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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha sacudido el panorama internacional al asegurar este jueves que la guerra con Irán "terminó hoy". Desde el Despacho Oval, el mandatario anunció la consecución de un "gran acuerdo" de paz que, según sus palabras, resolverá definitivamente el conflicto latente entre ambas naciones. Trump se mostró convencido de que el pacto es "irrechazable" y adelantó que Irán ha aceptado renunciar a sus ambiciones nucleares, afirmando incluso que el líder supremo iraní ya ha suscrito los términos del mismo.
La hoja de ruta trazada por la Casa Blanca prevé que el acuerdo se formalice en los próximos días y que la firma oficial tenga lugar este mismo fin de semana en suelo europeo. Sin embargo, el presidente no encabezará la delegación estadounidense en dicha ceremonia; en su lugar, ha delegado la responsabilidad en el vicepresidente J.D. Vance. El motivo de esta ausencia es la agenda personal del mandatario, quien este domingo oficiará un evento deportivo en la Casa Blanca para celebrar su 80 cumpleaños, justo antes de partir hacia Europa el lunes para la Cumbre del G7. Como gesto de distensión y señal de que las conversaciones avanzan favorablemente, Trump ya ha ordenado la cancelación de nuevos ataques militares contra objetivos iraníes.
No obstante, el optimismo desbordante de Washington ha chocado frontalmente con la versión oficial de la República Islámica. Las autoridades iraníes y sus medios estatales han desmentido tajantemente que se haya alcanzado un acuerdo formal, insistiendo en que las negociaciones siguen en curso sin que se haya formalizado nada aún. Aunque Teherán admite ver con buenos ojos las condiciones propuestas por Estados Unidos para un posible pacto final, recalcan que todavía no existe una decisión definitiva.
Esta sorpresiva ofensiva diplomática llega tras una semana de alta tensión bélica, marcada por ataques iraníes contra fuerzas estadounidenses y bombardeos de represalia de Washington cerca del estrecho de Ormuz. Mientras Trump proclama el éxito de su estrategia, la falta de consenso oficial sugiere que el mundo asiste a un duelo de narrativas donde la paz definitiva aún aguarda una confirmación bilateral que supere la retórica del Despacho Oval.
























