


























A pesar de que el conflicto en Oriente Pr�ximo ha experimentado una reciente desescalada gracias a la reciente tregua acordada por Estados Unidos e Ir�n con Pakist�n como principal mediador, la vulnerabilidad de los cables submarinos de telecomunicaciones permanece en la agenda de seguridad internacional.
Este respiro de los combates no resta importancia a una infraestructura que, m�s all� de sus consecuencias en el alza de los precios del petr�leo y del gas natural licuado por el conflicto --ya se est� recuperando--, sigue siendo un activo estrat�gico que amenaza con otra consecuencia econ�mica: la interrupci�n del flujo de datos que transportan el tr�fico mundial de internet desde Europa hasta Asia. Estos cables atraviesan zonas delicadas como el estrecho de Bab el Mandeb, la entrada al mar Rojo dominada por los hut�es, fuerza proiran� del Eje de la Resistencia.
Desde dicho estrecho hasta el mar Rojo, con su correspondiente salida por el Canal de Suez en Egipto, se localizan un total de 16 cables. Estos transportan entre un 15 % y un 20 % del tr�fico mundial de internet y constituyen una ruta indispensable para las telecomunicaciones entre Europa, �frica y Asia.
Tras los recientes ataques entre Ir�n y Estados Unidos a diferentes objetivos y activos, los cables submarinos han vuelto al punto de mira. Se trata de un elemento que, al igual que los hidrocarburos, en caso de ser saboteados o destruidos podr�an afectar al trading (es decir, al comercio financiero: compraventa de acciones, divisas o criptomonedas), las bolsas y el flujo de datos financieros, aunque sin efectos desastrosos porque la red est� altamente preparada.
En este sentido, Carlos Dasi, director de operaciones, redes y sistemas de Telxius —compa��a proveedora y propietaria de diversos cables que discurren por todo el oc�ano Atl�ntico—, detalla para EL MUNDO que "habr�a un impacto pero no ser�a un desastre a nivel mundial, ya que las redes tienen la resiliencia suficiente como para redirigir el tr�fico por otros por otros caminos, ya sea rodeando �frica o cruzando el Pac�fico hasta Estados Unidos".
Sin embargo, s� que hay algunas consecuencias que ser�an claras: "Hablamos de un retardo de 100 a 110 milisegundos que tendr�a un impacto sobre todo en el trading para temas financieros y de bolsa", a�ade Dasi.
Por el mar Rojo discurren actualmente 16 cables que conectan Europa (donde Marsella es el principal centro receptor), �frica y Asia. Entre ellos destacan por su importancia el cable llamado AAE-1 (Asia Africa Europe 1), que conecta Europa con China en una red de 25.000 kil�metros, y los conocidos como SEA-ME-WE 4, 5 y 6, con m�s de 20.000 kil�metros de longitud y en los que participan empresas como Microsoft, Google, Orange y Meta.
De hecho, Dasi explica que compa��as como Google o Meta, ante las tensiones geopol�ticas surgidas en los �ltimos a�os, est�n tratando de eludir estas zonas conflictivas: "Tratan de evitar efectivamente esas zonas de conflicto a trav�s de la triversidad, es decir, tener tres caminos para alcanzar un punto".
"Es lo mismo que se est� haciendo en el Estrecho de Gibraltar. En el Estrecho ya no se tiran m�s cables, no porque haya un conflicto b�lico o vaya a haberlo, pero es una zona dif�cil de operar cuando hay que reparar cables submarinos porque hay mucho tr�nsito de barco, tienes que pedir permiso y pagar parte del tr�fico marino", apostilla el ingeniero de telecomunicaciones.
Respecto al propio Estrecho de Ormuz, cercano a Bab el Mandeb, Dasi resta importancia a un hipot�tico corte de la infraestructura: "Esos cables son locales, no son de tr�nsito. Cuando afectan a las telecomunicaciones es cuando el cable es de tr�nsito. Tendr�a un impacto meramente regional".
A finales de 2023, el grupo rebelde que controla gran parte de Yemen amenaz� con cortar los cables submarinos de telecomunicaciones que discurren por el mar Rojo. Dicha amenaza se difundi� en un canal de Telegram vinculado a los insurgentes aliados de Ir�n, mediante un mapa y un mensaje sobre la relevancia estrat�gica de Yemen como paso de las l�neas de internet que conectan continentes enteros.
Al respecto, Dasi le quita importancia, al asegurar que "cortar cables submarinos tiene poco poco recorrido en el sentido de que el impacto que tiene en la red se ve muy mitigado y por otro lado tampoco tienes una ventaja geopol�tica, geoestrat�gica o econ�mica por cortar un cable submarino".
"Para que suceda algo realmente impactante tendr�as que cortar, por ejemplo, todos los cables submarinos que pasan por el mar Rojo y posiblemente todos los que salen de Europa hacia Estados Unidos, algo muy poco probable".
Pese a ser un episodio puntual, el Foro Internacional del Golfo elabor� un informe hace dos a�os en el que recordaba que "una red de cables de comunicaci�n submarinos vitales podr�a ser el objetivo blando perfecto para su pr�ximo ataque, y esta posibilidad deber�a preocupar a todas las naciones que dependen de esta infraestructura cr�tica, tanto cercanas como lejanas". Hasta el momento, no se ha materializado ning�n incidente de este tipo.
La log�stica necesaria para reparar un cable submarino depende de la profundidad y del estado del mar en ese momento. Dasi explica que "primero tienes que ver donde hay un barco disponible para poder hacer la la reparaci�n que no siempre est�n disponibles, y luego donde est� el repuesto de tu cable".
Es decir, si el barco disponible est� en un punto y el repuesto en otro, la embarcaci�n debe recoger el material antes de dirigirse al lugar de la aver�a. Por lo tanto, "desde que tienes un problema en un cable hasta que se resuelve, de media pasan entre 30 y 35 d�as, m�s o menos".
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