
























Las fuerzas de seguridad han declarado la guerra a los tecn�cratas rusos. Estos dos grupos libran en el quinto a�o de conflicto en Ucrania una cruenta lucha por el alma de Rusia o, lo que es lo mismo, por el favor del jefe del Kremlin, Vlad�mir Putin.
Ambos bandos quieren ganar tanto la posguerra como la lucha fratricida por suceder a Putin, que intenta mantener las formas, aunque parece que ya ha elegido bando: sus camaradas del Servicio Federal de Seguridad (FSB).
Putin da una de cal y otra de arena. Defendi� esta semana el bloqueo de internet por motivos de seguridad, pero pidi� al FSB -tambi�n conocido como chekistas- que tenga en cuenta los intereses de los consumidores.
Tambi�n inst� a diputados y senadores a que no centren todos sus esfuerzos legislativos en prohibir y castigar, pero asegur� que los retos que afronta el pa�s, sean la guerra o las sanciones, "son pasajeros, mientras Rusia es eterna".
Los 'silovik�', como son conocidos todos aquellos miembros de las estructuras de fuerza en Rusia -FSB, Guardia Nacional y Ministerio del Interior-, tienen las de ganar, ya que el presidente es un miembro de sus filas. Adem�s, la 'operaci�n militar especial' les ha permitido mejorar sus posiciones ante la ca�da en desgracia de muchos altos cargos militares por negligencia o corrupci�n.
El estado policial comenz� a forjarse cuando Putin volvi� al Kremlin en 2012, aunque ha tomado forma en los �ltimos a�os con la excusa de combatir la supuesta 'quinta columna', es decir, todo aquel que criticara la campa�a militar.
Si durante la URSS deb�an responder ante el partido comunista, ahora s�lo responden a una persona, el presidente. Adem�s, ahora gestionan tambi�n el control de la frontera y parte de la red penitenciaria preventiva del pa�s, explica Yekaterina Shulman, polit�loga en el exilio.
En el haber del FSB figura la persecuci�n de los principales representantes de la oposici�n, en particular Alex�i Navalni -envenenado en prisi�n en febrero de 2024, seg�n sus partidarios-, y de la prensa libre.
Se han servido de las leyes de agente extranjero, extremismo-terrorismo y organizaciones indeseables para cerrar toda clase de instituciones humanitarias y de derechos humanos, docencia y beneficencia, e incluso museos.
El desmontaje del Estado de derecho incluye la prohibici�n categ�rica de manifestarse y expresarse libremente en la calle o en las redes sociales; la privaci�n del derecho a concurrir en unas elecciones; y la censura de libros o pel�culas que defienden valores no tradicionales.
Los tecn�cratas, que no pueden viajar al extranjero por las sanciones occidentales y que son investigados escrupulosamente por el FSB, han aguantado el chaparr�n por miedo o por convicci�n hasta que la econom�a comenz� a contraerse a finales del pasado a�o.
Entonces, los altos funcionarios dijeron basta. La gota que colm� el vaso de su paciencia fue la ralentizaci�n de internet y el bloqueo de las redes sociales, lo que ha causado p�rdidas multimillonarias a gobierno y empresarios.
"El presidente pr�cticamente ha aceptado que el segundo departamento del FSB dirija internet", se�ala Shulman.
La presidenta del Banco Central, Elvira Nabi�llina, no dud� en criticar la medida, al igual que el presidente de la Patronal, Alexandr Shojin. Se les sum� la Administraci�n presidencial a trav�s del principal censor cultural, Sergu�i N�vikov.
El alto funcionariado ruso no quiere regresar al control totalitario de la sociedad desde el punto de vista informativo y tecnol�gico, no tanto por motivos ideol�gicos, sino porque dicho modelo no es econ�micamente rentable, ahuyenta la inversi�n y es sumamente impopular.
Cada vez que frustra un atentado o un acto de sabotaje, el FSB acusa a Ucrania de utilizar las redes sociales para reclutar potenciales terroristas. "Internet es un invento de la CIA", insisten.
Dichas medidas han puesto en un brete al aparato pol�tico del Kremlin ya que la intenci�n de voto del partido oficialista, Rusia Unida, es de menos del 30%. Si los sondeos no mejoran, un fraude masivo ser� la �nica forma de garantizar la mayor�a constitucional en las legislativas de septiembre.
Con todo, pocas veces el antiguo KGB se ha encontrado solo en un bando contra una coalici�n integrada por el gobierno, la oposici�n leal y en el exilio, la juventud, los blogueros, los militares, las grandes fortunas y los empresarios.
En la misma l�nea, si en el tema migratorio las fuerzas de seguridad abogan por cerrar las puertas a todo lo extranjero, el Ministerio de Econom�a y el Ayuntamiento de Mosc� denuncian la escasez de mano de obra.
"Sin inmigraci�n ser� dif�cil garantizar el crecimiento econ�mico. Es necesaria una migraci�n razonable y beneficiosa en n�meros controlados", replic� esta semana Maxim Resh�tnikov, ministro de Econom�a.
此内容由惯性聚合(RSS阅读器)自动聚合整理,仅供阅读参考。 原文来自 — 版权归原作者所有。