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En 1967, un a�o despu�s de su independencia de Reino Unido, Botsuana descubri� su primer gran yacimiento de diamantes. Justo por esa �poca, pero a 8.500 kil�metros de distancia, se detect� la enfermedad holandesa, un fen�meno econ�mico que ha terminado migrando a este pa�s del sur de �frica casi medio siglo despu�s. Si para Pa�ses Bajos fue la explotaci�n de sus grandes reservas de gas natural lo que fortaleci� su moneda y perjudic� al resto de exportaciones, para Botsuana est�n siendo los diamantes los que da�an al resto de su econom�a.
La afirmaci�n suena exc�ntrica por el halo que rodea a estas piedras tan deseadas, pero sus parientes sint�ticos les han pisado el terreno. El gran �xito de los diamantes hab�a contribuido a que el pa�s no diversificara su econom�a. Los diamantes cultivados en laboratorio son qu�micamente id�nticos a las gemas naturales y mucho m�s baratos. A�n as�, el Gobierno de Gaborone sigue prendado del brillo que convirti� a este pa�s de 2,8 millones de habitantes en uno de los m�s pujantes del continente y en una democracia estable.
La hist�rica firma De Beers, la misma que durante un siglo monopoliz� el mercado mundial de diamantes (ahora controla un 30% aproximadamente) est� a la venta. Y Botsuana quiere pujar y aumentar la participaci�n del 15% que ya posee, seg�n se�al� el semanario The Economist en un art�culo reciente. Botsuana representa actualmente en 72% de la producci�n de De Beers (fue la redactora publicitaria Frances Gerety la que en 1947 escribi� aquello de "Un diamante es para siempre") y su intenci�n es controlar el 25% de la firma. Ese porcentaje le dar�a la posibilidad de vetar decisiones.
Porque Angola, el competidor que desplaz� a Botsuana hace un par de a�os como el mayor productor mundial, tambi�n est� interesada en la compra de acciones. "No somos solo custodios de la riqueza de la tierra, debemos convertirnos en arquitectos de su valor", afirm� el presidente botsuano, Duma Boko.

Un cami�n transporta piedras en bruto desde la mina a cielo abierto de Orapa, en Lethakane (Botsuana).Sello MotsetaAp
Keith Jefferis fue vicegobernador del Banco de Botsuana y ahora dirige la firma Econsult Botswana. Este economista diagnostica que su pa�s sufre, sin duda, la enfermedad holandesa, de la que es experto. Sus informes sobre c�mo la ca�da de los diamantes afecta al presupuesto nacional y a otros sectores de su pa�s son la referencia. Jefferis se pone la bata de doctor y explica a EL MUNDO en un email los s�ntomas de la dolencia: c�mo �las ventas y exportaciones han disminuido desde 2023, y han ca�do dos tercios respecto al nivel de 2022�.
Esta bajada "ha tenido un impacto importante en los ingresos fiscales del Estado procedentes de los diamantes, que han sido la principal fuente de ingresos gubernamentales". �La principal consecuencia? "Ha provocado grandes d�ficits presupuestarios, as� como d�ficits en la balanza de pagos".
"Los d�as de los diamantes como negocio boyante han terminado", sentencia Jefferis, ya que al ser "mucho m�s baratos, los sint�ticos han ganado una cuota de mercado cada vez mayor en el sector de la joyer�a". �Reaccionar� Botsuana y se decidir� a diversificar? "Siempre y cuando cuente con el respaldo de pol�ticas macroecon�micas y microecon�micas adecuadas", responde el antiguo vicegobernador del Banco de Botsuana.
"Esta gente quiere aumentar sus acciones en el Titanic despu�s de que ya se haya hundido", sentencia Roman Grynberg, catedr�tico de Econom�a de la Universidad de Namibia y ex investigador del Botswana Institute for Development Policy Analysis (BIDPA). "Bostuana sab�a del riesgo de los diamantes sint�ticos de calidad gema hace 10 a�os cuando yo trabajaba en el BIDPA. Simplemente no quisieron escuchar", se�ala. Quien dice este catedr�tico que s� puso mucha atenci�n fue Nicky Oppenheimer, el multimillonario sudafricano, �ltimo miembro de esta dinast�a en controlar De Beers: "Vendi� su participaci�n del 40% por unos 11.000 millones de d�lares a Anglo American en 2011. Ahora Anglo est� vendiendo su 85% por 2.300 millones".
Su abuelo, Ernest Oppenheimer, fund� Anglo American, que tom� el control de De Beers en los a�os 20. Hab�a sido creada por el brit�nico Cecil Rhodes en 1888. El nombre de De Beers viene del apellido de los due�os del terreno en Sud�frica donde se encontr� el primer diamante 20 a�os antes, cerca del r�o Orange. Rhodes, que comenz� alquilando bombas de agua para los mineros, compr� pr�cticamente todas las minas y cre� una red de distribuci�n con la que se hizo con el monopolio y fijaba los precios. Dejaba fuera del mercado gran cantidad de gemas.
El alem�n Ernest Oppenheimer tom� el control de De Beers en 1927 y llev� la empresa a lo m�s alto. Hasta que, tras la Gran Depresi�n, las ventas de anillos de compromiso se hundieron. Fue el momento de contratar a la agencia publicitaria neoyorquina N. W. Ayer y del popular eslogan "Un diamante es para siempre". Cal� la idea de que gastarse una fortuna para sellar el amor eterno era l�gico. Un anillo que habr�a que conservar como el matrimonio... y as� no inundar de diamantes el mercado de segunda mano. Pero ni los diamantes ni los matrimonios cumplen ya muchas veces aquella m�xima.
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