EEUU e Irán se enzarzan en ataques cruzados por segundo día consecutivo

Estrecho de Ormuz, visto desde el sultanato de Omán.
Actualizado
Irán ha vuelto a cerrar "por completo" el estrecho de Ormuz a todo tipo de embarcaciones y amenaza con atacar a cualquier buque que intente cruzar este disputado paso marítimo, tras enzarzarse en una nueva ronda de ataques con Estados Unidos. Teherán permitía hasta ahora un cruce muy limitado de las embarcaciones, confinado a países afines o embarcaciones que cumplieran con una serie de requisitos impuestos por el régimen. Con el bloqueo unilateral estadounidense sobre estas aguas, el tráfico marítimo se había reducido drásticamente de unos 120 cruces diarios a unos 60 durante el mes de abril, según varios estudios.
Tras el anuncio, la Guardia Revolucionaria -el cuerpo de élite del ejército- aseguró haber disparado contra dos barcos que intentaron cruzar el estrecho, en un incidente del que no se conocen más detalles. "Los buques comerciales continúan transitando hacia el interior y exterior del estrecho de Ormuz", aseguró el ejército estadounidense en un comunicado, negando el anuncio iraní.
La nueva escalada en Ormuz se produce después de que Estados Unidos atacara Irán por segundo día consecutivo, alegando "legítima defensa" ante "una agresión continua e injustificada" por parte de Teherán. El ejército estadounidense lanzó una decena de ataques en el sur del país, bordeando el Estrecho de Ormuz, pero también golpeó el oeste de la capital, en Karaj, una ciudad que fue duramente bombardeada durante la guerra. El régimen respondió con una oleada de represalias contra bases estadounidenses en Kuwait, Jordania y Bahrein. En éste último país, una niña de once años resultó herida por la caída de escombros de los drones que fueron interceptados, informó el ministerio del Interior. Los tres países han sido atacados por segundo día consecutivo, en una escalada de tensiones que ha derivado en ataques en cuatro ocasiones en la última semana. "Esta es la respuesta a la audacia de los estadounidenses en la región", aseguró el jefe de la fuerza aeroespacial de la Guardia Revolucionaria, Majid Mousavi. "¿Acaso quieren poner en peligro el sagrado Estrecho de Ormuz? ¡Haremos de la región un infierno para todos ustedes desde todo Irán!", aseguró.
El régimen también negó un supuesto operativo "secreto" dado a conocer por el presidente estadounidense, Donald Trump, que permitió apoyar el tránsito de petroleros por el estrecho, permitiendo la salida segura de más de cien millones de barriles de crudo en las últimas semanas.
El aumento de tensiones parece alejar a ambos bandos de las conversaciones para lograr un acuerdo que ponga fin a la guerra, con altos cargos iraníes cerrando filas ante las agresiones estadounidenses. "La guerra ciertamente no beneficia al país, pero si creen que violando nuestra dignidad, nuestro territorio y nuestra patria nos rendiremos no daremos marcha atrás, que se limiten a soñar con ello", declaró el presidente iraní, el reformista Masoud Pezeshkian. Pese a la escalada, los expertos aún no dan por cacenlada de la vía diplomática. "A pesar del intercambio de disparos entre Irán y Estados Unidos, una guerra a gran escala sigue siendo improbable", señala a EL MUNDO Alon Ben Meir, analista de Oriente Próximo y académico en la Universidad de Oxford. "Si bien Trump continúa lanzando amenazas, su patrón de inconsistencia ha disminuido su credibilidad. Lo que estamos presenciando no es tanto una marcha hacia la guerra como una demostración calculada de determinación", asegura.

























