Bulgaria
El dos veces mandatario busca dar estabilidad a un pa�s bloqueado e ingobernable

El ex presidente de Bulgaria, Rumen Radev, saluda al p�blico en Sof�a, el pasado mes de enero.
Carmen Valero Berl�n
Actualizado
Rumen Radev, vencedor en las elecciones parlamentarias celebradas este domingo en Bulgaria, es un personaje singular. Ex piloto de caza, ex jefe de la Fuerza A�rea y ex presidente de la Rep�blica en dos ocasiones, decidi� el pasado enero, a�n en ejercicio, bajar a la arena parlamentaria para frenar el bucle b�lgaro, estabilizar un pa�s bloqueado y hacer posible la gobernabilidad.
Se form� en la academia a�rea de Dolna Mitropolia, pas� por la academia militar Rakovski y complet� cursos en Estados Unidos; dentro del proceso de integraci�n atl�ntica de Bulgaria tuvo tambi�n formaci�n vinculada a la OTAN en Bruselas. Pilot� el MiG-29 y acumul� m�s de 1.400 horas de vuelo; en su trayectoria figuran adem�s vuelos o familiarizaci�n con F-15, F-16, F/A-18, Eurofighter, Gripen y Rafale. Cuando empez� a ser se�alado como cercano a Mosc�, �l mismo se reivindic� como un "general OTAN".
Ese capital militar fue la base de su salto a la pol�tica. En 2016 entr� en la carrera presidencial como independiente, aunque impulsado por el Partido Socialista B�lgaro, que vio en �l una figura con disciplina, patriotismo y autoridad institucional frente a una clase pol�tica desgastada por la corrupci�n y el bloqueo. Gan� aquellas elecciones como outsider y repiti� en 2021, ya no s�lo con apoyo socialista, sino tambi�n con respaldo de sectores anti-Borisov y del campo del cambio.
Su ascenso no se explica s�lo por el uniforme, sino por las crisis. Radev fue construyendo perfil propio al chocar con Boyko Borisov, vetar leyes, denunciar la captura del Estado y respaldar el clima de protesta anticorrupci�n de 2020. Desde 2021, con un Parlamento fragmentado y gobiernos ef�meros, su influencia creci� porque el presidente nombra ejecutivos interinos cuando los partidos fracasan. Ah� fue tejiendo su entramado: no una vieja corriente partidaria, sino una red de tecn�cratas, militares retirados, soberanistas, socialistas y votantes hartos de legislaturas de pocos meses.
La etiqueta de "prorruso" le persigue, pero conviene matizarla. S� la aliment� con posiciones pol�micas, como su rechazo al env�o de armas a Ucrania y su comentario de 2021 de que Crimea era "rusa", que provoc� protestas de Kiev y preocupaci�n de Washington. Pero no encaja del todo en un perfil anti-UE o anti-OTAN: su discurso ha sido m�s bien el de un nacionalista pragm�tico que no cuestiona la pertenencia occidental de Bulgaria, aunque s� critica que Bruselas y las grandes capitales europeas atiendan poco a los intereses de los pa�ses del mar Negro y a la dependencia energ�tica b�lgara.
Orden, soberan�a y combate contra la corrupci�n: sobre esas tres ideas construy� Radev su ascenso y su salto desde la presidencia arbitral a la arena parlamentaria. La cuesti�n ahora es si encontrar� aliados estables para convertir esa autoridad en una salida real al bucle pol�tico b�lgaro. Radev tiene 62 a�os, est� casado en segundas nupcias y tiene dos hijos de su primer matrimonio.






















