


























Unos seis millones de ciudadanos est�n llamados a votar este jueves en las elecciones municipales de Londres, las m�s re�idas y trascendentales en d�cadas. "Podemos asistir a uno de los cambios m�s radicales en la pol�tica de la capital de los �ltimos a�os", pronostica Jim Waterson en el blog London Centric. Los sondeos proyectan la desfiguraci�n del mapa pol�tico de la capital brit�nica en la contienda de mayo que se celebra junto a comicios locales en el resto de Inglaterra y auton�micas en Escocia y Gales, en plena crisis de confianza en el primer ministro, Keir Starmer, y a casi dos a�os de la mayor�a absoluta del laborismo en las generales del Reino Unido.
El jefe del Gobierno es el l�der m�s impopular de todos los tiempos y la formaci�n de centroizquierda arriesga su incuestionable dominio en la mayor�a de las 32 autoridades del �rea Metropolitana de Londres. "La situaci�n es una pesadilla para los laboristas", reconoce Tony Travers, profesor de la London School of Economics.
El experto aventura una ruptura "s�smica" del mapa pol�tico de la urbe, que el laborismo controla desde finales de los a�os 90. "Como son el partido dominante y ahora son muy impopulares, su voto se est� fragmentando entre cuatro partidos diferentes", explica, en referencia a la potencial dispersi�n del voto rojo hacia los Verdes, los moderados Liberal Dem�cratas, los conservadores o la ultraderecha de Reform UK, el partido inmigraci�n de Nigel Farage.
A la ciudad se le identifica como un donut de tres colores: rojo en el interior, en representaci�n de los municipios controlados por el laborismo; azul a�il conservador en el borde exterior; y lingotazos anaranjados en el suroeste, donde resiste el Partido Liberal Dem�crata.
La harmon�a entre las fuerzas tradicionales corre el riesgo de quebrarse con el auge de sendos polos radicales en el discurso pol�tico y, si las proyecciones se confirman, los Verdes penetrar�n en focos urbanos del interior del donut y Reform ganar� esca�os en barrios perif�ricos que fueron absorbidos por la metr�poli en la reforma de 1965.
La formaci�n ecol�gica tiene asegurado el voto de Sarah, simpatizante laborista. Dise�adora, con pareja estable y sin hijos, se ha convertido en misionera verde desde que escuch� en vivo a Zack Polanski, l�der y art�fice del espectacular auge y transformaci�n del partido en el movimiento m�s progresista y popular del Reino Unido. "Es aut�ntico. Le preocupa la comunidad. Tiene gancho y conecta con la gente", describe entusiasmada.
Le conoci� en Hackney, distrito multicolor, de profesionales emergentes, con focos de pobreza radical. Est� en el objetivo de los Verdes que proponen subir los impuestos a los multimillonarios, regularizar las drogas duras, sancionar a Israel y control de los alquileres de viviendas, adem�s de impulsar medidas contra el cambio clim�tico.
"Me atraen los Verdes, pero no me f�o de que sepan gestionar un distrito", apunta Heather en Brixton Village, el mercado afrocaribe�o del distrito de Lambeth, en el sur de Londres. Es otra plaza joven, mestiza, ruidosa y al borde de la ebullici�n que Polanski quiere a�adir a su porfolio de dominios urbanos. La propaganda laborista advierte de presuntas irregularidades en municipios liderados por los Verdes y de supuestas acciones antisemitas de una treintena de sus candidatos electorales.
La t�ctica puede ahuyentar a votantes indecisos que, como Heather, buscan una alternativa convincente. "Los laboristas est�n muy c�modos, gestionan sin transparencia y se activan en periodos de campa�a. Necesitan presi�n", se�ala durante el almuerzo. Su pron�stico coincide con el de muchos expertos: tablas entre laboristas y Verdes.
Nigel Farage defiende las cuestiones nacionales del manifiesto de Reform UK - deportaci�n de refugiados, veto a la inmigraci�n irregular, liberaci�n del mercado de criptomonedas- y s�lo permite que los candidatos de la formaci�n ultra hablen en p�blico de asuntos locales, como limpieza de las calles, vandalismo o protecci�n contra el desarrollo inmobiliario.
Su ambici�n apunta a los distritos tories del sureste, por lo general m�s blancos, pr�speros y ordenados que la situaci�n de mestizaje cultural y socioecon�mico del coraz�n de la metr�poli. El universo multicultural del simb�lico donut no encaja con el esp�ritu y ADN del liderazgo de Reform, seg�n ha explicado a la BBC. "Como somos patriotas, creemos en nuestro pa�s, nos sentimos muy orgullosos de la historia brit�nica, respetamos la cultura judeocristiana ... y, por tanto, hay muchos en el �rea metropolitana de Londres que no conectan con esta visi�n", justific� recientemente.
Farage ha ironizado con "escindir" de la capital el distrito de Bromley, que perteneci� al condado de Kent hasta mediados de los 60. Incluye enclaves rurales como Downe, con el extraordinario hogar museo de Charles Darwin. El diputado de Reform creci� y a�n reside en esta buc�lica autoridad municipal que podr�a despertar azul claro este viernes.
En Barnet, al noroeste de la ciudad, la disputa corre en l�neas tradicionales, entre laboristas, que controlan el ayuntamiento desde 2022, y conservadores, que dirigieron anteriormente la plaza. Pero el despunte de incidentes antisemitas en los dos �ltimos a�os ha enturbiado la campa�a en este distrito, que re�ne la mayor concentraci�n de jud�os del pa�s -14,5% de una poblaci�n de 390.000, seg�n el �ltimo censo de 2021- y una elevada proporci�n de residentes mayores de 65 a�os.
La minor�a jud�a se siente desprotegida a ra�z de repetidos ataques contra sinagogas, el incendio de ambulancias de una ONG local y la agresi�n con arma blanca de dos jud�os ortodoxos, que fueron hospitalizados.
Los sondeos arrojan distintos resultados en Barnet, con un m�nimo margen de votos entre conservadores y laboristas que inclinar� la victoria a uno u otro bando. "Voy a votar al Partido Laborista. Es una decisi�n pr�ctica, no un voto de confianza en Starmer", se�ala Margaret, asesora en servicios infantiles.
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