos arbustos en un campo de golf en Florida en septiembre de 2024, condenado despu�s a cadena perpetua. El problema para el actual titular de la Casa Blanca es que la situaci�n ahora es muy diferente. Casi un a�o y medio despu�s de asumir su segundo mandato, su popularidad est� por los suelos. La guerra en Ir�n que desat� de forma unilateral hace casi dos meses para favorecer los intereses de Israel, ha disparado los precios de la gasolina m�s de un 30% en Estados Unidos y despertado los ecos de recesi�n e inflaci�n que tanto resonaron durante los a�os de su predecesor.
La �ltima encuesta de AP-Norc sit�a el nivel de aprobaci�n del presidente en un 30% en lo tocante a su gesti�n econ�mica en abril frente al 38% que ten�a en marzo. Solo el 23% cree que est� haciendo un buen trabajo manejando el coste de vida de los estadounidenses y un 72% est� convencido de que el pa�s est� yendo en la direcci�n equivocada.
Despu�s est� la marcha de la guerra en Ir�n, que s�lo un 32% respalda. Una mayor�a, un 61%, se opone a continuar con las operaciones militares en Oriente Medio, lo que refleja una evidente fatiga del electorado con una guerra que no solo no les ata�e sino que les est� haciendo la vida imposible en casa. Seg�n datos del Departamento de Energ�a de EEUU, el conductor promedio est� pagando aproximadamente 38 d�lares m�s al mes, mientras que los propietarios de veh�culos m�s grandes o SUV enfrentan aumentos de unos 55 d�lares mensuales. Eso, en un pa�s donde m�s del 50% tiene dificultades para llegar a fin de mes, de acuerdo a varios estudios recientes, puede resultar un factor determinante en cualquier contienda electoral. "Es la econom�a, est�pido", como dec�a Bill Clinton durante su campa�a contra George H. Bush, lo que al final tiene m�s peso a la hora de votar.
Con muchos meses todav�a por delante, el panorama luce poco alentador para las huestes conservadoras. La intenci�n de voto gen�rica para el Congreso favorece actualmente a los dem�cratas, con ventajas que oscilan entre dos y ocho puntos porcentuales, seg�n la encuesta. Hay mucho en juego: los 435 esca�os de la C�mara de Representantes y un tercio del Senado, lo que determinar� la habilidad de Trump para gobernar si los republicanos pierden su mayor�a exigua en ambas c�maras del Congreso.
Cualquier soplo de viento favorable le sirve a Trump en un momento pol�tico tan delicado, incluso un intento de atentado en el que no estuvo ni cerca de perder la vida. Karoline Leavitt, su fiel secretaria de prensa, bien lo sabe. El lunes aprovech� su habitual comparecencia ante los medios para culpar a miembros del Partido Dem�crata y a ciertos medios por alimentar el clima de violencia pol�tica que est� provocando estos ataques contra su presidente. Atribuy� la violencia a un "culto de odio de la izquierda contra el presidente y todos aquellos que lo apoyan y trabajan para �l".
Trump ha hecho lo suyo para usar de forma efectiva los atentados en su contra, especialmente el de Pensilvania. Se neg� a abandonar el escenario desde el que estaba dando el mitin y levant� el pu�o en se�al de desaf�o a los violentos y sus detractores, enviando un mensaje de presunta invulnerabilidad. Despu�s, su equipo exprimi� el incidente al m�ximo, vendiendo todo tipo de parafernalia conmemorativa: camisetas, gorras, taza. Incluy� incluso al Alt�simo en la f�rmula. "Dios me salv�", dijo despu�s. "Muchas personas me han dicho que Dios me perdon� la vida por una raz�n. Esa raz�n era salvar a nuestro pa�s y devolver a Estados Unidos su grandeza. Y ahora vamos a cumplir esa misi�n juntos".
La realidad ha resultado ser muy distinta. La promesa de un pa�s perfecto, sin inmigrantes indocumentados ni extranjeros amenazando sus puestos de trabajo, con la gasolina por los suelos y la econom�a local disparada, ha resultado ser un fiasco, una promesa vac�a. A seis meses de las elecciones, las encuestas dicen que ni el fanatismo cristiano de las hordas del universo MAGA le puede salvar.
此内容由惯性聚合(RSS阅读器)自动聚合整理,仅供阅读参考。 原文来自 — 版权归原作者所有。